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Destinos turisticos Ciudad de Chullpares de Kulli Kulli

Ciudad de Chullpares de Kulli Kulli

Los Chullpares de Kulli Kulli, se encuentran al sur de la Población de Sica Sica, cerca de la Comunidad de Ayamaya, denominada también Ciudad de los Chullpares. Esta constituido por tumbas funerarias, pertenecientes a los pueblos originarios de la zona andina, presumiblemente a asentamientos aymaras del período posterior a Tiwanaku. En ellas se enterraban los difuntos generalmente caciques y notables en posición fetal acompañados de alimentos, utensilios y vestidos.

Ciudad De Chullpares De Kulli Kulli
Estas construcciones presentan un alto valor cultural, arquitectónico y etnográfico, ya que permite conocer algunas características relevantes de la cosmovisión andina, su forma de entender la vida en sus diversas dimensiones espirituales.

El emplazamiento alberga a 70 edificaciones de adobe y paja de forma rectangular, cada una de ellas con una altura de 3 a 5 metros y una base de 1,5 por 2 metros. La mayoría de las chullpas están dañadas por la lluvia, el viento y la falta de un muro perimetral. Los pobladores señalan que hace 20 años este enterramiento contaba con 150 unidades. Para visitar este complejo es necesario comunicarse con los comunarios para que junto a ellos se pueda visitar el atractivo.

Recomendaciones

Llevar ropa abrigada, zapatos cómodos para caminar, guantes, gafas de sol, gorra y o un sombrero, abrigo impermeable para época de lluvia, botiquín de primeros auxilios, protector solar y medicina para el mal de altura

Para saber lo que es una chullpa puede consultar

https://es.wikipedia.org/wiki/Chullpa

Departamento

La Paz

Region

Altiplano Sur

Provincia

Aroma

Municipio

Sica Sica

Categoria

2.1.1. Sitios O Conjuntos

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -17.407550001516938 Longitud: -67.698734002187848

Temperatura

4 °C - 10 °C

Altitud

3941 M.s.n.











Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/ciudad_de_chullpares_de_kulli_kulli/390

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=7ae_5Txcmqg


Mentes Criminales en La Paz la historia de Misael Renterías

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día 27 de enero de 2019 en las páginas 22 y 23 en la sección gente y lugares

Misael Renterías encabezó la banda Renterías, formada por sus familiares (padre y hermanos), que sometió a la ciudad de La Paz al asalto de sus más importantes negocios, en la primera mitad del siglo XX.

La carrera de delitos de los Renterías comenzó en 1931, cuando Misael y su padre, Aureliano, fueron detenidos y prontuariados por el “robo de especies”, señala Nigel Abraham Caspa Pacheco, en la página de Facebook Fotos antiguas de La Paz. “Así iniciaba una historia que alcanzaría su clímax seis años después”, añade.

Y fue así. Entre 1931 y 1937, después de dedicarse a robos menores, comenzaron a asaltar negocios importantes en La Paz, como la tienda El Siglo, la sastrería Zapata, la tienda de abarrotes Ostaloza y Cáceres y la vidriería italiana Crispieri, “el hecho que puso nuevamente a los Renterías como enemigos públicos número uno de la ciudad”. En 1937 la banda fue capturada. Misael ofreció resistencia y fue herido. Fue atendido en la Asistencia Pública y de ahí a la cárcel.

La historia del transporte público en la ciudad de La Paz Góndolas y táxis

Góndolas y táxis

Se implemento en 1925

En 1904, el comerciante Jesús Aguayo trae a Bolivia el primer automovil a motor. En 1919 se inicia el servicio de transporte público. Son los primeros táxis y buses  " Góndolas ", " chaucheros " ( 6 puertas) o cajoncitos ( 4 ) La Paz avanza con avenidas como la Camacho, Mariscal Santa Cruz y Busch.

Monumentos de La Paz Monumento a EUSTAQUIO “MOTO” MÉNDEZ ARENAS

Obra realizada en cemento; se desconoce su autor. Está ubicada en la plazoleta homónima de la zona Meseta de Achumani.

 El busto que rinde homenaje al “Moto Méndez” (1784-1849), guerrillero independista, fue realizado en Santa Cruz, de donde la compró un ciudadano tarijeño residente en La Paz, quien obsequió esta efigie al municipio paceño. En 2000 el Gobierno Municipal dispuso el espacio público donde emplazó el busto, con el esfuerzo y tesón de la hermandad desarrollada por la Junta de Vecinos de la Meseta de Achumani, presidida por Gastón Rodríguez M. Al tiempo del develado, el Gobierno Municipal recibió las congratulaciones de sus homólogos tarijeños, representados por Oscar Montes, H. Alcalde Municipal, y de Nancy Aparicio, Presidenta del H. Concejo Municipal, quienes enviaron dos placas desde Tarija, siendo situadas a los pies del pedestal. Una de ellas corresponde a la señalización de la plazoleta, y la otra lleva una frase célebre hecha por el Moto Méndez: “Los hombres somos iguales ante Dios y la justicia, Él la jecho pa’ tuitos”.

Para saber mas sobre este héroe de la revolución boliviana y tarijeña puede consultar

https://es.wikipedia.org/wiki/Eustaquio_M%C3%A9ndez

Destinos turisticos Aguas calientes aguas termales

Aguas Calientes

Aguas Calientes, se encuentra ubicado cerca del Río Calachaca escondido entre la vegetación a 13 kilómetros de la Comunidad de San Juan Jahuira. Para aproximarse a este sitio se debe caminar desde la Población de Choquetanga, siguiendo un sendero presumiblemente precolombino por aproximadamente seis km. pasando por San Juan y desde ahí se desciende por una senda que conduce al Río Calachaca. Esta vertiente fué acondicionada por los comunarios quienes usando piedras la adecuaron para darle forma de piscina, con una superficie aproximada de 2 por 3 metros donde se almacena el agua termal que los visitantes usan con fines terapéuticos, por las propiedades curativas que posee.

Próximo a esta poza, se encuentra una construcción de piedra en forma de cabaña, la cual ha sido acondicionada sobre terrazas y sirve para el descanso de propios y extraños. Para llegar a este sitio es aconsejable coordinar la visita con los pobladores de Choquetanga.

Recomendaciones

visitar el sitio en época seca, que comprende los meses de mayo a septiembre, debido a que en temporada de lluvias el acceso es dificultoso por el estado que presenta el sendero.

¿Como llegar ?

Partida             Llegada                Distancia(aprox) 

Plaza Murillo   Konani                  158 Km
Konani             Quime                   84.3 Km
Quime             Aguas Calientes     11.7 Km

Departamento

La Paz

Region

Valles Interandinos Sur

Provincia

Inquisivi

Municipio

Quime

Categoria

1.7.2. Aguas Termales

Jerarquia

Jerarquia I

Coordenadas

Latitud: -16.981456 Longitud: -67.2867455

Temperatura

3 24 °C

Altitud

3076 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/aguas_calientes/280

Visita a tres wak’as urbanas para reconectarse con la Pachamama

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 21 de octubre de 2018 en la sección miradas

La wak’a Katari en la autopista, Limank’asa a los pies del Chacaltaya y la Apacheta de La Cumbre son parte del nuevo recorrido.

