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Destinos turisticos Museo Academia Boliviana de Historia Militar

En este museo podemos encontrar articulos de la guerra entre Bolivia y Paraguay denominada la guerra del Chaco

Ubicación

Ubicado en la plaza Murillo, en la parte alta al frente del Palacio de Gobierno número 1155

Telefonos

2203906

2203929

Visitas

Lunes a viernes de 8:30 a 12:00 y en las tardes de 14:00 a 17:30
Viernes de 8:30 a 17:30

Ingreso Libre














Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=5qn29ssw7YM


Bosquecillo de Pura Pura, el refugio de duendes y tesoros

Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete el dia domingo 29 de octubre de 2017 en las páginas 40 y 41

Traviesos, celosos y captores de niños pequeños, así los describen las leyendas a los pequeños hombrecitos con cuerpo de niño y rostro de anciano.

Leny Chuquimia / La Paz

En medio del bosquecillo de Pura Pura, una casa vieja y abandonada encierra una de las leyendas urbanas más antiguas de La Paz, la existencia de duendes. "No entrar”, "peligro” son algunas de las advertencias que entre estrellas de cinco puntas, cruces y otros símbolos recubren las paredes.

Foto periodico Página Siete
"Es bosque y está lleno de manantiales, por eso hay duendes. Hasta su casa tienen. Ahí se llevan a los niños que no están bautizados. Eso dicen porque yo nunca he visto”, comenta entre risas doña Porfi sentada cerca al puente Ferrobeni.

Los vecinos hablan de un tesoro escondido, de crujidos de puertas inexistentes y de pequeños hombrecitos que vigilan que nadie se lleve ni una piedra de su morada. Hablan de uno en especial, el que a cambio de su libertad le dio el éxito a Salvietti.

Una casa en medio del bosque

El ambiente es frío, oscuro y pesado. El suelo esta regado de botellas de alcohol y vasos de plástico. Las paredes gruesas, de piedra y barro, parecen tragar todo sonido que se emite en su interior. Según algunos habitantes éstas esconden un tesoro.

Foto periodico Página Siete
"Esta es la casa del duende. Así le llaman porque la gente dice que aquí se reúnen. Nosotros no los hemos visto”, señala Claudia Figueroa una de las guarda parques del pulmón más importante del municipio.

La infraestructura está ubicada en medio del área protegida, a unos 20 minutos de caminata sobre viejas rieles y senderos boscosos. Data de hace más de medio siglo cuando funcionaba el ferrocarril. Era parte de una estación de recarga de carbón y centro de almácigo para los plantines que hoy se han convertido en robustos árboles.

Como recuerdo de aquellos tiempos queda un buzón viejo en la puerta de ingreso y un deposito en la pared que aún guarda un sin fin de vasitos de cerámica. Bajo una capa de polvo las vasijas parecen nuevas, en muchos años ninguna ha visto la luz.

"Son sus juguetes de los duendes, ahí los amontonan para esconder entre ellos sus tesoros. Por eso no se pierden, nadie se los lleva, si te lo llevas te sigue hasta tu casa y te hará la vida imposible hasta que devuelvas de donde has alzado”, asegura Roberto uno de los indigentes que vive en el bosquecillo. "No hay que ir por ahí... ni tocar sus cosas, no les gusta”, insiste.

Pero hay una explicación. "Estas vasijitas eran para germinar los plantines que usaron los ferroviarios para forestar”, explica Figueroa.

El éxito a cambio de libertad

"Todos conocen el cuento”, dice doña Porfi y no falta a la verdad. Vecinos, moradores del bosquecillo y guardaparques repiten la historia de Dante Salvietti cada que alguien pregunta sobre los duendes.

Foto periodico Página Siete
"Dicen que en una de sus caminatas por el bosquecillo Dante Salvietti escuchó un ruido extraño en uno de los matorrales. Al acercarse vio un pequeño hombrecito atrapado. Dicen que era un duende”, relata la guarda parques Andrea Vargas.

