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La historia del semanario Aqui

La turbulenta historia del país que contó el semanario Aquí

Lupe Cajías cuenta que ser fundadora y la única mujer redactora, la más joven, la llenó de orgullo. Los canillitas se peleaban por recibir más ejemplares, casi no había devoluciones.

Lupe Cajías Periodista

Una mañana de septiembre de 1978, frente al café que se conocía como Lechingrado, en el centro histórico paceño, se acercó Edgardo Vázquez, un periodista al que había conocido poco antes y me citó a una reunión para formar parte de un semanario que quería ser alternativo a la prensa tradicional.

La invitación me sorprendió muchísimo porque yo acababa de retornar del exilio en Colombia, donde había estudiado periodismo en la Pontificia Universidad Javeriana y había trabajado en periodismo de investigación con Daniel Samper. En Bogotá fui protegida por Luis Ramiro Beltrán, entonces poco conocido en el país y gracias a su mediación conocí a la mayoría de los pensadores latinoamericanos que buscaban crear un nuevo orden informativo mundial desde la visión del sur del planeta. Escribí mi tesis sobre Beltrán y sobre esa corriente, donde obviamente se destacaba el asunto de la prensa alternativa.

En La Paz me estrené como reportera en el vespertino Última Hora y tuve la dicha de que el director Mariano Baptista me asignase la cobertura de las fuentes sindicales y universitarias en el momento de recuperación de las organizaciones sociales y sindicales. En enero de ese año, Bolivia comenzó la era democrática gracias a la huelga de hambre de mujeres mineras que en 21 días se había hecho masiva hasta lograr la amnistía general e irrestricta. En junio de ese año se dieron las primeras elecciones sin presos políticos ni perseguidos en los 150 años de historia republicana y en los escasos periodos constitucionales que vivió el país desde 1825.

Visitaba a la antigua sede de la Federación de Mineros todos los días, frente a la plaza Venezuela. Abajo atendía el café o confitería que todos llamaban Lechingrado, en recuerdo a la batalla del 9 de abril de 1952, cuando el líder sindical Juan Lechín comandó las milicias que derrotaron al ejército. Atrás funcionaba la Central Obrera Boliviana que no tenía una casa propia. Frente a San Francisco estaba la secretaría de la Federación de Fabriles y tres pisos más arriba la confederación de ese sector que entonces era poderoso. Al sur, seis cuadras más abajo, trabajaba la Universidad Mayor de San Andrés y en su patio funcionaba la Federación Local Universitaria.

Algunas facetas de la vida personal del sacerdote
Todos los días recorría esa larga avenida que cambia de nombre desde la Arce hasta la Montes, pero en el fondo es la misma arteria histórica del poder político boliviano. Grababa notas para Última Hora que cerraba la edición por la tarde. Entonces, los dirigentes ya sabían mi trabajo, leían mis notas y también los periodistas del área sindical comenzaron a reconocerme; era la menor de todos a mis 22 años.

Por otra parte, en 1974 fui alumna de Luis Espinal en la Universidad Católica y él me ayudó a apurar la materia para no perder una beca que gané a Alemania. Además, en la UCB estaba en la dirección universitaria con el Movimiento Universitario Revolucionario (MUR) y al mismo tiempo apoyaba al padre José Ferrari, párroco de Villa Copacabana y que ayudaba en derechos humanos y a esconder a perseguidos políticos. También yo había estado cercana a las gestiones de Justicia y Paz y de la Iglesia Católica para denunciar los crímenes y excesos de la dictadura de Hugo Banzer. Creo que Espinal me reconoció cuando asistí a la primera audiencia.

A mí me gustó la idea de participar en el proyecto. Fui a la primera reunión en una casa de la Genaro Sanjinés y conocí a Antonio Peredo, que me encandiló con su voz y su discurso. Ahí estaban Eric Waisssage, Amparo Carvajal, Edgardo, Lucho, Gastón Lobatón, Aquiles Echenique, Adrián, el dueño de casa, María Martha González, Manuel Morales Dávila, Francisco Otálora, que era diagramador, y otros pocos más. Al poco se juntaron otros como David Acebey que escribía y tomaba fotos, también llegaron contribuciones para las caricaturas. Ricardo, Iván fue el sello marca de Aquí.

Las reuniones se dieron con bastante frecuencia intercambiando ideas para que el periódico no fuese un vocero partidario, sino realmente “voz de los sin voz”. También repartimos las fuentes y las tareas (yo seguí con el área sindical y universitario).

Entre tanto, las personas de la iniciativa y con más experiencia consiguieron que la redacción funcione en esa casa del centro paceño, una imprenta y la logística. Lázaro Bild, cooperante sueco, consiguió dinero para comprar la famosa Composer, que era una máquina con mucho adelanto, pues permitía cambiar los tipos y por eso se podía “componer” un texto.

Hubo tres reuniones muy decisivas. La primera fue para buscar un nombre. Obviamente llovieron muchas propuestas. Yo relaté la anécdota del caso de Presencia, el matutino católico que dirigía mi padre Huáscar Cajías. Él nos contaba que cuando fundaron el entonces semanario de la curia buscaron muchos nombres intentando que no sean clásicamente católicos. Alguien propuso Presencia con esa idea del estar y del ser. Así el nombre del semanario fue un sinónimo de la misma intención: aquí, presentes, ahora. Aquí es más que un nombre, es un concepto.

Otra larga discusión fue elegir a los directivos. Parecía adecuado profesionalmente el nombre de Peredo, el periodista más experimentado, pero se lo desechó porque estaba demasiado identificado con una posición política. Él acababa de ser liberado como uno de los últimos presos de la dictadura, pues era alto dirigente del Ejército de Liberación Nacional-Partido Revolucionario de los Trabajadores de Bolivia, ELN-PRTB.

También Edgardo estaba ligado al Partido Revolucionario de la Izquierda Revolucionaria, PRIN, de Lechín, igual que Echenique y Adrián. Alguien sugirió a Espinal y él estaba algo reacio porque obviamente tenía que consultar a la Compañía de Jesús y evaluar sus tiempos. Al final aceptó y quedamos en el equipo Luis, Antonio, Edgardo, Gastón y Lupe. Casi inmediatamente se sumaron otros periodistas para cubrir espacios especiales como cine, caricaturas, la columna humorística, etcétera.

El momento más duro fue cuando semanas antes de la fecha prevista para la salida del semanario, marzo de 1979, uno de los más animados propulsores, el abogado Manuel Morales Dávila, propuso que el impreso apoye la candidatura de Víctor Paz Estenssoro para evitar el retorno de la ultraderecha.

Entre junio de 1978 y noviembre del mismo año se habían sucedido las primeras elecciones sin presos, pero con fraude a favor del candidato oficial Juan Pereda Asbún. El cambio de papeletas fue tan burdo que la propia Corte Electoral anuló esos comicios. Poco después Pereda, el delfín, sacó del gobierno a su padrino Hugo Banzer. Sin embargo, los militares también lo depusieron a él en noviembre y pusieron a David Padilla, quien se comprometió a convocar a nuevas elecciones. Los partidos tradicionales habían organizado frentes, pero ninguno pasaba de un 30%, ni siquiera el más popular el izquierdista Unidad Democrática y Popular.

La idea de Morales Dávila fue rechazada y él reaccionó con una violencia verbal y de amenazas que personalmente yo no conocía por mi inexperiencia.

Gritó que él era el de la idea primera y no aceptó los argumentos de los demás. Se tuvo que ir, pues nadie lo respaldó, menos los más antiguos militantes del PRIN que conocían esas tensiones en las discusiones políticas.

Posteriormente aparecieron otros problemas como la imposibilidad de conseguir una rotativa y eso significaba que el periódico se imprimiría en planchas que había que cortar y luego doblar y preparar ejemplar por ejemplar.

Ese detalle, con el tiempo, se convirtió en un gran espacio de solidaridad y de risas y complicidades. Cada viernes, poco a poco, llegaban los impresos tamaño tabloide y organizábamos equipos para el doblaje y conteo. Cada vez aparecían nuevos y más voluntarios, pues muy pronto el semanario fue exitoso.

Estaban Alfonso Dubois y su compañera Teresa de España, exiliados del Cono Sur, Waldo Albarracín, Amanda Dávila, Freddy Morales y una lista larguísima. Tomábamos café para aguantar hasta la madrugada.

A veces el impresor Fernando Siñani se retrasaba y entonces jugábamos algo o intentábamos dormir una siesta en una vieja alfombra bajo la mesa; empresa obviamente imposible porque otros contaban chistes o chismes de la situación política.

Al principio el semanario tenía un tiraje de 500 a 1.000 ejemplares y con 12 o 18 páginas, pero pronto aumentó el tiraje y al finalizar ese primer periodo democrático, en julio de 1980, el tiraje era de 18.000, el mayor después de Presencia. Entonces contar, doblar y formar los paquetes era agotador.

Todos participábamos menos Luis Espinal, porque le dábamos ese tiempo libre para que asista al cine y haga su crítica semanal en Radio Fides y en Presencia (donde poco después tuvo que renunciar a su famosa página de crítica cinematográfica que había guiado a los espectadores paceños por más de una década).