Leny Chuquimia / La Paz

Desde tiempos inmemoriales, laswak’as son los espacios sagrados para deshacerse de las malas energías, entrar en sintonía con el universo o pedir los favores de la Pachamama. En La Paz hay cientos y un tour místico –con paisajes impresionantes de fondo– invita a recuperar los saberes ancestrales de Chuquiago.

“Aquí, en la wak’a Katari, se dejan las malas energías, se desatan las maldiciones y se rompen malos deseos y las envidias”, dice el amauta David Ticona en el centro ceremonial (un canchón enrejado) situado en la autopista La Paz-El Alto, aledaño al bosquecillo de Pura Pura.

La wak’a Katari se preserva en medio de la Autopista.
Ese sector denominado “Curva del Diablo” alberga la imagen del Tío. Es sitio de ofrendas dedicadas al ser que –aseguran los creyentes– llegó desde las minas y cuyo rostro fue tallado en una piedra, ahora cubierta de alcohol y coca.

Un cordel negro –que representa las malas energías y las maldiciones– es roto en pedazos alrededor de cada visitante. Y es que para empezar un recorrido espiritual hay que descargar todo lo que pesa al ajayu, explica el amauta.

A los pies del Chacaltaya, un momento para meditar.
Con el aura limpia, los visitantes emprenden el camino hacia la wak’a Limank’asa, a los pies del Chacaltaya. En una extensa planicie dos energías opuestas pero complementarias conviven materializadas en dos piedras enormes. Allí se acullica luego de ofrecer un kintu de coca (cuatro hojas) a los cuatro puntos cardinales.

La roca que representa la energía masculina es alta y está cubierta de serpentinas, billetes y de peticiones materiales. A pocos pasos está el centro de la energía femenina. Agrietada y hundida, es parte de una vertiente natural y, según la tradición, brinda dones espirituales. Ante esa roca también se despachan las almas que no quieren dejar este mundo, no sólo las de adultos y niños, sino de quienes no nacieron.

Para proteger el ajayu, amautas atan lanita roja en la mano.
La amauta Tiburcia Hilaya dice que como Limank’asa tiene mucha energía, allí acuden “brujos” que manipulan la voluntad. “Todo lo que se hace vuelve; no es así nomas”, advierte. Los rastros de esos “trabajos” se ven en el piso: fotografías quemadas, perforadas o atadas con hilos de colores; pequeños muñecos con forma humana y jirones de ropa.
Fotos: Leny Chuquimia / Página Siete

La Cumbre es la tercera wak’a del recorrido. El camino que va desde el Chacaltaya hasta la Apacheta de Kalajahuira es de tierra. Al paso salen tropas de llamas que corren alrededor de riachuelos y lagunas cristalinas.

En la Cumbre se brinda una ofrenda  la Pachamama para pedir mejores días


Al final del reencuentro con la Pachamama, en la Cumbre se quema una ofrenda. “Que sea en buena hora”, es la frase con la que unos a otros se abrazan.

El Tour Místico, creado por la agencia municipal de turismo La Paz Maravillosa, cuesta 99 bolivianos por persona. Las salidas próximas salidas serán: el 27 de octubre, el 10 y 24 de noviembre y el 8 de diciembre.

Contactos:

Full Turismo (71938290),
Buho’s Tours (2312574),
Geo Trek (2379806) y
Wiñay Marka (71945214).

Awana Turismo. Pasaje Pilcomayo N° 66 (3er. Piso) Canónigo Ayllón y Amazonas (San Pedro) Teléfono: 2487450.

La historia del transporte público en la ciudad de La Paz El tranvia

El Tranvia

Fue implementado en 1909

La empresa The Bolivian General Interprise implemento el servicio. 40 carros recorrian 5 rutas:
  1. Central Chijini - San Jorge
  2. Calle Loayza - Sopocachi
  3. Avenida 12 de Julio - Cementerio
  4. Plaza Murillo - Miraflores 
  5. San Jorge - Obrajes
Luergo pasó a Bolivian Power hasta el colapso del servicio en 1951


Monumentos de La Paz monumento al MAESTRO BOLIVIANO

Obra del escultor Víctor Hugo Barrenechea, realizada a base de bronce fundido en 1983. Está ubicada en la rotonda homónima, entre la avenida de Las Américas y la calle Caranavi de la zona de Villa Fátima.

 La estatua que consagra la labor del maestro boliviano fue erigida por la Alcaldía Municipal, durante la gestión del alcalde Benjamín Miguel Harb, con el emprendimiento del Rotary Club de La Paz. El develado de la obra fue realizado el 6 de junio de 1983, fecha en que se recuerda el día del maestro boliviano. La efigie de la estatua presentaba a un maestro que en una mano sostenía átomos, representando la labor científica de los educadores, y en la otra un libro, que representa la cultura del saber. Los átomos, siendo una pieza que se encontraba soldada, fueron robados por su valor como fracción de bronce. Es por ese infortunio que la estatua presenta un brazo alzado vacío.

Para saber mas puede consultar https://es.wikipedia.org/wiki/Maestro

Coronavirus en La Paz

Esta página web fue desarrollada por bolivianos usando inteligencia artificial ( AI ) de Microsoft

Para quienes desean saber el número de coronavirus que afectan al departamento de La Paz en general asi como a la ciudad se puede consultar en este enlace


https://bit.ly/2YiY8GL

Otra forma de ver los casos de COVID-19 mas detallado puede ser encontrado en la siguiente página web

https://bit.ly/3f5Wter

La historia del transporte público en la ciudad de La Paz la llama

La llama prehispánica

En la época prehispánica se utilizaba la llama. En la conquista española, la mula, el caballo y el buey fueron la tracción de las carreteras, lo que se denomino transporte  a la fuerza de sangre predominante durante la constitución de la República de Bolivia a fines de siglo XIX

El secuestro más extraño del fútbol

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 17 de Julio de 2018

¿Qué sucede cuando los vecinos de un barrio que colinda con las nubes ponen a punto su estadio y éste es vetado?

Cuando el 23 de enero de 2011 Yuri Villarroel marcó un gol histórico para La Paz Fútbol Club no pensó que semanas más tarde sería secuestrado. El suyo fue un tanto extraño: le pegó ligeramente con el muslo. Fue su primera diana como profesional. Y fue la primera vez que un jugador de la liga boliviana hacía gol en un partido oficial en El Alto, en el estadio Los Andes, uno de los más elevados del planeta, a 4.080 metros sobre el nivel del mar. A esa altitud en otros lugares no hay ciudades sino montañas. A esa altitud en países como Suiza construyen pistas de esquí. Yuri, sin embargo, hizo aquel gol como si nada, con la calma de un notario que estampa su firma en un contrato.