Al ver al pequeño ser tan angustiado Salvietti decidió ayudarlo a cambio de una condición. "Le pidió una nueva receta para su fábrica de gaseosas le pidió el secreto de la Papaya Salvietti. Pero a cambio el duende también le pidió otro favor”, cuenta Vargas.

Dice que para que todos sepan de donde venía el éxito de Salvietti debía poner la imagen del duende en cada botella. Una imagen que permaneció en la etiqueta hasta 1995 cuando la empresa quebró. No fue hasta hace un par de años que junto al relanzamiento del producto el pequeño duende volvió a aparecer.

"Al hablar de este mito, siempre me preguntan si los duendes existen. Respondo que si así fuera yo tendría una fábrica, pero como ven -con mucho gusto- aún soy guardaparques”, dice.

Toda una ciudad diminuta en Tarija

Foto periodico Página Siete
En 2003 en las serranías del parque las Barrancas los vecinos encontraron -según ellos- "de la noche a la mañana” pequeñas edificaciones de ladrillo y cemento. Consternados, pidieron la destrucción del lugar pues se trataría de una ciudadela de duendes.

Según algunos reportes de prensa de entonces las hipótesis sobre que fueron hechos por los niños o los jóvenes de las escuelas cercanas fueron negadas por los vigilantes del parque. "No hemos visto a nadie merodear por aquí y las construcciones tienen mucho detalle, así que tuvo que ser hecho en mucho tiempo y ya hubiéramos visto antes”, aseguraron.

El entonces alcalde de Tarija, Óscar Montes, ante los rumores y especulaciones afirmó que la pequeña ciudad no era más que una maqueta. "Es obra de una persona que está definiendo de qué manera se puede proteger ciertas áreas y ordenar otras”, dijo.

Foto periodico Página Siete
En Potosí la historia del duende heredado que habita La Casona es más que conocida. Aseguran que habita ahí por cuatro generaciones, que le juega bromas a clientes y propietarios pero que también es un fiel guardián de la casa.

Santa Cruz, por su exuberante vegetación es otra de las regiones que lleva a este personaje muy enraizado en sus mitos y leyendas. En estas zonas dicen que persiguen a las jovencitas.

Si bien se les atribuye la fama de seres traviesos y a veces malvados en las culturas andinas estos son parte de los espíritus de la naturaleza. Los aymaras los llaman Uywiris y tienen la misión de cuidar de los animales y la vegetación. imagen




Zona Sur, antigua tierra de duendes

Hace décadas la Zona Sur de La Paz conservaba su vegetación en bosquecillos alimentados por varios ríos. En ellos, la naturaleza convivía con las pocas casas que se levantaban.

Foto periodico Página Siete
Entre los pocos habitantes se decía que esa era tierra de duendes. Carla Portugal vivió su infancia y adolescencia en esta parte de la urbe. Hasta ahora nunca los vio pero creció sabiendo de ellos.

"Veía cómo mi hermana Leandra se sentaba en el patio de la casa y hablaba como lorito. Cuando le preguntábamos ella decía que tenía un amigo viejito y chiquito, que él siempre le decía que lo acompañe al bosquecillo que había en Bolognia”, relata Carla.

No era la única niña que decía ver estos pequeños seres. En Següencoma, algunos vecinos dicen que cuando eran niños los veían asomarse por su camino.

Foto periodico Página Siete
"Mi abuelita decía que en la casa que tenía por esa zona -cerca de lo que es el campo ferial y antes era el banco agrícola- había un duende que robaba cosas. Todo lo que brilla”, dice.

A pesar que al principio parecían simples travesuras, con el tiempo los incidentes le causaron preocupación y entonces recordó algo que a su vez le había contado su madre, la bisabuela de Carla. Ruido y suciedad. "Dice que los duendes aborrecen la bulla y el estiercol”.