Terminábamos a las cuatro, cinco de la mañana. Ahora veo con asombro cómo era La Paz de entonces. A veces salíamos en grupo y tomábamos un api en el mercado Lanza, a pocas cuadras del local del semanario. Había borrachitos, lumpen y prostitutas, pero todos con buena onda. Casi siempre después de ese desayuno antes de la salida del sol yo retornaba sola a mi casa, que era en Obrajes; me gustaba caminar esa media hora o algo más, mientras amanecía. Nunca me ocurrió nada desagradable, ni siquiera sentí peligro.

Ninguno de los periodistas cobraba por trabajar en el semanario, pero decidimos pagar algo simbólico a Luis porque él daba todo su tiempo. Lastimosamente, Coco Manto, un humorista, dijo que él tenía familia y Lucho le cedía su pequeña paga. Alguna vez aparecían personas que traían notas, muchas veces llenas de adjetivos, y firmaban con seudónimo “por su seguridad”. Nunca estuve de acuerdo con ello en las reuniones de prensa, pero Lucho era más flexible y las aceptaba.

En el fondo, dábamos aportes porque cada uno pagaba su transporte, las pilas de su grabadora, su tiempo que a la vez impedía conseguir algo remunerado. Casi todos nos contentábamos con estar a medio tiempo en otro lugar. Seguía en Última Hora y además tenía un programa en Radio Fides: Vanguardia Cultural. Por esa época también comencé a escribir reportajes para agencias o periódicos internacionales.

Como dije en otras ocasiones, la libertad de conciencia que gozábamos y ejercíamos nos permitía redactar para la prensa tradicional y para Aquí sin entrar en contradicciones ni amenazas. Es algo que siempre agradezco a la vida porque me marcó para siempre esa oportunidad de ser libre de pensamiento, palabra y escritura.

Cubría con más profundidad mis fuentes sindicales y estudiantiles. Como tenía la práctica del periodismo de investigación decidimos que haga cobertura de otros casos más complejos. La serie de notas sobre el rol del Instituto Lingüístico de Verano en América Latina fue de gran impacto y fue el primer caso donde conocí los intentos del poder para presionar a la prensa. Obviamente Samper nos enseñó a trabajar con múltiples fuentes, consultado la normativa adecuada al asunto y poner a prueba los datos. Espinal me respaldó y seguí con la serie.

Ser parte del semanario Aquí, además como fundadora, la única mujer redactora, la más joven, me llenaba de orgullo. Cada vez el semanario crecía más, teníamos corresponsales en las principales ciudades y en las minas y en lugares claves de las luchas sociales. Cada sábado, los canillitas se peleaban por recibir más ejemplares y casi no teníamos devolución.

En febrero de 1980 nos dimos cuenta de que para otros el éxito de las noticias difundidas por Aquí era una molestia. El estallido de una bomba en la redacción causó grandes daños materiales a la casa donde nos reuníamos y fue el anuncio de lo que sucedería un mes después.

Entonces fuimos conscientes del peligro y de las amenazas ciertas de grupos de neonazis y de neofascistas que llegaron desde Italia, Alemania y Argentina para organizar el terrorismo contra la izquierda y el ejemplo que daba Bolivia democrática al resto de los países del Cono Sur bajo dictaduras militares.

El semanario, junto a la generalidad de la prensa, sobre todo de las cadenas de radios mineras, había ayudado a la resistencia y posterior victoria popular contra otro golpe de Estado el 1 de noviembre de 1979 que apenas duró 16 días.

La inestabilidad política, la poca gobernabilidad, la debilidad de los sucesivos gobiernos de Padilla, Walter Guevara y Lidia Gueiler creaban el ambiente propicio para el surgimiento de esos grupos terroristas.

El 21 de marzo de 1980, Lucho fue secuestrado, torturado y asesinado y su muerte se convirtió en el inicio de una etapa sangrienta en Bolivia.

Para la redacción del semanario se abrió una etapa muy dura. El mismo día de la muerte de Luis, sábado 22 de marzo, por la tarde, en medio del gran gentío que desfilaba por su cadáver, decidimos sacar un número extra y comprometernos a continuar con su obra. Salió un ejemplar de pocas páginas que se agotó inmediatamente porque ahí denunciábamos que era una acción de militares y paramilitares, restos de la dictadura de los años setenta.

En la reunión de emergencia se volvió a plantear el problema de la dirección y las razones fueron las mismas. Se optó por una tercera persona, el escritor René Bascopé, que había mostrado mucho compromiso por el semanario y yo ascendí a una jefatura.

Fue importante que el equipo mantuvo el ambiente cordial, de debate sano, con ideas, de propuestas discutidas paso a paso, con firmeza, sin autocensura, pero ya conscientes de que nos venía un periodo más grave.

Los fabriles nos cedieron un local frente a la estación central, en la zona norte de La Paz para estar más protegidos que en la casa particular. Era difícil llegar hasta ahí y renuncié a mis otros trabajos porque ya no alcanzaba el tiempo, con el respaldo moral y material de mi esposo. No era posible retornar sola a casa, comenzamos a tomar previsiones.

También llegó la etapa de sospechas porque nos dimos cuenta de que un visitante frecuente era un “buzo”, un agente encubierto. También sabíamos de listas negras donde estaban nuestros nombres.

El compromiso era grande y ninguna persona se escurrió. Más bien, cada semana había más voluntarios para repartir el semanario que se agotaba rápidamente. Siempre cuidamos publicar notas responsables, de denuncia de asuntos no contra personas y sin causar daño a nadie en forma particular. Éramos muy duros para decir con nombre y apellido si era necesario, para develar casos de corrupción, trampas, negociados, con el objetivo del bien común.

Todo ello ayudó a hacer grande al semanario y a tener la confianza pública que es la mejor paga de un periodista.

El día del golpe de Estado de 1980, Antonio Peredo me envió a cubrir primero Palacio de Gobierno y luego la COB para saber las novedades. Fui una de las nueve personas que nos salvamos escondidas en un baño durante el asalto al edificio de los mineros ese 17 de julio al mediodía.

Después de dos días de resistencia me asilé en la Embajada de Panamá y desde ahí saqué varios números del semanario en máquina de escribir coordinando con algunos compañeros de las minas. Una colega repartía las copias. Tengo esos ejemplares archivados porque su mayor valor es que tienen nombres de los cómplices de la dictadura que luego aparecieron como demócratas.

Más tarde, el nombre de Aquí fue usado por varios miembros del semanario exiliados en otros lugares, como México. También fue usado por miembros de la resistencia clandestina como sello de identidad. Así como sirvió a oportunistas y agentes para imprimir números supuestamente del semanario.

En mayo de 1982, con la amnistía política, volvimos todos y formamos nuevamente el semanario que pasó por varios locales. Por una parte, había más ayuda material, pero también comenzaron las tensiones políticas entre posiciones de apoyo a la UDP, a los comunistas o al PRIN y a la COB. Personalmente mantuve mi respaldo a las expresiones del sindicalismo anarquista guiado por Líber Forti.

Poco a poco, la publicación dejó de tener el impacto del inicio y al final perdió toda identidad con sus motivaciones primarias, tanto que ninguno de los fundadores permaneció más de tres años o cuatro años.

Mientras decaían los sindicatos por la etapa neoliberal inaugurada con el DS 21060 y la última gran marcha minera en agosto de 1986, el mismo semanario dejó su vigor y sobrevivió en un pequeño círculo sin mayor impacto.

Siempre pensábamos qué diría Espinal de los nuevos tiempos, más aún en la etapa del Movimiento Al Socialismo.

Sobrevivimos Edgardo, Gastón y yo del primer directorio y a veces nos reunimos, o a veces son amigos de las radios mineras los que nos convocan. Nostalgias y más nostalgias de una gran etapa de utopías que no volverán.

Destinos turisticos El lago titicaca

Lago Titicaca

El lago Titicaca, es considerado uno de los lagos más alto del mundo por encontrarse a 3.809 m.s.n.m., con una extensión de 8.562 km de los que 4.772 km2 corresponden al Perú y 3.790 km2 a Bolivia; mide 204 kilómetros de largo por 65 kilómetros de ancho. La profundidad máxima alcanza a 360 metros que se incrementa en la época de lluvia, en el Lago Mayor es de 285 metros (Isla Soto) y en el Lago Menor 40 metros. Este hermoso espejo de agua de color azul está formado por dos cuerpos separados por el Estrecho de Tiquina de 800 metros de ancho. La porción mayor, llamada también Lago Mayor o Chucuito tiene una superficie de 6.450 km2 y el Lago Menor o Wiñaymarca, con 2.112 km2. Es parte de la cuenca hidrográfica endorreica o cerrada también denominada lacustre. Tiene un gran valor porque es un sitio RAMSAR,designado por la WWF e incluido en la lista de humedales de importancia internacional desde el 26 de agosto de 1990. A nivel ecológico presenta una biodiversidad acuática excepcional, con aproximadamente veintitrés especies endémicas del género Orestias. En la avi fauna se destacan las especies pesqueras como el “Zambullidor” (rodellia micróptera) que se encuentra en situación vulnerable debido al deterioro de su hábitat y amenazado por las redes dedicadas a la pesca. Los totorales son el hábitat de una gran variedad de fauna y fitoplancton, pero ademas constituye un forraje de alto valor nutritivo para el ganado, asi mismo, la totora es utilizada ancestralmente en cesteria par la construcción de barcas, techos de viviendas, islas flotantes y artesania de la zona.