Fue en el minuto veintiséis del segundo tiempo, cuando salía del banquillo; después de una falta en el lateral izquierdo; tras un centro del argentino Alejandro Molina que parecía que no tocaría suelo; tras ese centro envenenado que efectivamente nunca pisó suelo; que terminó en la pierna de Yuri, quien de volea introdujo el balón tras el portero. En un parpadeo: visto, no visto. Luego: silencio, el estallido de la grada, Yuri que corría con el grito en la boca hacia la banda, sin polera. Allí. Tan arriba. Frente a toda la fanaticada. Con el cuerpo en ebullición, ajeno a los diez grados de temperatura.

1. (El camarín)

Un mes después, en el mismo lugar, en el mismo escenario, Yuri siente el frío que no le incomodó aquel día. Son las ocho de la noche y dentro, en los camarines, no es suficiente el café hirviendo para calentarse. Dentro, paredes blancas, desangeladas. Dentro, las sillas de plástico que usan los jugadores para cambiarse están más juntas que de costumbre. Dentro se consultan los relojes a cada rato. Dentro algunos hablan por teléfono con sus familias; otros dormitan. Dentro, los secuestrados, los integrantes de La Paz Fútbol Club: los futbolistas, el entrenador, el médico, el masajista, el chofer del bus que les ha traído. Dentro se está mejor que fuera. Fuera parece el fin del mundo.

En enero de 2011, Yuri Villarroel marcó un gol histórico para La Paz Fútbol Club. Fuera, arena y viento: los vientos del norte que se apoderan de las calles como si fueran una canaleta. Fuera, las casas que se repiten: todas iguales, todas de adobe, ladrillo descubierto y calamina. Fuera, Cosmos 79: el barrio interminable, extenso como una estepa, rojizo, duro, inexpresivo. Fuera, los vecinos. Los vecinos que oyeron por la radio a la mañana que vetarían su estadio por inseguro, los vecinos que luego se movilizaron, los vecinos que cerraron el recinto con candados, los vecinos que dijeron: «nadie entra, nadie sale». Fuera, el horizonte, la lejanía, el olvido. A más de 4.000 metros: el olvido. Fuera, los hinchas: los hinchas que secuestraron a su propio equipo.

En enero de 2011 Yuri Villarroel marcó un gol histórico para La Paz Futbol Club
2. (Cartografías)

Sólo un hincha desesperado sería capaz de secuestrar a un futbolista. En Cosmos 79 los desesperados fueron más de cien vecinos. Lo suyo fue un secuestro silencioso, amable incluso. Sin palos. Sin armas. Sin aderezos. Un jaque mate magistral en una sola jugada: sellaron las puertas una a una y esperaron nada más a que La Paz Fútbol Club diera por finalizado el entrenamiento vespertino. Fue un catenaccio1 en toda regla. Genial. Improvisado. La única manera posible de que un lugar que no aparece ni en las guías de viaje ni en las cartografías de turista dejara de ser invisible durante un rato.

—En realidad no se trataba de un secuestro. Lo nuestro fue pura estrategia. ¿De qué otra forma podíamos presionar para que no clausuraran nuestro campo? —pregunta ahora Roberto Condori Chura, vicepresidente del Consejo Central de Juntas Vecinales de Cosmos 79. Condori tiene la tez cobriza y el gesto duro, como muchos de los vecinos de El Alto. Y paso seguro al caminar mientras se acerca a inmediaciones de la cancha.

Dice Roberto que, después de una inspección y varias remodelaciones, el estadio Los Andes fue habilitado a principios de año por la Liga para acoger partidos oficiales. Que fueron los mismos vecinos los que llenos de ilusión arreglaron las duchas, taparon los agujeros y cercaron con mallas de seguridad las instalaciones.

El barrio Cosmos 79 en El Alto. —Todo lo que nos pidieron lo acondicionamos. Hasta mujeres había trabajando picota en mano. Por eso nadie entiende que nos quieran vetar el estadio. Dicen que no ofrecemos suficientes garantías. Que no entra gente en nuestras graderías. Pero aquí no ha muerto nadie. Aquí pueden venir moros y cristianos.

3. (Villas y favelas)


Roberto agarra con la mano izquierda una agenda de cuero marrón donde suele anotar lo que ocurre en el barrio: los reclamos, las denuncias, los problemas, los incidentes. Absolutamente todo. Viste una gabardina negra, zapatos bien lustrados, camisa blanca y lentes oscuros para el sol. Aunque no lo sea, tiene el rostro duro de los funcionarios. Y una idea clara: nadie tiene derecho a dejar sin fútbol de primera a la ciudad de El Alto.

—Sin Liga, sin partidos — silabea. Y señala hacia unos jovencitos que disputan en estos momentos un campeonato intercolegial en el estadio, que se mueven aún con cierta torpeza, que corren detrás de la pelota como si ésta fuera una liebre inalcanzable.

—¡No lo permitiremos! —exclama acto seguido con una mueca sincera de disgusto—. Nos están discriminando: estos niños deberían poder ver aquí (donde han nacido) a los jugadores que admiran tanto.
Francisco Quispe y Roberto Condori del Consejo central de Juntas Vecinales
de Cosmos 79 en 2011

En Cosmos 79, como en las favelas de Río o en las villas de Buenos Aires, el fútbol se ha convertido en una válvula de escape. Los niños quieren ser aquí como Cristiano Ronaldo o Leo Messi, los nuevos rock stars de la enciclopedia balompédica. Y el hecho de que una estrella como Messi firmara su primer contrato en una servilleta les da esperanza: su historia es la de un muchacho humilde capaz de conquistar el mundo bailando en los terrenos de juego. Les hace ver que pueden superarse: Messi, que mide 1.69, anota a veces goles por encima de gigantes de dos metros. Quizá por eso el escritor y periodista mexicano Juan Villoro dice que “no hay defensas ni cerraduras que puedan detenerlo”.

El día del secuestro, sin embargo, en el estadio Los Andes bastó un puñado de candados para detener a un equipo completo. Solo un par de juveniles escaparon. “Saltaron el muro de tres metros”, me diría semanas después Carlos Eulate, uno de los custodios del campo. El resto pensó que se trataba de una broma cuando alguien apareció por el camarín para decir que estaban encerrados. Y la mayoría no se lo tomó en serio hasta que el médico del plantel, un joven de hombros caídos que siempre anda con el botiquín de un lado para otro, repartió vitaminas A y C para que no se resfriaran.

Dice el periodista Ricardo Bajo que La Paz F.C. es “un equipo atípico y único en el mundo”: con escasa hinchada, con apenas divisiones inferiores y que entrena en canchas alquiladas. Dice que “es el plantel de una sola persona”: Mauricio González, un tipo que en otras épocas ha transferido jugadores a destinos tan exóticos como Azerbaiyán o China. Dice también que González fue presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia. Que luego quiso tener un club y, como quien va de shopping, “se compró uno”.

Hoy es un jueves de finales de marzo de 2011 y estoy frente a un chalet que parece ser una oficina, frente a una puerta sin placa, identificada nada más que por el número 504. Entre esa puerta y la casa hay un patio con una palmera, un jardinero y un gimnasio personal con un puñado de máquinas un tanto improvisado. Dentro, en la sala en la que me aguarda Mauricio, apenas hay muebles: solo algún trofeo, fotos y una mesa de madera donde está él, parapetado en una silla. Sin mirarme, mientras chequea algo en su laptop, dice que puede darme veinte minutos. “Soy un hombre muy ocupado”, señala.