Esa noche en medio de un escándalo tiró las tapas de las ollas y con cuchillo en mano gritó: "al que moleste con este cuchillo le cortare los pies”. "Después de eso el hombrecito huyó furioso y que nunca mas volvió. Eso era lo que nos decía”. imagen

Destinos turisticos Museo policial

Ubicación

Esta ubicado en la calle Colón 425

telefono 591 2200083

Visitas

Se permite las visitas de Lunes a Viernes de 9:00 a 12:30
Tardes de 15:00 a 19:00

Sabados de 10:00 a 12:00

Foto bolivia.com
















Nota de prensa publicada en el periodico Página Siete el dia domingo 1 de Noviembre de 2015 y fue escrito por Sergio Mendoza

El museo policial alberga los rostros de célebres criminales

Personajes como Zambo Salvito, atracador del siglo XVIII en La Paz, o El Petas, asesino de cuatro policías, fueron inmortalizados en mascarillas de yeso.

A algunos de los más célebres criminales en la historia de Bolivia, muertos o en vida, les colocaron yeso en la cara para formar máscaras con sus características faciales. Sus rostros permanecen para la posteridad colgados en un muro o expuestos en estantes en el Museo Histórico de la Policía Boliviana.

Foto periodico Página Siete

Esta peculiar práctica fue utilizada por décadas y hasta hace poco tiempo para tener un registro de todo tipo de delincuentes. Una de las últimas mascarillas se elaboró en enero de 2009. Pertenece a Alberto Abaroa Rubín de Celis, alias El Petas, quien asesinó a cuatro policías en dos hechos. El yeso tocó su piel 10 meses antes de su muerte por un ajuste de cuentas, en Chonchocoro.

En una vitrina se encuentra la máscara de Salvador Zea, alias Zambo Salvito. El líder de una banda de atracadores que por 1840 aterró a los viajeros camino a los Yungas. Uno de los episodios más significativos de su vida fue cuando, de un mordisco, le arrancó la oreja a su madrastra, antes de ser fusilado por los carabineros. La idea de un museo policial nació en 1935, pero no se consolidó hasta 1942 en la División de Investigaciones que funcionaba en la calle Ballivián. Pasó por la entonces Prefectura, después a San Pedro, hasta establecerse en su actual dirección: en el número 454 de la calle Colón, al lado de la iglesia de La Merced. Se trata de un edificio que hace años perteneció a la Iglesia Católica, se convirtió en el primer Comando General de la Policía, después, en el despacho de la Interpol y ahora en el Tribunal Disciplinario Superior.
Foto periodico Página Siete

Ahí, Jorge Godinez guía a los visitantes en un recorrido que empieza con un muestrario de las armas utilizadas por las pandillas y los modus operandi del siglo XX. Puñales, machetes, palos y cuerdas de todo tipo.

A pocos pasos, en el mismo pasillo, se encuentran colgadas 16 mascarillas de monreros, como El thanta millonario, El Panadero, Matamoros, King Kong o El Chiti. En la esquina de un pequeño patio interior se encuentra la imagen de la patrona de la Policía, la Virgen de Copacabana. A su alrededor, motocicletas estacionadas cubiertas por plástico blanco. Al otro extremo, todo tipo de droga incautada en vitrinas cubiertas, para que no les llegue los restos de una construcción pisos arriba. En la sala donde se exhiben los uniformes de antaño, una gotera baña el piso de piedra. Los ambientes no son los adecuados, eso lo sabe el jefe nacional de Museos y Biblioteca Policial, Gustavo Terán. Por eso presentó a principios de año un proyecto al Comando General para trasladar el museo al Hotel París, propiedad de la institución del orden, en la plaza Murillo. Pero hasta ahora no hubo respuesta. En este museo se guardan verdaderas joyas de la historia. Aplastado entre cristales está el primer estandarte de la primera unidad de Bomberos del país: "Antofagasta”. Bordado con hilo dorado se lee: "Cuerpo de Bomberos Antofagasta, 1875”. En la misma habitación, dentro una caja de cristal, están dos de los 40 sables que empuñaron los policías de Antofagasta para defender el territorio boliviano durante la invasión chilena, el 14 de febrero de 1879.

