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JULIO PINEDO, EL REY DE LOS AFROBOLIVIANOS

Esta noticia salio en página siete el dia 21 de octubre de 2012 y fue escrita por Matthieu Delmas / Mururata Nor Yungas. Si desea saber más puede consultar Julio Pinedo.

http://es.wikipedia.org/wiki/Julio_Pinedo

Ellos tienen una página web Casa Real Afroboliviana, una historia más detallada púede ser encontrada en la página real


A tres horas de La Paz, rodeado de montañas cubiertas de vegetación exuberante está Mururata, un pequeño pueblo de la provincia de Nor Yungas que es hogar de dos comunidades: aymara y afroboliviana, que coexisten desde hace casi cinco siglos.

 Mientras los hombres trabajan en el campo, las mujeres secan las hojas de coca, cuyo olor se percibe en las calles. El clima sub-tropical del Nor Yungas permite el cultivo del café, coca y todo tipo de cítricos.

 Los bolivianos de ascendencia africana, unos 35.000 en la actualidad, en su mayoría habitan en las regiones de los Yungas, en la provincia Inquisivi de La Paz.

Julio Pinedo, un rey reconocido en la Constitución 

Julio Pinedo I vive en Mururata con su esposa, Angélica Larrea de Pinedo, y su hijo, el príncipe Rolando Julio. Fue coronado en 1992 como el rey de esta comunidad, aunque fue reconocido oficialmente en diciembre de 2007.

Este hombre de 70 años es un símbolo de la lucha de la comunidad afro para ser reconocida como boliviana. Su autoridad ganó rango constitucional desde 2009, cuando se reconoció su figura monárquica como una institución tradicional dentro de este grupo. Sin embargo, en la actualidad su figura es más simbólica que de autoridad política.

“En el año 1532 los españoles invadieron el territorio de lo que hoy es Bolivia. Ellos trajeron la raza negra para trabajar en las minas de Potosí, pero muchos de los esclavos murieron de frío. Por eso los trajeron aquí, a los Yungas, por su clima cálido, para hacerlos trabajar en las haciendas de los patrones”, cuenta el soberano.

Julio es el descendiente directo de Uchicho, quien a su vez era hijo de un rey de una tribu senegalesa. Uchicho llegó a Bolivia en 1820 como esclavo y trabajó en la hacienda del marqués de Pinedo. Fue coronado como rey en 1832 y le sucedió Bonifaz, quien adoptó el apellido de sus patrones (Pinedo). A su vez, luego juraron al trono Don José (abuelo de Julio) y Don Bonifacio (su padre) que fue coronado en 1932.

Pese a su rango monárquico, Julio I vive como cualquier otro hombre de su comunidad. Se levanta al salir el sol y trabaja durante todo el día en el cultivo de la coca, mientras su compañera Angélica atiende una pequeña tienda de abarrotes conocida por todos.

Mientras, el príncipe Rolando Julio estudia comercio internacional en La Paz. “Cuando sea rey quiero trabajar para toda mi gente. Realizaré proyectos para mejorar las condiciones de vida de mi gente”, dice y confiesa que “cuando era joven me daba miedo saber que algún día iba a ser rey; pero ahora estoy estudiando y llegaré preparado”.

Una comunidad en lucha

Hasta 1953, poco después de la Reforma Agraria y a cambio de una parcela de tierra, los campesinos tenían que trabajar tres días a la semana en las haciendas que rodeaban a Mururata, sin ningún tipo de remuneración. Según la hacienda en la que se empleaban, los afrobolivianos adoptaban el apellido de su patrón. En aquella época, los esclavos llegaron principalmente de Angola, el Congo y Senegal.

La Reforma Agraria marcó el fin del sistema de los grandes terratenientes y se estableció, en el artículo 17 de la Constitución Política del Estado, que “la propiedad, para ser respetada, debe cumplir una función social”.

El mismo artículo señalaba que “por los sistemas arcaicos empleados en su explotación y las formas de servidumbre en el trabajo, la propiedad rural no ha cumplido su función social y se ha convertido, más bien, en un obstáculo para el progreso del país. Que la utilidad se halla determinada por la necesidad social de habilitar las tierras para el cultivo, concediéndolas a favor de quienes las trabajan”.

A partir de ese gran cambio y por primera vez, la comunidad afroboliviana se liberó de este sistema de semiesclavitud y pudo ejercer sus derechos sobre las tierras que trabajaba.

Desde la nueva Constitución, aprobada en 2009, el Estado Plurinacional de Bolivia reconoció a este pueblo como parte de las 36 nacionalidades que conviven en el país.

Las raíces

En la actualidad, el Consejo Nacional Afroboliviano (Conafro) es el organismo que lucha para la conservación del patrimonio cultural de esta comunidad.

“Durante cinco siglos no fuimos reconocidos. No nos tomaban en cuenta, nos miraban como africanos, brasileños o colombianos, pero las cosas han cambiado mucho. Ahora tenemos un diputado afro que nos representa en la Asamblea Legislativa, Jorge Medina, y también queremos que existan médicos, profesores y políticos de nuestro pueblo porque también somos bolivianos”, afirma Alejandro Iriondo, vicepresidente de Conafro.