Mauricio es un tipo de mediana edad, alto, robusto, que viste bien —de traje, con chaqueta a cuadros y un elegante pañuelo en la solapa—, que como la mayoría de sus amigos empresarios consulta el móvil a cada rato.

5. (Evasivas)

Con su teléfono celular Mauricio maneja el pequeño mundo que le rodea: da órdenes, negocia fichajes o traspasos, ofrece exclusivas a los periodistas e interpela de vez en cuando al cuerpo técnico, porque es duro admitir que su equipo, el equipo que más alto patea la pelota (a 4.080 metros), sea el que más abajo está en la tabla de clasificaciones.

Pero el día que encerraron a su plantel en el estadio Los Andes el celular no le sirvió de mucho. Aquel día tuvo que ir a negociar personalmente a El Alto.

—¿Para que los vecinos soltaran a los rehenes? —le pregunto.

—No, por Dios, no. No fue un secuestro.

Mauricio González me dice ahora que no, que a su equipo no lo secuestraron.

—Pero no los dejaban salir, los tenían retenidos en el campo —le digo.

—No, no, claro que no, mis jugadores no estaban retenidos —insiste.

Lo piensa un poco, como si dudara. Y luego hace énfasis en el final de la frase:

—No, no estaban retenidos —recalca.

Lo hace, creo, para que me quede claro.

Después Mauricio me reitera que todo fue de mutuo acuerdo, que a los jugadores les llevaron sándwich y pollos a la broaster para matar el hambre. Que los dejaron ir antes de las diez de la noche para que no enfermaran.

—Los dejaron ir —repito.

— Los dejaron ir — repite.

Los dejaron ir después de que se calmaran los ánimos. Los dejaron ir después de que a los vecinos nadie les hiciera caso.

6. (Colorados)

La Paz F.C. se llamaba antes Atlético González en honor al padre de Mauricio. Tuvo sus días de gloria: en 2007 ganó la Copa Aerosur y ha llegado a ser subcampeón de Liga. Pero desde hace un par de años se tambalea en las últimas posiciones del torneo.

—Hasta hace poco éramos el tercer equipo de La Paz. Y lo que necesitábamos era hallar un hogar en el que se nos quisiera. Porque la gente de La Paz es muy cariñosa, pero tiene un problema: es hincha de The Strongest o Bolívar —Mauricio se sonríe—. Para mí la dupla con los alteños es magnífica: nosotros ganamos afición y ellos pueden tener fútbol en su casa, en su estadio. Por eso solicitamos jugar en la ciudad de El Alto.

Estadio Los Andes
Hace algunos años, ante la ausencia de una hinchada, Mauricio hizo gestiones para que una compañía del regimiento de los Colorados, con sus bombos y bien uniformada, les alentara. Quiso ser un golpe de efecto: los Colorados son unos muchachos altos, bien plantados, que llaman la atención porque visten de manera extravagante, como soldaditos de plomo; y además forman parte de la escolta presidencial. Es decir, son los que custodian el Palacio de Gobierno. ¿Qué mejor recurso para conquistar las gradas?

Aquella fórmula, sin embargo, se agotó enseguida. Y ahora, de momento, La Paz Fútbol Club es todavía una especie de prótesis para El Alto, una ciudad a la que le faltaba esa extremidad llamada equipo. Porque el idilio seguramente no se completará hasta la siguiente temporada, cuando el plantel azulgrana cambie de nombre y pase a ser oficialmente El Alto Fútbol Club: el club de El Alto.

7. (Los Latinos)

Es domingo y en Cosmos 79, justo en la puerta del restaurante Los Latinos, hay un futbolín con dos equipos. Los de siempre: The Strongest y Bolívar. Los futbolistas de madera —atigrados unos, celestes otros— están pálidos de tanto uso. Seguramente, tras haber protagonizado partidillos memorables gracias a la buena muñeca de los vecinos.

—¿Y cuándo pintará a los jugadores de alguno de los dos equipos de azulgrana? —le pregunto a Olimpia Mamani, la dueña del local, de treinta y cinco años—. Al fin y al cabo, son los colores de La Paz Fútbol Club, ¿no ve?, que ahora representa a El Alto.

Olimpia me regala una sonrisa a medias. Luego, se encoge de hombros. No sabe aún cuándo. Todavía hay muchos bolivaristas y estronguistas en el barrio.

Cuando The Strongest subió a jugar a El Alto contra La Paz F.C. el restaurante Los Latinos estaba repleto. Se llenó con comensales el primer piso, el principal, el de las mesas, el de los colores crema, el de los platos típicos, el de la cumbia y la música chicha. Pero también los que están en construcción: el segundo, el tercero y el cuarto.

—Me quedé sin sodas. Sin dulces. Sin cigarros. Sin comida. Sin cervezas. Me vaciaron el almacén entero —enumera Olimpia.

Por unos pocos pesos, el edificio se convirtió en una gradería improvisada, en una especie de tribuna para el pueblo. Allí arriba había gente de pie y otra sentada en sillas plásticas: niños, hombres y mujeres. En medio de la obra bruta, entre ladrillos.

A metros de Los Latinos había también personas subidas sobre camiones, micros y otras movilidades. Muchos con sus bufandas apasteladas, para dar su apoyo desde ahí a uno u otro bando, bajo ese sol tan típico del Altiplano: que no calienta pero quema.

8. (Tucumanas)

De vez en cuando, Gladys Ticona, una señora robusta de cuarenta y ocho años, ofrece empanadas al lado del mercado de Cosmos 79. Hoy es sábado, hay bastante ajetreo y ella se protege de la claridad con un sombrero. Luce además un uniforme azul cielo que se distingue desde lejos. Y maneja un carrito móvil en el que hay tarritos con salsa de maní y con llajua (salsa picante) para que los clientes acompañen sus empanadas.

Gladys dice que en el barrio hay ahora muchas comerciantes pequeñas (alrededor de ciento ochenta). Que los terrenos han subido de precio desde que construyeron el estadio. Que los días de partido el verdadero negocio aquí no es el de los goles, sino el de la comida.

—Cuando juega La Paz Fútbol Club algunas compañeras venden en un día lo que suelen tardar en despachar otras veces una semana —asegura.

Una ecuación perfecta. Pero por el momento —y tras las nuevas observaciones que le han hecho al campo: escaso aforo, barandas débiles, concentración de materiales áridos, falta de espacios adecuados para la prensa, etcétera— los partidos de primera división han sido un patrimonio escaso.

Por eso la pujanza no llega todavía. Por eso dice Gladys que protestaron.

—No tenemos nada en contra de los jugadores. Ellos son como mis hijos. Pero lo que nos está haciendo la Liga es una injusticia. Y acá ante cosas así reaccionamos.

Gladys evita llamar secuestro a lo ocurrido hace unas semanas. “Incidente —dice—. No hay que exagerar lo que ha pasado. Eso nomás fue: un incidente”.

La palabra exacta para ella es incidente.