Foto periodico Página Siete
En frascos se exhiben los cadáveres de fetos o recién nacidos que fueron abandonados entre la basura. A un costado se encuentran dos celdas utilizadas por la Interpol en lo años 90. Sólo en una de ellas hay una "cama” de concreto, donde un maniquí reposa cubierto por una manta. Allí estuvo alguna vez un peruano, Freddy Cano. Cuenta Terán que se metió un cigarrillo para fumar y una brasa cayó en el colchón de paja. Cano ardió por un buen rato hasta que los policías lo sacaron aún con vida, pero murió camino al hospital. El techo aún está oscuro por aquella tragedia. Sobre un estante hay más rostros de yeso de algunos delincuentes o de individuos con historias curiosas. Una de ellas pertenece al Mendigo Millonario. Murió en la miseria en 1960, pero cuando lo revisaron para hacerle la autopsia, en su ropa se encontró el dinero suficiente para comprarse dos casas en aquella época. El dinero también fue la obsesión del Come Billetes. Un hombre acaudalado que vivió en los años 30. Al no tener familia, sus amigos le preguntaban qué haría con tanto dinero al morir. Le aconsejaron -en broma- que era mejor que se lo comiera. Así lo hizo y murió de una indigestión. Ahora, un muñeco con el vientre abierto y un montón de billetes dentro lo representa en la sala criminalística del museo policial.

Datos para visitas Horarios El Museo Histórico de la Policía Boliviana abre sus puertas al público de lunes a viernes, de 8:30 a 13:00 y de 14:30 a 19:00. No hay costo de entrada. Visitas Pueden programarse visitas guiadas para grupos con una nota al director del museo, Gustavo Terán. Museos Además, la Policía tiene otros dos museos, ambos ubicados en la Academia Nacional de Policía (Anapol), en Bajo Següencoma, donde se atiende los martes y jueves en los horarios señalados.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=3iP1rfw9JxE




Destinos turisticos Museo Nacional de Arqueologia Tiwanaku

Ubicación

Se encuentra en la calle Tiwuanaku en la esquina de la calle Federico Zuazo

Telefono 2311621

Visitas

De Lunes a Viernes  de 9 a 12:30 y de 15:00 a 19: horas
Sabados de 9:00 a 12:00 horas

Historia

Este museo fue fundado en 1922 y en el se exponen ceramicas, tejidos y otros  de la cultura tiwanacota asi como también de otras culturas como  las de Chiripa, inca, de los valles y del oriente boliviano.

Para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_Nacional_de_Arqueolog%C3%ADa_(Bolivia)

De Jofrigerio - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=31313842





















Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=eNEHazWtCsM


Juegos típicos El juego del sapo

Nota de prensa que salio publicada en el periodico página Siete el día domingo 7 de mayo de 2017 en la revista Miradas en las páginas 6, 7, 8, 9 y 10

Para saber mas sobre este juego puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Rana_(juego)

Una imagen captada en los años 30 por el fotógrafo Martín Chambi muestra a los parroquianos luciendo gorros con visera y sombreros de ala ancha en el patio típico de una chichería... jugando sapo.

Víctor Montoya

No hace mucho, en el soleado patio de una chichería, cuyos molles desparramaban sombras bajo sus frondosas ramas, vi a un grupo de parroquianos que, refregándose las manos con una porción de yeso, ponían a prueba su aguzada vista, buen pulso, serenidad y destreza en el lanzamiento de los tejos de plomo, que debían ser introducidos en los orificios de la mesa del juego del sapo, sin más intención que ganar la partida en medio de miradas expectantes y comentarios a media voz.