Tiene un significado profundo para las comunidades ubicadas en sus riberas, porque es escenario de la historia de nuestro país, debia a que desde tiempos inmemorables el lago Titicaca ha acogido a varias culturas que dejaron su legado arqueológico , cuyos desciendientes se enorgullecen de esta pertenencia cultural através de la celebración de actividades vinculadas con la veneración y respeto a la Pachamama o Madre Tierra. El Lago Titicaca por los atractivos turísticos que posee en sus riberas, se ha consolidado como un destino turístico internacionalmente conocido. A nivel nacional, su valoración es relevante como un destino para turismo recreacional, cultural, místico y religioso, para el Departamento de La Paz es uno de los principales y emblemáticos atractivos de su patrimonio turístico.

Recomendaciones

Ropa liviana para el día y abrigada para la noche, lentes, gorra para el sol y protector solar; botiquín de primeros auxilios y medicamentos para el mal de altura.

¿Como llegar ?

Partida                      Llegada                 Distancia(aprox)

La Paz                          Huatajata                       90 km. 

Huatajata                     San Pablo de Tiquina     26 km 

San Pablo de Tiquina   San Pedro de Tiquina        1 km. 

San Pedro de Tiquina   Copacabana                    46 km.

Departamento

La Paz

Región

Altiplano Norte

Provincia

Manco Kapac

Municipio

Copacabana

Categoria

1.4.1. Lagos

Jerarquia

Jerarquia Iv

Coordenadas

Latitud: -15.735409 Longitud: -69.2765727

Temperatura

8 °C - 16 °C

Altitud

3810 M.s.n.m.


 












Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/lago_titicaca/309

Leyendas de La Paz Bulto

BULTO

Es un peligro para los caminantes nocturnos del campo. En el oriente y en el sur del país —en el Chaco sobre todo— es el común elemento de temor. Nadie lo ha visto, pero hay quienes tropezaron con él y han sangrado o muerto. Para evitarlo hay que estar muy atentos.

Destinos turisticos Ixiamas ( Rio Unduno )

Ixiamas (Rio Unduno)

Ixiamas (Rio Unduno), para dirigirse a este atractivo turístico debe tomar un bus público desde la Ciudad de La Paz o avión del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de El Alto hasta la Localidad de Rurrenabaque. Desde esta población se debe cruzar el Río Beni en bote hasta San Buenaventura, y los botes están disponibles cada 10 minutos. La travesía continúa por carretera hasta llegar a la Población de Ixiamas. Desde esta localidad se continúa con dirección Oeste hasta llegar a la ribera. Esta corriente nace en la “Serranía del Tigre”. Desde este punto se puede apreciar una impresionante caída de agua en el área comunal de Tacaso. Luego se cruza una planicie que rodea un bosque que forma una especie de galería. En las orillas del Río Undumo se pueden encontrar pueblos originarios como la Comunidad Tacaso y 5 de Junio. Hacia el noreste sus aguas desembocan en el Río Madidi.

La corriente del río varía según la temporada, siendo cristalina en invierno y turbia en verano. Alberga gran variedad de especies de peces, caimanes, tortugas y sicuris; asimismo, se pueden encontrar en sus riberas una cantidad considerable de flora y fauna con abundante variedad de aves como el siringuero, loros, paravachis, parabas de hermosos colores y pavas que se ocultan al paso del visitante, además de, mamíferos silvestres como el tapir, chancho de monte, jaguar, varias especies de monos y otros animales que se aproximan a la orilla del río para refrescarse.

Este río puede ser aprovechado para paseos turísticos en canoas y para prácticas de rafting de acuerdo a la temporada. Hay grandes espacios para acampar en sus playas arenosas.

Recomendaciones

Ropa delgada, ligera y cómoda, vacunas contra la fiebre amarilla y malaria. Botiquín de primeros auxilios con repelente contra insectos, antihistamínicos, antipiréticos y antiofídicos.

¿Como llegar ?

Partida                  Llegada               Distancia(aprox)

La Paz                      Rurrenabaque           410 km. 

Rurrenabaque         San Buenaventura         0.6 km. 

San Buenaventura   Ixiamas                      105 km. 

Ixiamas                    Río Undumo                65 km.

Departamento

La Paz

Región

Amazonica

Provincia

Abel Iturralde

Municipio

Ixiamas

Categoria

1.5.6. Riberas

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -13.600718 Longitud: -68.1200067

Temperatura

10 °C - 36 °C

Altitud

272 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/ixiamas__rio_unduno_/105

Leyendas de La Paz WAWA

WAWA

Los choferes cuentan esta historia. En las carreteras oscuras se suele escuchar el llanto de un bebé. Naturalmente, la reacción es buscar el origen. De pronto, tirado en el piso está lo que parece un niño envuelto. Uno se asoma y encuentra que el rostro es el de un adulto deforme. Quien lo mira de cerca puede morir si no sangra (este elemento se repite mucho frente a otros seres de horror).

En los centros mineros se llamaba la wawa con bigotes y era el terror de los serenos, pues con sólo escuchar su llanto hubo quienes trataron de suicidarse. Por los años 70, en el campamento de Santa Ana, de la empresa Quechisla, un sereno nuevo escuchó el llanto, se acercó hasta la orilla del estanque de agua copagira, alzó el bulto y lo llevó a su caseta. Bajo la luz pudo ver una cara sonriente, con dientes y bigotes. Enloqueció.

Destinos turisticos Isla Suriki

Isla Suriki

 La Isla Suriki, se encuentra a 39 kilómetros de la población lacustre de Puerto Pérez y está ubicada en el lago menor del Titicaca, denominado Wiñay Marka que significa “Ciudad Eterna”. Suriki es conocido a nivel mundial por la tecnología utilizada en la fabricación de balsas de totora y reconocida como sitio turístico por su cultura desarrollada en torno a esos saberes.

Según los vestigios encontrados en la zona y las pruebas desarrolladas en la elaboración de estas embarcaciones, posiblemente los navegantes de la Isla Suriki lograron conocer las técnicas precisas para conseguir la consistencia, textura, diseño y el peso apropiado en la construcción de balsas de totora; conocimientos que fueron heredados de sus antepasados. Actualmente los hermanos Limachi y la familia Katari son quienes guardan celosamente el conocimiento y la tecnología para la fabricación de balsas que tienen capacidad para hacer travesías en alta mar. En los recientes años diseñaron y construyeron embarcaciones como el RA II,Titi y Kotamama III que cruzaron el Océano Atlántico. Por ello se dice que estas balsas son naves transoceánicas debido a que el hombre andino habría navegado en los antiguos lagos del altiplano desde épocas remotas, pudiendo llegar a otros continentes. Además de la riqueza arqueológica y etnográfica de la Isla, también se tiene su encanto natural, ya que desde allí la vista del Lago Titicaca es incomparable, observando en el horizonte varias islas y pueblos ubicados en sus orillas.

A pesar de no haber sido explorada arqueológicamente en su totalidad, se presume que en este sitio se realizaron diferentes actos ceremoniales que incluían ofrendas al Dios Sol y la Luna. En Suriki se realizan artesanías en base a totora y madera, se fabrican además adornos decorativos inspirados en la fauna de la zona y pequeñas embarcaciones de totora, así también, se puede observar las replicas en miniatura de las naves que cruzaron el Atlántico.

Recomendaciones

Abrigada y para condiciones climáticas con viento, zapatos cómodos, gorra y lentes para el sol; botiquín de primeros auxilios, con protector solar y medicamentos para el mal de altura.

¿Como llegar ?

Partida          Llegada           Distancia(aprox)

La Paz             El Alto                    13 km. 

El Alto             Batallas                  50 km. 

Batallas           Puerto Pérez            8 km. 

Puerto Pérez    Isla de Suriki         39 km.

Departamento

La Paz

Región

Altiplano Norte

Provincia

Los Andes

Municipio

Puerto Perez

Categoria

1.8.1. Islas Lacustres

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -16.040791 Longitud: -69.0734717

Temperatura

4 °C - 10 °C

Altitud

3829 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/isla_suriki/397

Los Duendes

Es otro de los personajes que tiene distintas historias. Uniendo versiones se puede decir que es un hombrecillo de escasa estatura cubierto por un enorme sombrero. Su presencia es común en todo el territorio.

La misión del Duende es robarse a los niños —algunos añaden que sólo a los no bautizados. En el oriente dicen que a los más bonitos—. Los padres deben escuchar a sus hijos cuando éstos hablan de amiguitos inexistentes. Hay adultos que reportan haberlo visto: su mirada intensa, desde profundos y rojos ojos, paraliza al más osado.

Los niños salvados de sus garras no son normales, se advierte, pues "se vuelven loquitos" y tienen la mirada extraviada.

En Pando se dice que los hombrecillos llevan a los pequeños agraciados a la selva.

En Santa Cruz se lo imagina desnudo bajo su gran sombrero. Su presencia se advierte cuando el pelo de los caballos aparece trenzado.