—Además —aclara—, antes de las diez de la noche dejamos marchar a los futbolistas por una de las puertas. Pero a los periodistas no les avisamos para que se quedaran.

Estadio Los Andes

9. (Fuera de foco)

Un secuestro comparte con la cita a ciegas los desenlaces imprevistos. En 1942, durante la ocupación alemana, los jugadores del Dínamo de Kiev, que se encontraban retenidos, eligieron dar la vida a perder en su propio campo contra una selección de Hitler. “Si nos ganan, les matamos”, les dijeron; y así fue: los torturaron y los fusilaron (algunos lucían aún los dorsales de aquel partido cuando les dispararon). En México, el jugador peruano Reimond Manco, del Atlante, tuvo mejor suerte este año: salió ileso. Porque nunca hubo secuestro: se lo inventó él para no confesar que estaba ebrio. Y acá, en Cosmos 79, el objetivo era simplemente ser noticia: aparecer en los medios.

Y esta vez sí: el barrio fue por fin noticia después de mucho tiempo.

Mientras, en los camarines, los jugadores quedaron en un segundo plano, fuera de foco, resignados. Aquel día, jugaron a las cartas. Escucharon música en sus teléfonos o en sus iPod. Se hacían bromas unos a otros. Descansaban intranquilos sentados con las piernas estiradas en las bancas y sobre la camilla de emergencias. Y armaban comitivas de dos o tres personas para acercarse a la puerta principal a enterarse de cómo iban las negociaciones. Pero las negociaciones no iban. Mauricio Méndez, el presidente de la Liga, no atendía las llamadas. Como quien apaga la luz apagó su celular y dio carpetazo al caso.

Cuando bajó la temperatura, el lugar se transformó en un pequeño frigorífico en el que cada vez era más complicado calentar las articulaciones. No había mantas. Y el masajista tuvo que hacer horas extras de pierna en pierna.

—Pero entendíamos perfectamente a los vecinos —dice Richard Rojas, volante de contención de nariz prominente y treinta y seis años de La Paz Fútbol Club—. Son personas de gran corazón y querendonas del fútbol. Protestaron porque nos quieren en El Alto. Probablemente, si no lo hubieran hecho así, nadie les estaría haciendo caso.

10. (El mercader)

Como muchas otras zonas de El Alto, Cosmos 79 era antes una hacienda: Collpani, que comenzó a urbanizarse en 1979 de la mano de Benigno Gómez, a quien algunos apodaban El Mercader de Tierras. Benigno era el apoderado de veinticinco colonos de la zona que no sabían ni leer ni escribir; y no tardó mucho en vender todos sus terrenos.

Hace treinta años en este lugar no había luz. El agua se conseguía en pozos. Y los pocos privilegiados que tenían un televisor lo hacían funcionar con baterías que cargaban en un barrio cercano. En aquella época los partidos de fútbol eran todavía un acontecimiento exótico. Se jugaba por una vaca, por un toro. A veces, por una llama.

Hoy, está todo lleno de edificaciones y en El Alto las canchas se improvisan en cualquier esquina. El fútbol es aquí casi una religión que compite únicamente con las iglesias evangélicas y con los más de sesenta campanarios de estilo renacentista que el sacerdote alemán Sebastián Obermaier construyó para que sean lo primero que uno vea desde los aviones cuando aterrizan en el aeropuerto internacional que funciona en pleno corazón de la urbe. Por eso no debe extrañar que las dos estructuras que han sacado a Cosmos 79 del ostracismo hayan sido la catedral de Obermaier y el estadio Los Andes.

La catedral está ubicada sobre un antiguo cementerio campesino y, además de ser el principal centro espiritual de este sector, es un punto de encuentro, ya que está al lado del mercado, un tinglado de tablones y nailones azules en el que se comercializan fideos, carnes, frutas y verduras. El estadio, por su parte, es un “elefante blanco”. Y según el escritor alteño Marco Alberto Quispe Villca, uno de los principales incentivos para que este área deje de ser el patio trasero de la ciudad de El Alto.

Pronto se construirán las curvas y Los Andes podría albergar a cerca de veinte mil espectadores, es decir, a casi la mitad de los habitantes de este barrio que eligió un nombre exquisito. Porque Cosmos fue un célebre equipo de Nueva York que en las décadas de los 70 y 80 reclutó a futbolistas míticos, como Pelé o Franz Beckenbauer. Sin embargo, en estas calles en las que por el día aún pastan desordenadas algunas ovejas son pocos los que conocen este dato histórico.

11. (Plus altus)

Plus Altus (más alto) es el lema de La Paz F.C.; y son pocos los campos en el mundo que están más arriba que el estadio Los Andes. Desde su gradería se impone un paisaje único: la Cordillera Real, una cadena montañosa con picos cosidos uno detrás de otro y una altura promedio de seis mil metros. Los aficionados saben cómo convertir cada partido aquí en un bonito espectáculo. Pero los equipos se resisten aún a jugar tan lejos.

A Cosmos 79 se llega tras media hora de viaje, en minibús o micro, desde la Ceja de la ciudad de El Alto. La Ceja es el límite con La Paz. Una frontera. El lugar del que salen todos los caminos (y al que todos los caminos llegan). Algunos han llamado a El Alto la no-ciudad por su apariencia invisible, porque no tiene rascacielos, ni calles edulcoradas con cientos de letreros luminosos ni otros puntos de referencia tan típicos de cualquier urbe moderna. Porque es gris y polvorienta. Porque está invadida por el comercio informal y por los perros callejeros. Pero es en realidad la ciudad más representativa del país: poblada por gente de todos sus rincones, sobre todo del campo. Y Cosmos 79 es un fiel reflejo de todo esto.

En el trayecto hacia este barrio hay una calle invadida por vendedores de madera. Hay llanterías. Hay avenidas que parece que no van a terminar nunca. Hay pintadas que avisan lo que pasará si un ladrón se acerca: “Auto sospechoso será quemado”, se lee en algunas de ellas. De lo alto de varias luminarias cuelgan ahorcados muñecos de trapo, sin rostro, que también sirven de advertencia a los rateros. Y un mal giro en esta pampa de asfalto y de ladrillo provoca con facilidad que uno se despiste y ponga dirección hacia otro lado: en su día, por ejemplo, el Real Mamoré, primer plantel profesional que se estrenó en Los Andes como visitante, se perdió por el camino y el partido tuvo que retrasarse varios minutos.

—Pero eso no es excusa para que otros equipos no quieran venir acá —se duele Francisco Quispe, presidente del Consejo Central de Juntas Vecinales de Cosmos 79.

—Si tan buenos dicen que son, ¿de qué tienen miedo?, ¿de la altura?, ¿del césped sintético? Lo que pasa es que son muy malos. Lo que ocurre es que no hemos tenido fútbol de verdad desde el 94.

El francés Albert Camus, que fue arquero y gambeteador antes que ensayista, tuberculoso y novelista, decía: “para mí, patria es la selección nacional de fútbol”. Y en Bolivia aquella patria se quedó anclada en 1994.