El célebre fotógrafo del juego

El juego del sapo, por tratarse de un pasatiempo popular en América Latina, ha sido captado por varios fotógrafos, pero el que mejor lo retrato fue Martín Chambi, nacido en Coaza, provincia de Carabaya, al norte del lago Titicaca. Él aprendió a revelar el alma del pueblo andino con un talento natural, porque fusionaba su oficio de fotógrafo con su afición de pintor. De niño conoció la desgracia familiar y se vio obligado a abandonar sus estudios. Cuando tenía 14 años de edad descubrió la magia de la cámara fotográfica, que poseían los empleados de la compañía minera en los yacimientos auríferos de Carabaya, donde trabajó su padre hasta el día de su muerte.


Foto periodico Página Siete
Tres años más tarde, ya viviendo en Arequipa, se presentó para colaborar como asistente en el importante estudio fotográfico de Max T. Vargas, ubicado en el portal de Flores de la Plaza de Armas. Abrazaba el sueño de convertirse un buen día en el primer fotógrafo de sangre indígena.

No pasó mucho tiempo, y el jovenzuelo Martín Chambi, capaz de captar con la mirada lo que otros no podían ver como si estuviesen velados por el resplandor de luz solar, empezó a destacar como un profesional que, a fuerza de empeño y capacidad creativa, aprendió el arte de conjugar la sombra y la luz en la caja de su cámara fotográfica, donde las personas y los paisajes reflejaban una escena cotidiana, un ambiente de época y una tradición cultural.

Foto periodico Página Siete
No cabe duda de que el célebre Martín Chambi, que realizó fotografías de estudio y otras a campo abierto, fue uno de los principales pioneros de la fotografía de retrato y de algunas fotografías más artísticas y experimentales, como Chicha y sapo (1931), que realizó en tres versiones y como parte integrante de las "costumbres cusqueñas”, donde retrató a un grupo de personas en el patio de una chichería, que contaba con una mesa del juego del sapo arrimada contra el muro de la vivienda.

Los detalles de la fotografía

Está claro que en esta imagen no existen trucos y, apenas la miramos en detalle o en perspectiva panorámica, nos la creemos a pies puntillas lo que vemos en la fotografía. Da la sensación de que la cámara hizo clic en un instante de ensueño y que la escena quedó fijada en el dispositivo, lista para ser revelada en la cámara oscura. Se trata de una magnífica fotografía que deja ver en varios planos a un grupo de personas que, ataviadas a la usanza de los años 30 de la centuria pasada, lucen gorros con visera y sombreros de ala ancha, hombres que visten trajes oscuros y grises, y mujeres que llevan vestidos largos, blusas con cuellos brocados y mandiles blancos.

Foto periodico Página Siete
El patio, de piso empedrado y desnivelado, no tiene más ornamentos que unos árboles frutales al costado izquierdo, plantas trepadoras y tinajas de chicha al costado derecho. Todo lo demás corresponde a un espacio típico de una chichería pueblerina, donde los visitantes comparten momentos de esparcimiento, entretanto los parroquianos, consumiendo vasos llenos del brebaje hecho con jugo de maíz fermentado, se sientan sobre rocas y troncos que más parecen asientos improvisados.

Se puede ver que, mientras un niño recoge los tejos que cayeron en el suelo, las mujeres y los hombres observan atentos al jugador de turno, quien toma posición a una distancia reglamentaria, con la vista clavada en la boca del sapo, los pies afirmados en el suelo, el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, el brazo extendido y el tejo entre los dedos.

Foto periodico Página Siete
Todo parece indicar que el jugador, luego de lograr la máxima concentración y exhalar todo el aire del pecho, está dispuesto a lanzar el tejo con una precisión milimétrica, como si su existencia estuviera en juego entre la vida y la muerte.

Las fotografías de Martín Chambi, exhibidas en las galerías más importantes del mundo, han impactado a los visitantes y han merecido los mejores comentarios de la crítica especializada, ya que este eximio exponente del arte visual ha elevado la fotografía a un nivel de estudio sociológico y testimonio antropológico, consciente de que su oficio era algo más que un modo de ganarse la vida.