Se dice que los duendes habitan también en lugares donde hay mucho fierro y, es bastante común escuchar ruidos como si alguien moviese objetos de fierro o chocasen estos entre si

En Bolivia, especificamente en la ciudad de La Paz se puede ver la imagen de un duende en la presentación de la gaseosa papaya salvietti 

Para quien saber mas sobre la leyenda de la Papaya Salvietti puede hacerlo aqui Salvietti

Para saber mas se puede consultar

https://es.wikipedia.org/wiki/Duende

Destinos turisticos Isla Quehuaya

Isla Quehuaya

La Isla Quehuaya, se encuentra ubicada en el lago menor del Lago Titicaca. Es denominada también “Kalauta”, que significa en idioma aymara “Casa de Piedra”, llamada así por la ubicación del sitio arqueológico. Es una formación geológica con una profunda significación cosmogónica en los pueblos originarios.

Quehuaya tiene una forma que se asemeja a una lengua unida por un terraplén. En ella sobresalen más de veinte construcciones hechas en piedra a manera de torres las cuales son conocidas con el nombre de “Kayun Amaya”, “Quqa Wati” y “Yacancachi”; las mismas no cuentan aún con estudios arqueológicos que determinen con certeza la función que cumplían. Presumiblemente constituía un lugar ceremonial donde se realizaban rituales de agradecimiento y petición a los dioses andinos debido a que se considera que en este sitio se cobijan las fuerzas telúricas que proveen y protegen la vida. Esta hipótesis se relaciona con los diseños, materiales y la orientación de las construcciones arquitectónicas. Asimismo en los escasos vestigios encontrados en el lugar sobresalen instrumentos de trabajo, cerámica y objetos domésticos. Los comunarios de la Isla, son también los custodios del sitio arqueológico. Su actividad productiva es la pesca, siendo su principal medio de subsistencia, de la misma manera las artesanías elaboradas con totora. Se advierte en la zona la escasa presencia de agricultores. La temporada aconsejable para visitar la zona es la época seca que comprende los meses de mayo a septiembre.

QueHuaya – tirasKa

la historia narra que los Inkas construyeron un centro ritual funerario para la élite del señorío Aymara Pacajes en la isla de Quehuaya. Los restos de este asentamiento se ubican en Kayun Amaya, Quqa Wati y Yacancachi, lugares más conocidos como Kala Uta. Este particular y monumental sitio, permite admirar un conjunto bien elaborado de viviendas y torres funerarias construidas en piedra. 

Alrededor de 300 estructuras, ubicadas en medio de terrazas agrícolas, pueden ser observadas en Kala Uta; entre ellas, los restos de 20 casas-tumba resaltan nueva- mente la importancia de la muerte en esta isla. En Tiraska se excavaron una veintena de tumbas subterráneas de la época Tiwanaku; al parecer, los cuerpos fueron depositados en cámaras semicirculares, elaboradas con piedras de río en sus paredes, y cubiertas pos- teriormente por piedras planas, en el afán de sellarlas. Esta armónica conjunción obedece a una cosmovisión particular, donde los muertos siguen ocupando el mundo de los vivos, mante- niendo una estrecha relación entre ambos. 

Junto a estos sitios dedicados a la muerte, se observa una explosión de vida: los inmensos totorales que rodean las islas han permitido la existencia de animales, como aves acuáticas, ranas y peces, que fueron elementos clave para el desarrollo cultural de los pueblos, y que hoy se ven reflejados en numerosas representacio- nes artísticas y rituales.

Recomendaciones

Abrigada y para condiciones climáticas ventosas, zapatos cómodos, gorra y lentes para el sol; abrigo impermeable para época de lluvias botiquín de primeros auxilios, con protector solar y medicamentos para el mal de altura.

¿Como llegar ?

Partida          Llegada       Distancia(aprox)

La Paz             El Alto                13 km. 

El Alto             Batallas              50 km. 

Batallas           Puerto Pérez        8 km. 

Puerto Pérez   Isla Quehuaya    32,5 km

Departamento

La Paz

Región

Altiplano Norte

Provincia

Los Andes

Municipio

Puerto Perez

Categoria

1.8.1. Islas Lacustres

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -16.304202 Longitud: -68.7667637

Temperatura

4 °C - 10 °C

Altitud

3832 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/isla_quehuaya/56

Destinos turisticos Inca Dormido

Inca Dormido

El inca dormido se la puede apreciar en la parte superior izquierda de la foto

Inca Dormido, se encuentra en el Municipio de Irupana cercano a la Población de Lambate, se alza “el supremo protector de la región” el denominado “Inca Dormido”. Su imagen es visible desde diferentes puntos geográficos del Municipio, esta formación rocosa abarca un amplio porcentaje de las serranías aledañas. Se estima que su figura tiene aproximadamente 10 kilómetros de longitud, los bordes de uno de los cerros que la conforman se perfilan con claridad, formando la imagen del rostro de un hombre dormido.

El “Inca Dormido” es considerado un espacio físico-espiritual en el que se concentran poderosas fuerzas místicas; los habitantes de Lambate y de las comunidades vecinas visitan continuamente este lugar para realizar rituales a los dioses andinos con el fin de agradecer los favores recibidos. Se dice que ellos son los proveedores de vida, bienestar, ayudan a atraer buenas energías y aseguran la abundancia de los productos agrícolas.

Recomendaciones

Llevar ropa liviana, zapatos cómodos para caminar, lentes y gorra para el sol, abrigo impermeable para la lluvia, botiquín de primeros auxilios, protector solar, repelente de insectos y medicina para el mal de altura.

Departamento

La Paz

Región

Yungas

Provincia

Sud Yungas

Municipio

Irupana

Categoria

1.1.montañas Y Cordilleras

Jerarquia

Jerarquia I

Coordenadas

Latitud: -16.581804 Longitud: -67.712416

Temperatura

16 °C - 25 °C

Altitud

3866 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/inca_dormido/237

El horizonte “de libertad de los naturales y de los esclavos ” en Yungas en 1809

Nota de prensa que salio publicada en el periodico Pàgia Siete el día domingo 14 de Julio de 2019 en la sección Ideas en las páginas 8 y 9

Yungas resulta particularmente importante porque es la región donde se refugiaron los insurgentes de La Paz y porque hay información muy novedosa sobre ella.

Rossana Barragán R. Investigadora del Instituto de Historia Social Amsterdam

Más allá de la plaza Murillo…

En general, se asume que el movimiento del 16 de julio se circunscribió a la ciudad de La Paz, con algunos intentos de relación con el área rural. Hoy podemos aseverar que el área rural fue parte de los proyectos de 1809. La propia experiencia de las rebeliones indígenas de los Catari y los Amaru estuvo muy presente en el ambiente de la época y en todos los actores motivando estrategias y medidas que permitieron, explícitamente, la participación e involucramiento de la población indígena.

De hecho, fue el peligro que representaron las insurrecciones y rebeliones del siglo XVIII como el potencial que se desencadenó otra vez, en 1809, lo que ocasionó el temor, el miedo y la gran severidad de los castigos distribuidos a sus implicados.

1809 no constituye además un evento aislado, sino que está vinculado a La Plata y a los acontecimientos de 1810-1811 y de manera particular a abril de 1810, cuando se reunieron en Chuquisaca Juan Manuel Cáceres, el cacique Titichoca, el prebendado de Sucre Andrés Jiménez de León y Manco Kapac y un grupo de cochabambinos (Arze, 1987: 129-133; Soux, 2001).

El proyecto de ruptura política se forjó a lo largo de los años y posiblemente de manera más clara después de la represión a los movimientos en 1810.

De los descabezamientos a los encabezamientos y gobiernos propios

En julio de 1809 se dio el descabezamiento de las más altas autoridades (que en lenguaje contemporáneo podría equipararse a un golpe de Estado): la de la máxima autoridad política o la del gobernador, la de la máxima autoridad religiosa, del obispo, y la de las máximas autoridades de los partidos o provincias, o subdelegados.

En su lugar se establecieron nuevas autoridades conformadas por nuevos subdelegados, protectores y comandantes, que constituyeron una especie de plana mayor que para Pacajes, Omasuyos y Yungas fue una renovación que podría ser considerada como un “reencabezamiento”, utilizando los términos de Thomson, ya que las autoridades cacicales y de las comunidades se encontraban sujetos, como antes, a subdelegados.

La situación parece, sin embargo, mucho más compleja, como en el caso de Yungas, en el que la participación indígena o negra implicó negociaciones y derechos que se demandaron y se ofrecieron.

Organizando movimientos militares de miles de hombres

Yungas resulta particularmente importante porque es la región donde se refugiaron los insurgentes de La Paz y porque hay información muy novedosa sobre ella.

El movimiento se fue desarrollando a partir del traslado, desde La Paz, de un grupo no muy numeroso de personas: el comandante militar, Manuel Victorio García Lanza, el subdelegado Manuel Ortiz, el protector Crispín Diez de Medina, el indio y vocal de la Junta Tuitiva, Catari, además de Sebastián Álvarez de Villaseñor y Julián Peñaranda, que aparece como capitán de la expedición, pero también como amanuense y era, según Aranzaes, un “lengauraz” con el apodo de Wich’inka/Quichinka.

Este grupo salió de La Paz, pasó por Palca y en Yanacachi se enteraron que Irupana se había constituido en el bastión de lucha en contra de los insurgentes encabezados por el obispo, trasladándose luego a Chupe, donde convocaron, para un día domingo, a unos 200 a 300 indios por medio de sus jilacatas.