La selección del 94, la más aclamada de la historia boliviana, fue la última en clasificarse para un Mundial. Y es tan representativa para el país que algunos de sus futbolistas acaban de pedir una renta vitalicia por los servicios prestados.

12. (Último minuto)

—Si quieren guerra, tendrán guerra —me dice otro día desde una banca de madera Roberto Aguilar, dirigente de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve).

La sede de la Fejuve es un edificio pálido, de paredes desconchadas, que no deja de engullir y escupir gente. Es un termómetro que mide el estado de ánimo de la sociedad alteña. El cuartel general de una organización que en 2003, tras una masacre militar, hizo huir al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada.

A los diecisiete, la edad en la que Messi comenzaba a triunfar en el Barcelona, Roberto Aguilar me cuenta que él ya había renunciado a convertirse en futbolista. En el club español le pagaron a La Pulga un tratamiento hormonal de novecientos dólares mensuales. En casa de Roberto no alcanzaba para botines o una pelota reglamentaria. Y ahora a Roberto le sobran años para jugar —ya ronda los cincuenta—, pero no para disfrutar del fútbol.

—Mis compañeros y yo ya estamos bastante pasaditos, pero en el estadio Los Andes jugarán dentro de poco otros alteños, los que sí tienen futuro —suspira.

Luego, intuyendo que hay encima suyo un par de miradas de curiosos, reclama:

—¡Se juega donde se vive, carajo!

Y su voz suena con eco por el pasillo.

El fútbol, pienso entonces yo, es también una cuestión de democracia.

En 2007, Evo Morales sorprendió al mundo iniciando una cruzada para evitar que el suizo Joseph Blatter, presidente de la FIFA, vetara los estadios situados a más de 2.500 metros. “Quien puede hacer el amor en las alturas también puede jugar fútbol”, dijo Evo; y para demostrar que no pasaba nada, rozando la locura, organizó un partido de futbito en la cumbre del Sajama, el techo del país con más de 6.500 metros.

En Cosmos 79 la locura fue un secuestro express en el último minuto. Un secuestro en defensa propia que los vecinos acababan de inventarse.

13. (La radio)

La última vez que visité el estadio Los Andes, alguien me dijo que, desde que no había fútbol de primera, todo se veía raro. “El barrio está más triste”, fueron concretamente sus palabras. Se apagó sin más, así como se desvanece un fósforo decapitado.

La imagen ese día era de postal: las calles casi vacías, remolinos de polvo por donde pasaron las últimas vagonetas, fogonazos de luz en los tejados. Y un campo de juego en el que había un campeonato local de juveniles y escaso público.

Tras disfrutar de un par de goles de fantasía de los adolescentes, cuando salía de las graderías, me crucé con un tipo de mediana edad y rostro seco, cuarteado, que cubría la cabeza con un chullo (gorro de lana) de colores neutros y manejaba una bicicleta vieja de varillas oxidadas. Una radio colgaba de su manillar y se meneaba como un péndulo. El locutor narraba a través de ella el partido de La Paz Fútbol Club en otro estadio. O lo que es lo mismo: aquel señor escuchaba el partido que no le dejaban ver en su propio campo.

Este texto se publicó originalmente en mayo de 2011, en la revista Día D de Tarija, y la información mencionada en él corresponde a aquella época. Posteriormente, ha aparecido en dos libros: Los mercaderes del Che, de la editorial El Cuervo, y No me jodas, no te jodo, de la editorial Sobras Selectas.

[1] En italiano, cerrojo. Táctica de fútbol netamente defensiva ideada por Nereo Rocco.

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Monumentos de La Paz FUENTE DE LA MADRE PATRIA

Conjunto escultórico compuesto por 21 figuras. La principal se realza sobre la fuente y el pedestal, efigie que corresponde a la diosa de la Libertad y que está clasificada como escultura estatuaria de bulto redondo, de tipo cuerpo entero, en posición erguida. Este conjunto escultórico está ubicado en el paseo El Prado de la zona Centro.



La estatua principal, llamada Libertad, fue obsequiada al gobierno boliviano por su homólogo francés en 1901, con intervención del cónsul boliviano en París V. Farfán. Esta obra fue emplazada sobre la jardinera de la avenida 16 de Julio (sector popularmente conocido como paseo El Prado), sobre un pedestal de más de cinco metros de alto, en cuyo frontis llevaba una escultura en bronce fundido con la efigie del escudo de armas de Bolivia y detrás una escultura de broce con la imagen de un ramo de olivos. Después de algunos años, fue reubicada en la plaza Antofagasta, frente a la antigua Aduana del ferrocarril Guaqui – La Paz (actual terminal de buses de La Paz).

La Libertad permaneció en la plaza Antofagasta hasta 1976, año en que fue restituida al paseo El Prado. Mario Bedoya Ballivián, en condición de Oficial Mayor de Cultura, fue quien impulsó su restablecimiento y proyectó su transformación en fuente pública, anexándola a otras esculturas de bronce, cuyos moldes fueron extraídos de una casa de estilo neoclásico que se encontraba en la avenida Arce. El maestro fundidor Gregorio Conde fue quien se encargó de replicar las piezas de la siguiente manera: Sátiros, Cabezas de Leones, peces mitológicos, menores y mayores. La fuente fue erigida en el lugar donde anteriormente se encontraba la fuente de Neptuno, la cual fue desmontada y trasladada al parque del Montículo, lugar donde actualmente se encuentra.

Mecapaca fue el “ Olimpo ” de los primeros paceños

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Página Siete el día domingo 30 de Septiembre de 2018 e las páginas 22 y 23 en la sección gente y lugares

Afrodita esperaba a los paceños que en invierno vacacionaban en el valle, con hermosas casonas en medio de huertos fértiles. En 1858 el Choqueyapu se “tragó” la comarca.

Ivone Juárez / La Paz

En la época de la Colonia y a inicios de la República, en mayo, cuando el invierno comenzaba a acercarse a Nuestra Señora de La Paz, los paceños comenzaban a migrar al valle de Mecapaca, que se encontraba a más de un día de viaje a caballo o carroza. El lugar, donde pasaban unos meses, alejados de la vida en la ciudad, de sus obligaciones, era como su Olimpo, donde Afrodita los esperaba con los brazos abiertos, mientras que Dioniso, la deidad del vino, les ofrecía la liberación para entregarse con más soltura a los placeres que prometía la diosa del amor.

Una vista de lMecapaca actual ubicada a solo 30 km de la zona sur de la
ciudad de La Paz Fotos: Sara Aliaga Página siete
La comarca, donde los más acomodados habían construido lujosos caserones con todas las comodidades, rodeados de jardines y huertos, se inundaba de música y baile. Las fiestas, que comenzaban en las residencias, terminaban en la calle y en la plaza, donde los fiesteros formaban rondas, bailando y cantando coplas en torno a los incidentes amorosos que surgían entre ellos.

Una de las callejuellas del municipio, ubicado en La Paz. “Se entregaban al baile, a la música, y entonando con febril entusiasmo trovas eróticas, y sentimentales, terminaban rindiendo fervoroso culto al amor”, escribió a inicios del 1900 el escritor paceño Rigoberto Paredes (1870 - 1951) en una crónica sobre Mecapaca. El relato fue compilado por los historiadores Carlos Gerl y Randy Chávez, en el libro Tradiciones de Mecapaca, publicado en julio de 2018.

