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La huella histórica de Paceña

Nota de prensa publicada en el periodo Página Siete en la revista Miradas el dia domingo 20 de Noviembre de 2016

Una investigación histórica recopila antecedentes del aporte de la industria cervecera en varios episodios relevantes de la historia de La Paz y de Bolivia.

Natalí Vargas / La Paz

El 15 de junio de 1932, el destacamento al mando del mayor Oscar Moscoso tomó el fortín López, el centro de control de la laguna Chuquisaca que había sido ocupado desde marzo de 1931 por los paraguayos. Ese parapeto y fuente de abastecimiento de agua era tan crucial para aquella región de tierra seca, que la estadía boliviana duró sólo un mes; entre el 15 y el 16 de julio fue recuperada por los paraguayos.












La reacción del presidente Daniel Salamanca no se dejó esperar. El 18 de julio, desde el balcón del palacio presidencial, ordenó la toma de los fortines paraguayos Toledo, Corrales y Boquerón. La ocupación de los tres puestos, entre el 24 y el 31 de julio, se consolidó cuando el coronel Emilio Aguirre conquistó Boquerón el 31 de julio. La Guerra del Chaco había comenzado.

Para desgracia del país, la guerra se desarrolló en un periodo de crisis económica, por lo que el Gobierno recurrió a algunos sectores privados que, comprometidos con la causa nacional, apoyaron desde sus propios flancos.

Un estudio realizado este año por la coordinadora del Instituto de Investigaciones Históricas Ana María Lema y el docente archivista Roger Mamani titulado Cervecería Boliviana Nacional, 1886-2016: 130 años de historia rescata la participación de esa empresa en medio de aquel capítulo trascendental para los bolivianos.


Un hospital para los caídos

Los soldados bolivianos, oriundos de todo el país, pero sobre todo de las regiones andinas, sufrían por el clima igual que por las balas enemigas. El 22 de septiembre de 1932, Daniel Salamanca, mediante decreto supremo, creó una junta impulsora para los trabajos del Hospital Militar en Villamontes para atender a jefes, oficiales y tropa de las guarniciones del sudeste.

El estudio de los historiadores Ana María Lema y Roger Mamani devela que para impulsar la construcción de esa infraestructura, Salamanca contaba con fondos donados por la CBN.

El conflicto bélico duró tres años y fue muy duro, el escenario fue una región alejada, inhóspita y carente de la presencia del Estado, lo cual se reflejaba en la falta de caminos, puentes, hospitales e incluso poblaciones.

Durante la Guerra del Chaco, desde aquel hospital intervinieron cientos de profesionales médicos, odontólogos, farmacéuticos, enfermeras, auxiliares, monjas sanitarias y personal de apoyo. Su labor no se redujo a cumplir su obligación en el campo de la salud, sino que pasó en varias ocasiones al terreno de las acciones heroicas.

Muchos hospitales, puestos de socorro y brigadas móviles de medicina, cirugía y especialidades se mantuvieron al alcance de los combatientes, principalmente para los tuberculosos y palúdicos.

"La intervención de la CBN en esta parte de la historia del país es un ejemplo de responsabilidad social en un contexto de emergencia y la prueba del compromiso de la CBN con el pueblo boliviano en un momento tan importante y definitivo para la identidad nacional, pues fruto de este conflicto armado, Bolivia se conoció a sí misma y sentó las bases para un futuro unido”, establece el documento elaborado por los historiadores Lema y Mamani.

Refugio para las víctimas de la Segunda Guerra Mundial

La historia de la cervecera acompaña también episodios de la historia mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen nazi forzó a muchos a escapar no sólo de Alemania, sino de Europa, como Polonia, Francia y Bélgica, entre otros.

Como resultado de la situación tensa en Europa, llegaron a Sudamérica muchos inmigrantes.

CBN abrió sus puertas a numerosos ciudadanos alemanes, católicos, evangélicos, protestantes y judíos, entre otros, quienes encontraron una fuente de trabajo y, en muchos casos, un hogar en la empresa.

En opinión de los directivos de CBN, de aquel pasado queda la esencia. "Todo trabajador que llega a la empresa recibe las herramientas necesarias para desarrollar su trabajo con eficiencia, además encuentra la oportunidad de una capacitación constante que le permite crecer a nivel profesional y personal”, destaca el gerente institucional de CBN, Ibo Blazicevic.

Los casos de Irwin Krotoschin Cohn, Franz Ludwig Hilb Levy y Norberto Ulrich Glass Matske resaltan por este hecho. Todos ellos llegaron entre 1939 y 1940 al país. Eran inmigrantes judíos que escaparon del régimen nazi y llegaron a trabajar en la cervecería.

Norberto Ulrich Glass Matske trabajaba como un "empleado” de la cervecería, sin ninguna especialidad, lo cual demuestra que no sólo personal capacitado fue recibido. El Archivo de La Paz guarda documentos del censo de extranjeros de aquellos años, de donde se rescatan datos de Hugo Ernst River, uno de los principales accionistas de la CBN y presidente de directorio en 1930, quien también se convirtió en garante de muchos judíos-alemanes; entre ellos Federico Gottschalk Kleinstrass, que llegó a Bolivia en 1939 acompañado de su esposa e hijos, patrocinado por Ernst.

La Revolución del 52 y la ciudad de La Paz

La investigación de Lema y Mamani define que "la historia de la empresa es indisociable de la historia del país, no sólo en el plano económico, sino también en el político”. Tanto los propietarios, como los socios y los trabajadores de la empresa fueron sensibles a la evolución de la coyuntura histórica del país en un siglo XX marcado por los cambios profundos en la sociedad y en el Estado boliviano.

En la insurrección popular de 1952, el dirigente minero Juan Lechín Oquendo tuvo un papel fundamental para levantar al sector obrero. En su libro La bala no mata sino el destino. Una crónica de la insurrección popular de 1952 en Bolivia, el historiador Mario Murillo recuerda cómo fueron movilizados los obreros de las fábricas de cerveza, refrescos, vidrio, textiles.

"Con un grupo de trabajadores, Lechín marchó al arsenal de la plaza Antofagasta y allí obtuvo 200 fusiles viejos y algo de munición. Se dirigió a la Cervecería, luego a las fábricas SAID y de vidrios. El grupo que le seguía creció a unas doscientas personas, la mayoría obreros, que se dirigía a la plaza Murillo, donde ingresó cantando el Himno Nacional”, indica un parte de ese libro.

También a mediados del siglo XX, el gobierno impulsó la construcción de viviendas. Esta política social, impulsada pocos años antes de la Revolución Nacional de 1952, respondía a las demandas de un sector social en crecimiento ante el cual las empresas no tuvieron más remedio que demostrar su capacidad de adecuarse a los pedidos de modernidad.

En 1949, la CBN adquirió los títulos definitivos de propiedad del terreno ubicado en la esquina Echeverría y Chuquisaca, donde se construiría un nuevo edificio destinado a acoger al comedor para el personal, la escuela, enfermería, locales de descanso y de recreo, oficina para el sindicato.

En los años 1960, los trabajadores de la empresa se adjudicaron los terrenos de la familia Camacopa, propietaria de gran parte de lo que ahora se conoce como Villa Copacabana. Dicha familia donó los terrenos donde ahora se ubica la cancha deportiva de ese barrio de la ciudad. Por un tiempo, la zona fue conocida como Sector Cervecero.

Estos capítulos resumen la participación de CBN en sus distintos componentes en el desarrollo de la historia nacional y en los hitos más representativos de la historia del siglo XX. El jueves 20 de octubre se cumplieron 130 años de la huella cervecera en el país. imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen

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