Todos ellos tejieron estrechas alianzas con la población local, de tal manera que es aquí donde se percibe, mucho más claramente que en el altiplano, un movimiento conjunto y una organización militar que no solo fue una amenaza seria en toda la región, sino que inauguraría un tipo de movimiento y lucha fundamental a partir de entonces.

La magnitud de la movilización tanto en términos geográficos y organizativos como numéricos resulta sorprendente.

Se basó en una red de capitanes, caciques, alcaldes pedáneos, y otros, que representaban los principales pueblos de las comunidades y haciendas de la región, de acuerdo también a su condición. Se tenían así indios y negros de comunidades y haciendas, vecinos de pueblos y mestizos.

Algunas de estas autoridades asumieron rangos militares y existían capitanes y comandantes de indios, lo que rememora la organización que se utilizaría muchos años después en Ayopaya, analizada por Roger Mamani.

Los actores de la época proporcionan algunas evaluaciones que van desde algunos cientos de hombres hasta alrededor 8.000 movilizados. Lo interesante también es conocer con qué incentivos se dio esa movilización. José Lucas de la Fuente afirmó que “se ofrecía públicamente la libertad a los esclavos y que cierta vez se juntaron unos 200 cholos, 3.000 indios y 120 negros y que todos habían llegado para combatir”.

El protector de naturales, Crispín Diez de Medina, que estuvo personalmente involucrado y que luego dio su declaración, desde la prisión, afirmó que Lanza predicó, exhortó y convocó, incluso por escrito, a indios y a españoles de Coroico y Coripata y que “oyó decir” que vinieron 8.000 almas entre negros indios y españoles.

Manuel Sebastián Álvarez de Villaseñor, capitán de milicias de Buenos Aires, afirmó en un momento que no eran más de 2.000. Martín Herrera, capitán comandante del pueblo de Chulumani, recordó que eran alrededor de 4.000.

Juan Antonio Cordero, mestizo ladino, oyó decir que Lanza había ofrecido libertad a los esclavos y que todos, entre españoles, cholos, indios y negros llegaban a 5.000 hombres para ir en contra de Irupana. Julián Peñaranda afirmó, por su parte, que la gente que se reunió en Chulumani ascendía a unos 5.000 para invadir Irupana. Carátula del Cuaderno 3: Conmoción en La Plata y La Paz. A la derecha, el rotulado de una nota dirigida a Manuel Gemio: “Al Sr. Don Manuel Gemio (que era cacique), Capitán Comandante de Naturales y Negros...”.

Las promesas y la emergencia de un horizonte por qué luchar

La movilización supone, por un lado, un gran conocimiento de la región e implica relaciones con las autoridades de comunidades y haciendas, así como un conocimiento de su organización. Pero también, y es lo que nos interesa destacar aquí, que la gente se movilizaba por diferentes razones, unas como promesas y horizontes de lucha, otras mucho más pragmáticas (salarios o promesas de saqueos).

Algunos testigos afirmaron que Lanza prometía el derecho de igualdad, la construcción de fábricas para que no se necesitaran las de España; que ya no se observaría la legislación porque los pleitos se decidirían verbalmente; que los bienes serían comunes; que se terminaría la pobreza y que todos serían felices; que los naturales se libertarían de sus servicios y pagarían solo cierto tributo y que los esclavos dejarían de serlo.

Otro testigo oyó decir que los “medios de seducción que usaba Lanza y sus secuaces eran ofrecerles la libertad de la esclavitud a dichos negros y la de tributos y obvenciones a los indios y que cuando mucho pagarían por tercio diez reales; que vieron un papel de libertad dado por Lanza al negro Pedro de la hacienda de Chiquero, cuyo mayordomo lo entregó al Sr. Subdelegado”. José María Mena de Chupe, plumario de Lanza, afirmó que se decía que todos serían iguales, que no habría distinciones, que vivirían como hermanos y todos serían ricos.

Julián Peñaranda, uno de los principales líderes, aseveró que Lanza era el que hablaba porque “era diestro en (el) idioma” y decía que quería exonerarlos del tributo, de los derechos parroquiales y de los servicios personales, afirmando “que no los debían porque todos eramos uno”; que a los esclavos les ofreció la libertad asegurando haber nacido tan libres como él y que el color era accidental; que formarían cuatro colegios, dos de hombres y dos de mujeres sin que a los padres les cueste un peso ni el mantenerlos ni el educarlos y que … las mujeres serían premiadas a los 14 años con una dote de 3.000 pesos; que “era tiempo de los naturales, que era tiempo de libertarse de las pensiones de comunidad”.

Sostuvo también que García Lanza decía que no se sabía si el rey estaba muerto o vivo y que si había muerto había que obedecer a una junta formada en Buenos Aires y otra en La Paz, a semejanza de la Junta Central y de Sevilla.

Catari afirmaba lo mismo, aunque con la diferencia de que si el rey estaba muerto había que coronar a un rey descendiente de los indios Ingas del Perú, o en caso contrario se sujetarían a la Junta de La Paz que hacia vez de rey.

Catari tenía una figura catalizadora como rey Inca. Un testigo declaró que Crispín Diez de Medina había nombrado a Catari como vocal de la junta llevando el título de Usía y dándosele el “apelativo” de “Incacollo Catari” y que lo hacían reconocer a los indios “asegurándoles que era su mayor …”.

En Chulumani, cuando se dio un banquete y convite general para todo el pueblo, se dice que “coronó” con “sarao en la noche en casa del consabido subdelegado falso, Manuel Ortiz, sentándolo al indio en medio de los asientos del cura de Chulumani y el suyo en la cabecera”.

José Sánchez, soldado veterano de la ciudad de La Paz, y que fue a Chirca junto a otros 12 soldados y el Inca Catari, afirmó que Lanza convocaba a la gente “trayendo a dicho indio Catari como escudo para la seducción”, haciendo conocer a todos los naturales “que es a este indio a quien debían obedecer; y que su Ilustrísima, el Alguacil Mariano Urdininea y el comandante provisional Joaquín Revuelta “y los demás criollos …eran traidores al Sr. D. Fernando 7”.

Todo este ambiente de esperanzas de cambio y de simbolismo se combinaba con retribuciones muy concretas, como el pago de salarios que recibían las autoridades recientemente nombradas, pero también el pago a los movilizados.

Lanza ordenó que los mayordomos de las haciendas “remitieran” a los negros, pero que se les diera el pre de dos reales día; se echaba también mano de los ganados de las haciendas para alimentar a la tropa, se realizaban empréstitos e incluso se pedía contribuciones a los pasajeros de coca que venían con carneros de la tierra.

Los recursos de “los enemigos” constituían otro de los medios utilizados para solventar a las tropas. El plumario de Manuel Victorio García Lanza relató que cuando el cura Larrea y su hermano fueron apresados, llevaron todo el ganado vacuno de la hacienda de Suqui. Uno de los vecinos declaró haber “oído decir” al cuñado del indio Catari, el presbítero Manuel Mamani, “que (éste) les ofreció el saqueo y …que pretendían tomar todas las fincas del partido de Yungas para facilitar a los insurgentes el paso a estos lugares”.

Las acciones de los hombres del 16 de julio suscitaron también iniciativas propias de determinados actores y no siempre se dio una subordinación.

El subdelegado Ortiz se quejó, el 1 de septiembre, de que el alcalde ordinario de Irupana hizo caso omiso de la orden de alistamiento de gente que se había ordenado pero que, además, “el zambo Bartolomé Apaza, individuo de la comunidad de Yrupana”, andaba haciendo juntas, es decir reuniones, aconsejando a los naturales “de que era tiempo se exonerasen de todas las obligaciones a que están reatadas sus sayañas y aun de la contribución real”.

Ortiz ordenó que el cacique de sangre de aquel pueblo, Rafael Peñaranda, lo remitiera preso y lo hizo, pero el alcalde ordinario lo soltó reuniendo además, a todos los vecinos del pueblo en contra de Ortiz.

Aunque la movilización se hizo en gran parte de acuerdo a las divisiones sociales y étnicas, el movimiento liderado por Lanza abrió posibilidades de cambios, algunos muy reales y concretos y otros más “abstractos” que fueron constituyendo un horizonte político que posiblemente no era plenamente compartido por todos. Esto supone relaciones, negociaciones, imposiciones y concesiones entre los diferentes actores involucrados.

Es decir que los líderes seguramente “prometieron” ciertos derechos y/o situaciones concretas que se obtendrían, pero fueron también “presionados” por los diferentes grupos involucrados en función de sus propias demandas e intereses.

Destinos turisticos Isla Pariti

Isla Pariti

Isla Pariti, se encuentra en el lago menor del Lago Titicaca, denominado “Wiñay Marka” que traducido de la lengua aymara significa “Ciudad Eterna”. Esta isla se ubica a 37 kilómetros de distancia de la Población de Puerto Pérez y es conocida por los pobladores locales a través del enigmático y místico poder que emana de ella. Forma parte del conjunto de islas al sur del Lago Sagrado.