Una de las calles del municipio ubicado en La Paz
De acuerdo con Rigoberto Paredes, la comarca, que era lugar de vacaciones para los paceños, “desde tiempos inmemorables había sido un lugar destinado a los placeres”.

“Su mismo nombre estaba compuesto por las palabras meca (fornicar o adulterar) y poca, alteración de pata, altura, se da a comprender así”, afirma.

La plaza principal de Mecapaca y su templo principal. Minué... mecapaqueñita

Mientras estaban en este paraíso en la tierra, los paceños la pasaban de fiesta en fiesta, desde las recepciones más exclusivas, de etiqueta, al estilo de Europa, donde se bailaba el minué, redoba (estilo polca), hasta las populares, donde se entregaban al bailecito de tierra, a la cueca y a la mecapaqueñita, un baile inventado en el lugar, tomado del fandango español.

La plaza principal de Mecapaca y su templo principal
De acuerdo a Tradiciones de Mecapaca, en las recepciones de etiqueta se terminaba bailando la “agua de nieve, un baile inventado, sin duda alguna, para que las solteras hicieran gala de toda su sal (agudeza) y donaire”.

La danza era un verdadero ritual para el amor en Mecapaca. Tanto así que los varones, en señal de conquista, incluso derramaban prendas de oro a los pies de la mujer que querían conquistar. “En los bailes de zapateo, los enamorados rumbosos derramaban a los pies de su bella pareja centenares de pesos godos, onzas y aún especies de oro”, cuenta Rigoberto Paredes.

El valle no perdió su cualidad agrícola.

“Una cárcel de amor”

Mecapaca era un destino tan deseado por los paceños, que aprovechaban cualquier descanso para viajar al lugar. En Tradiciones de Mecapa se lee que los sábados, desde el mediodía, salían de la ciudad en grandes caravanas formadas por coches jalados por caballos.

El valle no perdio su cualidad agricola
La crónica de Elías Zalles Ballivián (1859 - 1931) cuenta que entre 1855 y 1558 un grupo de jóvenes partió de La Paz a caballo rumbo al poblado. La noche los sorprendió en un lugar llamado La Carrera, donde, entre los arbustos, aparecieron unos indígenas que los tomaron como presos y les anunciaron que serían escoltados a la cárcel del pueblo.

Asustados, llegaron hasta la puerta de la cárcel de Mecapaca, donde los esperaba el corregidor para darles su sentencia. Pero cuando se abrió la puerta del penal apareció el “cura Zárate, que los invitó a pasar con palabras halagüeñas”. Cuando cruzaron la puerta se encontraron con que la cárcel se había convertido en un gran salón de baile.

El camino a Mecapaca, que ante se hacía a caballo
El religioso, junto con los mecapaqueños, había sacado al único reo de la cárcel y la había adecuado para una gran recepción.

“Hizo que se arreglara lo mejor posible, con el concurso de todos, (…) indicando cómo se había que ejecutar la prisión de los jóvenes y salir al encuentro declarándolos ‘prisioneros de amor’”, cuenta Elías Zalles.

Y Mecapaca siguió siendo un Olimpo para los paceños hasta 1858, cuando el río Choqueyapu se desbordó y, con su aguas unidas al de Chuquiaguillo, el Irpavi y el Achocalla, la destruyó.

“Desaparecieron 50 casas de recreo de las mejores y con ellas se perdieron al menos 200 árboles frutales. En los años posteriores siguieron las crecientes, debastándolo, al punto que hoy no quedan de ese pueblo floreciente más que ruinas. (…) El bullicio alegre de tiempos pasados ha sido reemplazado por el sordo mugir de las aguas”, escribió Zalles a inicios de 1900.

Los pacenos partian en caravanas de carretas hacia el poblado
Hoy Mecapaca es un municipio que se va poblando a gran velocidad; a los lados de su ruta principal la construcción de chalets y otros tipos de viviendas no se detiene.

Los paceños partían en caravanas de carretas hacia el poblado. Indígenas decían descender de las águilas

En el Olimpo de los paceños también reinaba Ares, personificado por unos indígenas guerreros que se consideraban invencibles y descendientes de las águilas.

El valle (Mecapaca) era habitado por unos indígenas “presuntosos que pretendían ser descendientes de las águilas (pokas, en aymara)”, dice el escritor costumbrista paceño Rigoberto Paredes (1870 - 1950) en el libro Tradiciones de Mecapaca, de Carlos Gerl y Randy Chávez.

La gruta de Lourdes, el paso que se seguia para llegar a Mecapaca
“Se creían invencibles y provocaban a sus vecinos a frecuentes luchas, hasta que los collanas los vencieron, y burlándose de ellos los llamaron mekha pocas. Se apoderaron de sus mujeres y convirtieron el lugar en sitio de placer. Parece que de ese tiempo data la denominación (Mecapoca)”, escribió Paredes en una crónica a inicios de 1900.

La Gruta de Lourdes, el paso que se seguía para llegar a Mecapaca. En ese entonces, después de la riada que destruyó el pueblo, en 1858, el lugar era considerado un cantón que contaba con 18 propiedades “rústicas”, como Huajchilla, Palomar, Avircato, Guaricana, La Carrera, Taipichuro, y más de 83 huertos, que en conjunto tenían un valor de 531.160 bolivianos, de acuerdo con la crónica de Rigoberto Paredes.

Paceños se refugiaban del frío en los valles que estaban fuera de la ciudad.
Mecapaca, según el Censo que se realizó en 1900, contaban con una población urbana de 264 personas y una rural de 2.406 almas, divididas en 1.360 varones y 1.310 mujeres, se lee en Tradiciones de Mecapaca, texto presentado en julio de 2018, en La Paz.


Destinos turisticos Museo Nacional de Arqueologia de Tiwanaku

Es un museo con una fachada bastante llamativa ya que tiene en sus paredes motivos tihuanacotas, le pertenecio a un investigador muy importante

En este museo se puede encontrar mas de 50 000 piezas debidamente registradas y catalogadas pertenecientes a las culturas y civilizaciones del oriente y occidente del país. Posee una importante colección de piezas de las culturas Tiwanaku, Chiripa, Mollo, lnka y del oriente boliviano.

Dirección: Calle Tiwanaku esquina Federico Zuazo, al lado del Hotel Europa. C. TIWANAKU # 93 ESQ. FEDERICO SUAZO

Ciudad / Localidad: La Paz

Estatus Administrativo: Estatal

Depende de: Instituto Nacional de Aqueología, organismo especializado del Viceministerio de Cultura

Teléfono: +591 2311621

Horario: De martes a viernes de 9.30 a 12.30 y de 1500 a 19.00 sábado de 10:00 a 12:30 y de 15:00 a 18:00 hor

Cobra entrada: No

Observación: Nacionales: Bs 5Extranjeros: Bs 10Estudiantes nacionales: Bs 2

para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_Arqueolog%C3%ADa_(Bolivia)

Foto De Jofrigerio - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, 

Foto lapaz.bolivialocal.net


Comprar paseos turisticos en La Paz

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Monumentos de La Paz Monumento a la LOBA CAPITOLINA

Obra realizada a base de bronce fundido en 1950; se desconoce su autor. Está ubicada en la plaza Italia, más conocida como plaza Roma, de la zona de Obrajes.