“Es importante que sepamos (y que todos lo sepan) de dónde venimos. Por esa razón, el 22 de diciembre, vamos entregar al presidente Evo Morales una publicación de la comunidad con el fin de que enseñen nuestra historia en las escuelas”, reclama el dirigente.

 El 25 de noviembre, el ejecutivo de Conafro viajará a Cuba, Venezuela y luego España para intercambiar experiencias con otras comunidades afro del mundo y en febrero sostendrá otro encuentro en Nigeria.

A través del mundo, los afrobolivianos continúan en la búsqueda de sus raíces para escribir su propia historia.

La saya como medio de lucha

La saya, danza típica de este pueblo, es también un instrumento de lucha. En las letras relata su historia e identidad. Cuando esta nación quiere ser tomada en cuenta, no bloquea caminos ni protagoniza marchas. Se hace escuchar a través de su música.

La saya se transmite de padres a hijos desde que llegaron los primeros esclavos negros a Bolivia. Etimológicamente, el nombre saya proviene de la palabra nsaya, de origen kikongo (un dialecto hablado por los kongos, pueblo que vive en el norte de Angola y Congo) que significa “trabajo en común bajo el mando de un cantante principal’.

Según cuenta la leeyenda, antes de morir en Senegal, el padre de Uchicho mandó su corona de plata y oro  a Los Yungas para su hijo, Alli el rey afroboliviano Uchicho tenia permiso de sus patrones  para usar la corona solamente  dos dias al año, cuando se fueron los hacendados la comunidad pidio que se les devolviera la corona , perro ellos afirmaban que habia sido entregada a un museo en La Paz  porque era parte del patrimonio afroboliviano, sin embargp, la corona del rey nunca fue cedida a ningún repositorio y hoy la que luce don Julio I es una copia de la original fabricada en latón , aleación de cobre y zinc.

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=CKh_vlIFu18



Por extensión, etnológicamente, se ha dado el nombre de los yungas o yungas a poblaciones mixtas con orígenes melanoafricanos descendientes de los africanos esclavizados y llevados primeramente a trabajar en las "mita" mineras del Alto Perú durante el período colonial español y luego establecidos en los cálidos y perhúmedos valles al este de la región andina boliviana. En las regiones tropicales de los Yungas, en Bolivia, se formó el Movimiento Cultural Negro.

Julio Pinedo (1953, Mururata, Nor Yungas del Departamento de La Paz), es el único Rey afroboliviano, nieto de Bonifacio Pinedo, el último rey esclavo (durante el colonialismo) conocido. Posiblemente es una de las únicas monarquías de raíces africanas hereditarias existentes en Sudamérica, que se ha conservado ancestralmente en el Nuevo Mundo. El rey también es agricultor y representa dentro del patrimonio cultural al Movimiento Cultural Negro, reconocido en 1992 por el Sr. Martin Careaga. En el 2007, la corona se posó en la frente del rey por el Prefecto de La Paz, José Luis Paredes y que gracias a esto estallaron los aplausos,por parte de la audiencia. Luego el contagioso ritmo de la saya hizo vibrar la sala del hotel presidente. Julio Pinedo, fue ratificado como rey de los afrobolivianos, esta vez por medio de una resolución prefectural, y no sólo de manera interna, como ya fue coronado en anterior ocasión.

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=nShS8koG2jM



Bonifacio Pinedo conocido también como el Marqués de Pinedo.

 Fue un Monarca y el último esclavo Rey afroboliviano y afroamericano. Posiblemente durante el reinado de su comunidad, una de las pocas monarquías que ha sobrevivido dentro de la cultura ancestral y tradicional africana, nacido en las regiones trópicales de Los Yungas de Bolivia. Además es abuelo del Rey actual Julio Pinedo.

 Según la historia, Bonifacio Pinedo fue según los miembros más antiguos de la comunidad afroboliviana, descendiente directo de la nobleza africana de una tribu originaria del Congo, antes del colonialismo francés y belga. Aunque en la época colonial, su dinastía fue llevada a estas tierras del Nuevo Mundo, por los conquistadores españoles como esclavos. Cuenta la historía que durante la época colonial, cuando los conquistadores españoles trajeron a los negros como esclavos hacia estas tierras sin importarles a que tribu pertenecián y quien era su líder, todos fueron vendidos por igual. Entre medio de los esclavos africanos se encontraba la ascendencia del monarca, pues aún así los esclavos conocián quien era su rey. Después de la independencia de los países de América, en esta región de Bolivia la comunidad lo ha conservado hasta del día de hoy, con una tradición hereditaria de generación en generación.

 Por ello, Julio, su nieto y único sobreviviente de ese linaje es ahora reconocido como Rey Afroboliviano no sólo por su pueblo sino también por el gobierno departamental de La Paz.

Fuente: http://www.youtube.com/watch?v=aMHF8zIdblc


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