Comprendidas en el complejo ceremonial de los pueblos andinos cuyo centro vital estaba en la Isla del Sol. En Parití se encontró una gran riqueza arqueológica que data del año 900 a 1050 a. c., presumiblemente hubieran formado parte de la cultura Tiahuanaco. La finísima cerámica tiene figuras de animales selváticos como tigres, monos, etc.; algo que hace pensar que este sitio era un centro ceremonial al que acudían los originarios venidos desde otros pueblos ubicados más allá de Los Andes.

De los vestigios encontrados sobresale el Señor de los Patos que es una de las piezas más notables de la extraordinaria exposición que se encuentra en exhibición en el museo ubicado en la isla. Para ingresar a Parití es necesario tomar un bote desde la Población de Quehuaya que atracan cerca del bosque de totoras. En el ambiente se percibe una extraña sensación de la presencia de fuerzas telúricas o cósmicas. La isla está formada por un peñón rocoso de 1 kilómetro y medio de largo aproximadamente con alturas variables.

Desde la parte más alta se puede contemplar un bello paisaje del Lago Titicaca. llegando a observar la isla Suriki, los chullpares de Quehuaya y la orilla colindante con el vecino país del Perú. La temporada aconsejable para visitar la zona es la época seca que comprende los meses de mayo a septiembre.

Se destaca por ser uno de los centros ceremoniales más reconocidos de la antigua cultura tiwanaku. Se cree que a la isla acudían pueblos de diversos rincones del país a entregar ofrendas a los dioses.

Uno de sus mayores atractivos es el rico Museo Arqueológico, que cuenta con piezas pertenecientes a la cultura tiwanakota y chiripa, como vasijas con cabezas de animales como pumas y patos. Por las finas características de estos vestigios, Pariti se considera un importante lugar religioso.

Llena de costumbres y cultura, la isla de Pariti es un testimonio vivo de las antiguas culturas del lago Titicaca.

Recomendaciones


Abrigada y para condiciones climáticas ventosas, zapatos cómodos, gorra y lentes para el sol; abrigo impermeable para época de lluvias botiquín de primeros auxilios, con protector solar y medicamentos para el mal de altura.

¿Como llegar ?

Partida            Llegada          Distancia(aprox)

La Paz               El Alto                 13 km. 

El Alto               Batallas               50 km 

Batallas             Puerto Pérez         8 km. 

Puerto Pérez     Isla de Pariti        37 km.

Información del Destino

Atracciones

Arqueología, áreas naturales, artesanía, museos. 

Actividades

Turismo cultural, trekking, observación de flora y fauna.

Ubicación

Cómo llegar

Durante todo el año.

Cuando Ir

Por vía marítima, navegando desde Puerto Pérez. El trayecto dura aproximadamente una hora.

Clima

Semifrío árido.

Servicios

Transporte, alojamiento, comida.

Alrededores

Puerto Pérez, Cumana.

Transporte

En transporte público

Con minibuses desde la terminal interprovincial de la ciudad de El Alto hacia Quehuaya, duración del viaje 4 horas aproximadamente. El horario de partida de los minibuses es a las 10:00 a.m, caseta 17. El precio del pasaje es de Bs 10 por persona. Consultar sobre cambios de horarios o precios en la terminal.

En transporte de la comunidad

Desde la ciudad de El Alto en la zona Rio Seco, al frente de la terminal interprovincial, parte transporte local hacia Quehuaya. El horario de partida 6:00 a.m a 7:00 a.m. El precio del pasaje es de Bs 15 por persona.

En transporte privado

Desde la ciudad de La Paz tomar la Ruta Nacional 2 en dirección hacia Batallas; tomar la desviación con dirección a Pucara hacia al lago Titicaca hasta la Comunidad de Quehuaya. La duración de viaje es de 3 horas y 30 minutos aproximadamente.

Desde Quehuaya se accede al laberinto de totorales a través de las embarcaciones de madera de los comunarios.

Departamento


La Paz

Región

Altiplano Norte

Provincia

Los Andes

Municipio

Batallas

Categoria

1.8.1. Islas Lacustres

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -16.351935 Longitud: -68.7398567

Temperatura

4 °C - 10 °C

Altitud

3826 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/isla_pariti/308

Leyendas de La Paz los condenados

Son muertos que no pueden descansar y que vagan entre los vivos. Estos seres son muchos y tienen distintas historias. En general, son personas que en vida traicionaron o fueron traicionadas, que murieron trágica e injustamente o que empeñaron su palabra y no llegaron a honrarla.

La radio y la prensa explotaron alguna vez, y con gran éxito, a los condenados. Una estación en idioma aymara mantuvo en vilo a los escuchas, en la década de los 60, con la radionovela que se llamó El condenado del cementerio. Y la revista sensacionalista Alarma elevó a categoría de noticia la historia de La cholita condenada que la gente de Cochabamba reportó incluso haber visto en los pueblos.

Una de las historias habla de dos enamorados: Margarita y Tomás. Ella trabajaba en la ciudad y él llegaba cada domingo del campo para visitarla. Ambos se prometieron matrimonio, pero de pronto él faltó a las citas y ella, luego de llorar, le maldijo. Pasados unos meses, una noche alguien parecido a Tomás se acercó a Margarita pero no la miró. Sólo le dijo "Devuélveme mi palabra". Ella viajó al pueblo para averiguar qué pasaba y allí se enteró de que él había muerto atropellado varios domingos atrás. Asustada, acudió a la iglesia y el cura le aconsejó que si él volvía, le citara en el templo y que llevara una flor y un pañuelo blancos. Así ocurrió. Al acercársele el condenado, ella le entregó los objetos diciéndole: "Te devuelvo tu promesa". Entonces la figura se metió bajo tierra como un suspiro.

Destinos turisticos El Paraiso

El Paraiso

El Paraíso, es una zona natural ubicada en uno de los puntos más elevados del Municipio de Chulumani, se encuentra en posición adyacente al área conocida como Loma Linda. Por los alrededores del atractivo se destaca la presencia de vegetación espesa compuesta por pinos y eucaliptos. Asimismo, cuenta con árboles traídos de otras regiónes que se han adaptado de forma exitosa al ecosistema yungueño y en combinación con la vegetación nativa han creado un escenario atractivo y diferente en el entorno.

Desde El Paraíso se tiene una vista privilegiada de la belleza paisajística de los Yungas; por sus alrededores se cuenta con caminos y sendas que permiten al visitante la realización de caminatas y actividades de convivencia con la naturaleza. Sus espacios naturales, permiten realizar excursiones y campings. Este sitio natural se constituye en el trayecto final para el camino precolombino de Yunga Cruz.

Recomendaciones

Llevar ropa liviana, zapatos cómodos para caminar, lentes y gorra para el sol, abrigo impermeable para época de lluvias; botiquín de primeros auxilios con protector solar, repelente contra insectos y medicina para el mal de altura.

Departamento

La Paz

Región

Yungas

Provincia

Sud Yungas

Municipio

Chulumani

Categoria

1.10.1. Flora

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -16.397507 Longitud: -67.5517397

Temperatura

11 °C - 29 °C

Altitud

2139 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/el_paraiso/197

La leyenda de las cabezas volantes

Pertenecen a gente asesinada. Por la noche buscan de sus victimarios y muerden. Si el día las sorprende se esconden en el cuerpo de los animales

Destinos turisticos ciudad de piedra

Ciudad de piedra

La ciudad de piedra, se encuentra ubicada en el Municipio de Calacoto; es un atractivo natural, producto de la erosión y meteorización que moldeo la piedra dura del altiplano cual si se trata de un material suave, configurando un extraordinario lugar conocido tanto a nivel nacional como internacional.

El área presenta una infinidad de formaciones rocosas en una superficie aproximada de 30 kilómetros de largo por 8 kilómetros de ancho. Observándolas con detenimiento, se puede apreciar un “conjunto urbano” donde se asemejan calles, avenidas, plazuelas, casas, hasta un pequeño aeropuerto; todas estas formaciones labradas en roca volcánica, como si la ciudad hubiera sido labrada por fuérzas sobrenaturales. Todas estas columnas se ubican rodeadas de vegetación como la “thola” y algunos pajonales. Asimismo se evidencia la presencia de la fauna nativa como, perdices, vizcachas y gran diversidad de aves. Sobre el origen de la ciudad, la población local ha formulado numerosas leyendas e historias. La más destacada señala que habría sido construida por los dioses o que en ella estarían cobijados los espíritus de Los Andes.

Existen varios senderos que salen de la población, atraviesan y conducen a la Ciudad de Piedra. Estas vías son aptas para las caminatas por las inmediaciones de este majestuoso lugar de atractivos paisajísticos singulares. Para visitar el atractivo es necesario ir acompañado con un guía local debido a que los obeliscos forman un laberinto rocoso natural y donde puede ser fácil desorientarse.

Para saber mas se puede consultar

https://es.wikipedia.org/wiki/Ciudad_de_Piedra

La leyenda de la ciudad de piedra

(La Razón)

Entre Charaña y Rosales, a los pies de una comunidad llamada Muru Amaya, se ubica esta formación geológica que se conformó ya hace 10.000 años. Allá las formas imposibles se funden con el trazo de sus historias. Y el que entra, si sale, nunca queda indiferente.

El sol caía horizontal y la sed, grasienta, me devoraba los labios. Mis pies escrutaban el vacío y mi cuerpo se deslizaba por el borde del cañón, una inmensa dentadura de encantos verticales, temblando entre las dos paredes rojizas. Se cumplía la leyenda de la ciudad de piedra: “Uno sabe cuándo entra, pero nunca cuándo va a salir”.