A cinco años de la caída del régimen fascista de Italia, instaurado por Benito Mussolini, los residentes de la colonia italiana de La Paz buscaron afianzar las relaciones que anteriormente mantuvo Italia con varios países en diferentes partes del mundo. Los residentes italianos obsequiaron al municipio la escultura de la Loba Capitolina en 1950, símbolo de la fundación de Roma.

Correspondiendo la dádiva, mediante Ordenanza Municipal del 5 de diciembre de 1950, el H. Concejo Municipal emplazó la escultura en el parque Colón, el cual fue nominado como plaza Italia, nombre no muy conocido, ya que la mayoría de las personas la conocen como plaza Roma (la plaza Franz Tamayo, anteriormente llevaba el nombre de plaza Roma).

Es también conocida como la plaza del perro seco

Para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Luperca

Recetas de cocina empanadas tucumanas

TUCUMANAS

Ingredientes:

Para la masa

•4 tazas harina
•3 cucharadas de manteca o mantequilla
•2 huevos
•1 cucharilla de sal
•1 1/2 taza de agua tibia

PARA EL GIGOTE:

•3/4 kilo de carne molida
•Un platillo de arveja cocida
•3 cebollas picadas finamente
•1 cebolla verde picada finamente
•1/2 taza de pasas sin semilla
•1/2 taza de aceitunas
•2 a 3 cucharadas de ají colorado molido
•1 cucharilla de orégano
•6 huevos cocidos
•1 libra de papa holandesa cocida y picada en cubitos
•Sal a gusto
•1 cucharilla de comino
•Aceite.

PREPARACION:

Cernir la harina en un recipiente grande y mezclar con la mantequilla hasta llegar a punto arena, agrega el agua con la sal, los huevos mezcla hasta obtener una masa suave, formar las bolitas, y deja reposar por unos minutos hasta terminar de preparar el gigote.

Fríe en aceite caliente las cebollas ya cortadas finamente hasta que cristalicen y añade la cucharilla de comino, la carne molida,, la sal, arvejas y papa previamente cocida.

Añade un poco de agua, dejar cocer tres minutos más y la preparación está lista. Luego uslerea la masa hasta dejarla en láminas no muy delgadas, pon en esa masa el jigote.

Agrega los huevos cocidos y cortados las aceitunas, las pasas ya remojadas antes de cerrar.

Repulgar y freír en aceite bien caliente

Recetas de cocina Buñuelos

BUÑUELOS. 🇧🇴 🧇🥞🥯

✅ Ingredientes:
  • (4 porciones) 
  • 2 tazas harina 
  • 1 taza agua 
  • 2 cda. levadura fresca 
  • 2 huevos 
  • 1 cda. azúcar 
  • ½ cdta sal 
  • ½ cdta anís 
  • 1 taza miel de caña 
  • 3 aceite neutro para freír 

 ✅ Preparación:

❶ En un bol poner el agua con el azúcar, disolverla y luego agregar la levadura fresca, dejar reposar por unos 7 minutos y luego agregar la sal, anís, huevos y la harina.

❷ Mezclar toda la preparación suavemente hasta que quede una masa aguanosa. Luego dejar levar al doble de su tamaño.

❸ Úntese las manos con aceite para este paso. Corte un trozo de masa con sus dedos y amásela hasta que obtenga una forma redonda (de bola). Luego realizar un agujero en el medio y hacer que queden con forma de anilla o aro.

❹ En una olla calentar el aceite y echar los buñuelos para freír. Gírelos con una cuchara de madera para lograr una cocción pareja. Una vez que estén dorados quitarlos con una coladera, quitar el exceso de aceite con papel de cocina. Servir para acompañar con miel de caña.

🗒 Una versión tradicional y muy fácil de preparar.

Los buñuelos son un verdadero clásico de Bolivia. Te traemos una receta tradicional para acompañar con un buen vaso de api.

Suelen estar acompañados de miel y azucar en polvo

Significado de los rios de La Paz

Los rios en La Paz tienen en general nombres aymaras y la mayoria de estos deben su nombre a sus caracteristicas más visibles
  1. Chuqueyapu      Señor de oro
  2. Apumalla           Señor de estaño
  3. Chajtiri              El que ofrenda
  4. Wallpajawira     El capitán
  5. Chapuma           Dividiendo dos ambitos
  6. Kupini                Situado a la derecha
  7. Huañajawira      Rio seco
  8. Jacha                  Grande
  9. Jakonta               Arrojado desde lo alto
  10. karawichinca     Con forma de apéndice o de cola de angosta
  11. Katani                 Impetuoso
  12. Kellumani           Amarillo
  13. Korypujio            Manantial de oro
  14. Kullkojawira       Rio estrecho
  15. Mejawira            Rio como los platos hechos de hicho
  16. Nekejawira         Rio de barro
  17. Pantisirca           Vena de flores
  18. Sanja Jawira       Rio rajado
  19. Saytha Kota        Laguna estancada
  20. Sokeri                 Donde hay sauces
  21. Tangani               Rio colmado
  22. Wila Wila            Rio colorado
  23. Wiskalla              Oblongo, mas largo que ancho
Fuente: Revista Ciencia y cultura, publicación de julio de 2000

JOHN FITZGERALD KENNEDY

Obra realizada a base de bronce fundido en 1965; se desconoce su autor. Está ubicada en el parque infantil Ángela María Alaiza, entre la avenida John F. Kennedy y las calles Raúl Herrera y San José de la zona de Villa Armonía.

La estatua que rinde homenaje a John F. Kennedy (1917-1963), connotado Presidente de Estados Unidos, fue comprometida por el alcalde Julio Manuel Aramayo en 1964, en agradecimiento a quien impulsó el Programa Alianza para el Progreso (creado en 1961, para ayudar a varios países en vías de desarrollo). La estatua fue emplazada en medio de una jardinera en forma oval, entre la intersección de las avenidas Ildefonso de las Muñecas y Manco Kápac (actual plazoleta Eduardo Urquieta Morales). Permaneció en ese lugar hasta 1990, año en que un atentado dinamitero le mutiló el pie izquierdo y lo precipitó de bruces al suelo. A partir de entonces, fue llevada al retén de emergencias de la Alcaldía, permaneciendo en abandono hasta que Elizardo Mollinedo, Presidente de la Junta de Vecinos de Villa Armonía, solicitó su reubicación y emplazamiento en su barrio, existiendo una avenida con el nombre del personaje desde 1975. En 1995 la Alcaldía autorizó y procedió con su trasladó a la zona de Villa Armonía, lugar en el cual los vecinos corrieron con los gastos de reparación y le construyeron un sencillo pedestal sobre el cual se halla a la fecha.

Para mas información puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/John_F._Kennedy

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