Minutos después, en un último y fugaz vistazo al atravesar el filo de la garganta por un paso que se llama la escalera, me cercioré de que el aliento de la ciudad de piedra realmente existía. Ella, eterna y semiburlona, nos despachó con aires de clemencia, ya que esta historia comenzó con muy malos presagios.

Aquel martes los todoterrenos colorados de la prefectura avanzaban dando tumbos por el camino sin asfaltar que conducía al complejo rocoso, una titánica formación geológica de más de 2.000 kilómetros cuadrados que data de hace 10.000 años. Por aquel entonces, el volcán Anallajchi (5.583 metros) —próximo al Sajama— explotó sin tregua conformando ese lindo sueño de canto y arena. Y todo resultó normal hasta que llegamos al pueblo de Calacoto, acompañados por la vieja y denostada vía férrea. Allí, un extraño arco iris de doble arco doblegó las primeras conciencias. Luego, tras cruzar el río, el cielo se atragantó con el azul tridente de los rayos y una golpiza de granizo embistió hasta estremecer el suelo.

Fue en esa atmósfera que aterrizamos en Muru Amaya —el corazón de la ciudad de piedra— casi en la anochecida. Y la pequeña comunidad dispuso el tercer guiño de casualidad. En quechua su nombre significa “la pared de la muerte”. Así, tan sólo el delgado hilo de voces de la Panamericana, resonando en una destartalada radio, sepultaba los maltratados nervios.

Hacia ninguna parte

A la mañana siguiente, las luces malvas del alba enfocaron la escena de la partida. Y nos dimos cuenta de que Muru Amaya estaba en medio de un fortaleza natural de cerros escarpados, donde las rocas se sucedían esbeltas como teclas de piano. Nos acompañaban tres comunarios —Gregorio, Jaime y Justo—, que se movían cual vizcachas por entre el laberinto de piedras.

El ascenso y la proximidad a la mastodóntica estructura cambió las perspectivas. Los peñascos crecían y crecían tomando formas de lo más caprichosas y, abajo, el pueblo se convertía en una leve mancha de adobe y un reflejo agudo de calamina.

En la entrada al complejo de piedra, un pasillo estrecho y tenue se veía a palmos. Sin embargo, al fondo de la corta senda, comenzaba la leyenda de la que dicen ciudad encantada (Pumiri). Silencio y vacío. Una superficie plana de guijarro y tierra se extendía al infinito besando los cuatro puntos cardinales.

Los primeros pasos no hospedaron ruido alguno. La vida parecía ahogada por los bordes del barranco y el lugar era un desierto donde nada se escuchaba. Unicamente las siluetas que se erguían en cada esquina —chimeneas, calaveras y lenguas de piedra— querían contar algo. “Cientos de caravanas de gente han muerto durante años intentando cruzar de uno a otro lado”, recordaba Gregorio. El conoce bien la zona pero, a pesar de eso, no dejaban de martillear en mi cabeza otras palabras como advertencia: “Uno sabe cuándo entra, pero nunca cuándo sale”. La sensación de pérdida era una maldición que se llevaba encima. Incluso, el vuelo de los pocos pájaros si acaso se volvía un murmullo sordo. Y la pampa que se insinuaba en un principio no era tal. Casi sin darnos cuenta, en segundos, nos rodeaba una cascada de piedras. La planicie era un pequeño desfiladero sobre el cerro. Entonces, empezaba a ser consciente de que ese lugar alojaba mimbres para lo imposible. La desorientación era tal que, por momentos, tenía la certeza de que aquel sitio no existía.

Más tarde, las sombras se adueñaron de peñas y precipicios. Y una roca con forma de muela atrajo nuestra atención. A su vera, los huesos recientes de un camélido reposaban fríos entre unas yerbas. Era el rastro inconfundible del puma, pardo, que recorre a zancadas la ciudad de piedra como miembro fiel de su leyenda. No es el único. Venados, cóndores, víboras y vizcachas campan a sus anchas por entre el aspecto tullido de las rocas.

Un nombre para cada lugar

De repente, un chasquido de viento consciente rompió todas las inercias. Y recordé otra de las historias de la ciudad de piedra. “Lo que allí ocurra depende tan sólo del estado de ánimo con que uno haya entrado”. Pese al retorno de un sol de fierro y avinagrado, sentí la tímida galerna como un escalofrío gélido melancólico. Fue como si la tremenda formación rocosa estuviera perforándome los ojos para leer mi pensamiento, porque en instantes me olvidé de todo y retornó la calma infinita. La mole encantada, siempre sumisa a sus abismos, calzó así su personalidad cortante. Pero, como si el azar estuviera bien atado, se quiso insinuar de boca de los comunarios en cada sector, en cada nombre. Ningún lugar pudo escaparse de su topónimo obligado.

“Eso es el estanco. El agua llega a alcanzar allí hasta un metro de altura en las épocas de lluvia”, relataba Jaime señalando a una sima cóncava toda de piedra.

“Y allá se encuentra la caída del relámpago”, indicaba Justo. En las duras noches de tormenta, sus altas concentraciones de hierro llegan a ser sinónimo de muerte.

Y ya donde el horizonte dejaba sus contornos azulados, en los lindes del cañón, se alzaba una fortaleza o pukara. La construyeron los aimara para defenderse de la penetración incaica por Chile. El recinto, amurallado, tenía una vista única de la ciudad encantada. Desde sus alturas, las piedras se alistaban uniformes como las construcciones de un imperio.

Era la antesala de un adiós. Nadie nos lo dijo, pero el mágico complejo tenía ya prevista nuestra salida. De nuevo, silencios y soledades hicieron de guía indispensable, amén del conocimiento de la zona de los originarios. Así, con el calor rancio del mediodía, nos vimos abocados al vacío, porque bajo nuestros pies, por apenas unos segundos, se balanceaba el precipicio. Sudores y náuseas, un paso en falso y sería adecuada aquella canción que dice que la vida no vale nada.

En el descenso todavía resonaba el pálpito de la ciudad de piedra que nos hizo partícipes, por unas horas, de su misterio. Y asumí un chubasco renovado de dudas. ¿De verdad existe o era sólo un sueño? Entonces, resbale y caí. Como un quiste, un torrente de piedrecitas aguijoneó mi espalda. ¿Fue un aviso? No lo sé, pero la ciudad, por fin, se hizo leyenda.

Recomendaciones

Llevar ropa abrigadora, zapatos cómodos, lentes y gorra para el sol; botiquín de primeros auxilios con protector solar y medicina para el mal de altura.

¿Como llegar ?

Partida       Llegada             Distancia(aprox)

La Paz          Viacha                       36 km.
Viacha         Coro Coro                  81 km.
Coro Coro   Calacoto                    50 km.
Calacoto      Ciudad de Piedra      15 km.

Departamento

La Paz

Región

Altiplano Sur

Provincia

Pacajes

Municipio

Calacoto

Categoria

1.13.1. Formaciones Rocosas

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -17.318599 Longitud: -68.7084407

Temperatura

9 °C - 12 °C

Altitud

3871 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/ciudad_de_piedra/323

La leyenda del LARI LARI

Un zapateo en los techos y un rugido extraño alertan a la gente sobre la presencia del Lari Lari. Si nadie se manifiesta, el bicho —que se describe como un gato negro de espantoso rostro— entra en la casa buscando a un bebé solo o a un enfermo. De su maldad se sabe porque en el cuerpo sin vida de la víctima hay huellas de latigazos —"golpea con la cola"— y se dice que se robó el corazón. Los mineros lo ahuyentan detonando dinamita o petardos. Algunos le echan orines o carburo, pues el maléfico ser es muy sensible a los malos olores.

En la casa de los mineros siempre hay una caja de cohetillos para estas emergencias. Y las madres no dejan solo al niño chico. Si no hay remedio, colocan en la cabecera de su cama un cuchillo, una tijera o un chicote.

En el área rural, especialmente en Potosí, los comunarios acostumbran colocar las astas del toro en el techo de sus casas, pues el Lari Lari tiene miedo a encontrarse con este animal. Por eso prefiere los techos para andar.

Cuentan que en el cantón Rancho Grande, de la provincia potosina de Sud Chichas, el personaje llegó en una noche oscura buscando a su víctima, un niño que no había sido bautizado. Al saltar de un techo a otro se incrustó en el cuerno de un toro

tirado en un techo. Los comunarios, al escuchar los rugidos, salieron con palos y antorchas para matarlo, pero el Lari Lari empezó a llorar como un bebé. La dubitación de los campesinos fue aprovechada por el personaje para escapar. La comunidad optó entonces por colocar astas en todos los techos y, dicen, que desde esa vez el atacante no volvió.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=aoLz2h6LLEQ



Destinos turisticos La cultura kallawaya

Cultura Kallawaya

 “Cultura Kallawaya”, es un denominativo genérico para nombrar a los médicos religiosos y herbolarios itinerantes quienes son descendientes directos de los linajes que componían los ayllus dedicados a la atención de la salud, la ciencia y la religiosidad del Estado Inca. Los Kallawayas se encuentran hoy asentados en las localidades de Curva, Chajaya, Khanlaya, Huata Huata, Inka y Chari en los valles próximos a la Cordillera de Apolobamba en la Provincia Bautista Saavedra en el norte del Departamento de La Paz. Durante la colonia sus prácticas fuéron prohibidas, ya que fueron asociadas a la hechicería, aunque siguieron practicando sus conocimientos clandestinamente.

En noviembre del 2003 la Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia y la Cultura (UNESCO) reconoció en París la “Cosmovisión Andina de la Cultura Kallawaya”, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Sus miembros se distinguen por el colorido de su vestimenta. Llevan vistosos ponchos de variados diseños y bolsas tejidas donde introducen plantas y otras herramientas de auxilio que son utilizados con fines curativos, ceremoniales y litúrgicos. En la región son conocidos como los Qolla Kapachajuy o grandes señores de las bolsas medicinales. Son considerados guardianes del Puquina la lengua madre del Quechua equiparado como el Machaq Juyay, la lengua secreta de los Incas. Los Kallawayas fueron adquiriendo prestigio internacional por los conocimientos y sabiduría en el manejo de la farmacopea y los procedimientos de curación.

Recomendaciones

Llevar ropa liviana para el día y abrigada para la noche, zapatos para caminata, lentes, gorra para sol y abrigo impermeable en época de lluvias; botiquín de primeros auxilios con protector solar y medicinas.

¿Como llegar ?

Partida       Llegada    Distancia(aprox)

La Paz        Achacachi       94 km.
Achacachi  Escoma           81 km.
Escoma      Charazani       89 km.
Charazani  Huata Huata     5 km.

Departamento

La Paz

Región

Valles Interandinos Norte

Provincia

Saavedra

Municipio

Curva

Categoria

3.1. Grupos Etnicos

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -15.175447 Longitud: -68.9016577

Temperatura

37 °C - 21 °C

Altitud: 3227 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/cultura_kallawaya/157 

Para leer mas puede consultar 

https://es.wikipedia.org/wiki/Cultura_kallawaya

Amar en Bolivia como amó Violeta, nuestra ilustre chilena

Nota de prensa que salio publicado en el periodico Página Siete el día 24 de Marzo de 2019

Cecilia Lanza Lobo

“¿Cuántas veces se ha enamorado?”, le pregunta el periodista. Ella muestra los dedos de una mano. “Cinco”, dice el entrevistador. “Cinco millones”, responde Violeta Parra.

Foto Museo Violeta Parra

Y cinco millones en un día. Porque ella amaba así, con los ojos, con la boca, con el alma y con la lengua. Comía y bebía al hombre amado. Bebía y cantaba al hombre amado. Así amó al suizo Gilbert Favre, ese “Gringo bandolero” bolivianizado porque sí.

Con ese impulso llegó Violeta dos veces a Bolivia, a la peña Naira de Pepe Ballón, en busca de su amado Gilbert, apodado así, “Gringo bandolero”, por varias razones festivas, entre ellas su debilidad por las mujeres. Tanto lo amaba Violeta que hasta le propuso vivir con la mujer que fuese con tal de no perderlo. Pero no era cierto, sabemos. Su amado, que se había casado ya con la boliviana Indiana Reque Terán, sabía de memoria, tanto como Violeta, que sumergirse en esos mares lejos estaba de idilio celestial alguno.

Porque Violeta y su torbellino no eran del cielo, sino de la tierra. Y aquí en la tierra las pasiones amorosas rara vez son celestiales. Por eso Violeta decidió terminar de morir. Y se mató. Y así como fueron cinco millones de amores, fueron también millones los dolores de su vida. La pobreza, la sobrevivencia, el padre amado a pesar de sus alcoholes, ese que le dejó la música y el amor y el dolor de su ausencia. Si algo le sobraba eran pasiones; dos matrimonios, una hija muerta pequeñita y una vida luchando por vivir cantando. Y amando.

Violeta se suicidó y Ángel, su hijo más que ninguno, recuerda aquello como un profundo acto de libertad. “Venía de vuelta y siempre había sido crítica y autocrítica. No soportaba la mediocridad del amor ni de la sociedad que se avecinaba. Se adelantó un siglo a su época”.

Violeta se fue a los cielos escribió Ángel, su hijo, y el cineasta Andrés Wood le dedicó una película con el mismo nombre (2011). No sé si Violeta se fue a los cielos. Sólo sé que nos dejó un par de himnos. Volver a los 17 es suficiente.

“El amor es torbellino de pureza original, hasta el feroz animal susurra su dulce trino, detiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, el amor con sus esmeros al viejo lo vuelve niño, y al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero”.

(Volver a los 17, Violeta Parra)

Destinos turisticos Colpari Naranjani Comunidades Afrobolivianas

Colpari Naranjani Comunidades Afrobolivianas

Colpari Naranjani Comunidades Afrobolivianas, se caracterizan porque allí habitan descendientes de afrobolivianos dedicados a la agricultura, al cultivo de la coca y frutas de la temporada. La Comunidad de Colpar organizó el 2008 un grupo de jóvenes, entre hombres y mujeres, quienes están rescatando la danza de la saya con la misma creatividad y destreza con la que bailaban sus abuelos. Conformaron el grupo denominado “Renacimiento Saya Afroboliviana Colpar”, quienes además de revalorizar esta expresión artística, recuperan los valores, actitudes, formas de vida y cultura de los pueblos afrobolivianos.

Las comunidades participan al ritmo de la saya en festivales y fiestas patronales, donde la música es acompañada con los cantos de sus participantes. Se relatan historias y leyendas de sus ancestros, se destacan las voces de los hombres y los contra puntos de las mujeres.

Recomendaciones

Llevar ropa liviana, zapatos cómodos, lentes y gorra para el sol y abrigo impermeable para época de lluvias; botiquín de primeros auxilios y repelente contra insectos.

Departamento

La Paz

Región

Yungas

Provincia

Sud Yungas

Municipio

Chulumani

Categoria

3.3.2.danzas Y Bailes

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -16.36251 Longitud: -67.5382647

Temperatura

11 °C - 29 °C

Altitud

1760 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/colpari_naranjani_comunidades_afrobolivianas/195

Los japiñoños o duendes

Los japiñoños o especie de duendes disfrazados de mujeres bellas para seducir a los hombres. Éstas tienen relación con las sirenas o llallaguas "que suelen perseguir a los kusillos, símbolos de la fertilidad, para seducirlos. Si los atrapan, los matan", dicen las creencias y mitos.

Destinos turisticos Churiaca Area Recreacional

Churiaca Area Recreacional

Churiaca Área Recreacional, se encuentra ubicada a pocos minutos en movilidad y una pequeña caminata desde la Población de Irupana.

Es una zona, natural que se encuentra rodeada por árboles de portes altos y leñosos; además, de espacios abiertos con espacios deportivos bastante acogedores para el turista, ya que allí se puede realizar diferentes tipos de actividades recreacionales. Es ideal para compartir un momento con la familia y los amigos.

Este lugar es utilizado en acontecimientos, en algunas oportunidades para la realización de grandes acontecimientos deportivos y sociales.

Recomendaciones

Llevar ropa liviana, zapatos cómodos, lentes y gorra para el sol y abrigo impermeable para época de lluvias; botiquín de primeros auxilios y repelente contra insectos.

Departamento

La Paz

Región

Yungas

Provincia

Sud Yungas

Municipio

Irupana

Categoria

1.10.1. Flora

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -16.499539 Longitud: -67.432596

Temperatura

13 °C - 25 °C

Altitud

1953 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/churiaca_area_recreacional/222

La contrucción del Centro de Alto rendimiento del Cub Bolivar

La contrucción del Centro de Alto rendimiento del Club Bolivar de La Paz Bolivia

Fuente : https://www.youtube.com/watch?v=fmSuiHk_ed0



Destinos turisticos Cerro Pan de Azucar

Cerro Pan de Azucar

El Cerro Pan de Azúcar, se encuentra ubicado a 10 kilómetros de la Población de Viacha. Es una formación geológica que pertenece al periodo precámbrico. Forma parte de la historia del ejercito boliviano, ya que en este lugar y en las llanuras de Viacha, se encontraba asentado el fortín militar al mando del Mariscal Jose Aliviaran en 1841. En las cercanías tuvo lugar la “Batalla de Ingavi” con lo que quedo sellada la independencia de Bolivia.

Este cerro es también conocido como el “Fortín de Pan de Azúcar”, debido a que sirvió como un centro militar estratégico utilizado para las fuerzas armadas bolivianas. Sirvió también de trinchera para los soldados bolivianos. Su cima se constituyo en mirador desde donde el Mariscal Jose Ballivian pudo dirigir sus operaciones logísticas a fin de detener el avance de las tropas dirigidas por el presidente peruano, Agustín Gamarra.

Recomendaciones

Llevar ropa abrigada, zapatos cómodos para caminar, guantes, gafas de sol, gorra y o un sombrero, abrigo impermeable para época de lluvia, botiquín de primeros auxilios, protector solar y medicina para el mal de altura.

Departamento

La Paz

Región

Metropolitana

Provincia

Ingavi

Municipio

Viacha

Categoria

1.13.1. Formaciones Rocosas

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -16.710187 Longitud: -68.3011337

Temperatura

4 °C - 19 °C

Altitud

3900 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/cerro_pan_de_azucar/258

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