Sabía que una imagen "estática”, compuesta con una temática costumbrista y una calidad estética, tenía el poder de impresionarnos mucho más que un documental cinematográfico, sobre todo cuando los sujetos y objetos retratados correspondían a un contexto que le era familiar al fotógrafo, como esos seres y paisajes propios de la cultura quechua. No es casual que él mismo, refiriéndose a sus imágenes pintadas con los ojos y pinceladas con el corazón, manifestó con orgullo: "Soy un representativo de mi raza; mi gente habla a través de mis fotografías”.

La leyenda de la "Boca del Sapo”

Mirando esta fotografía es casi imposible no pensar en la "Boca del Sapo”, ubicada en el calvario del santuario de Copacabana, a orillas del lago Titicaca, donde la gente acude en los días festivos para pedirle al sapo petrificado que les haga un milagro.

Foto periodico Página Siete
De acuerdo a los rituales ancestrales, los creyentes, en acto de fe y compromiso, le lanzan bebidas espirituosas como una forma de ofrenda. Si la botella se rompe en la boca del sapo es señal de que los sueños se harán realidad.

La leyenda cuenta que en el sagrado lago de los Incas se desarrollaba un misterioso juego, cuyo personaje central era el milagroso jamphatu. Se dice que en cierta ocasión, cuando el animal, nadando entre juncos y rocas, salió a la superficie para tomar aire, fue petrificado en la orilla por los rayos del Tata Inti.

Desde entonces, la familia real, dirigida por el Inca, llevaba piezas de oro al lago, con la esperanza de llamar la atención del jamphatu, animal al cual se le atribuían poderes mágicos. El sapo cogía en su boca una pieza de oro y, al instante, al afortunado lanzador se le concedía su deseo.

Para homenajear al milagroso batracio, que convertía los deseos en realidades, el Inca mandó construir un jamphatu de oro, con el objetivo de convertirlo en un juego de suspenso y destreza, que le permitiera divertirse y echar la suerte con los miembros de su corte, en tanto las mujeres y los hombres de su reino acompañaban el pujllay jamphatu con cantos, danzas y mucha alegría.

Con el transcurso de los años, el sapo petrificado a orillas del lago Titicaca, más conocido como la Boca del Sapo por su formación parecida a la cabeza del anfibio, se convirtió en un sitio espiritual y de peregrinaje, donde los creyentes lo ch’allan arrojándole serpentinas, mixturas, coca, cigarrillos y aguardiente, como a toda deidad andina a la que se le rinde culto y pleitesía, ofrendándole comidas y bebidas, con la esperanza de que el sapo les conceda sus deseos de salud y prosperidad.

En la actualidad, la leyenda se materializó convirtiéndose en uno de los juegos bolivianos más populares: el sapo. Un juego que se practica en pueblos y ciudades, en hogares privados y locales públicos, pero casi siempre en las chicherías que ofertan bebidas espirituosas, platillos típicos de la casa y, por la mañana y a manera de matahambre, un "q’allu” de tomates, cebollas, locotos, sal, pimienta y un chorro de aceite.

Las reglas del juego

Para instalar el juego del sapo es necesario contar con un espacio llano de unos ocho metros de largo por tres metros de ancho, dentro del cual se coloca la mesa y los tejos, que tienen un diámetro y un peso reglamentarios. La distancia de tiro es de 3,80 m desde la raya de tiro hasta el centro de la mesa, que tiene forma cuadrada de 50 x 50 cm de lado y una altura de 80 cm.

Foto periodico Página Siete
El juego consiste en lanzar los tejos de plomo, con puntería y precisión, hacia la mesa metálica, que posee diferentes orificios, puentes y molinetes. Los puntajes están marcados en el cajón donde caen los tejos. En el centro de la mesa está el sapo fundido en bronce, sentado sobre sus patas, la cabeza levantada, la boca abierta y el cuello hueco para engullirse los tejos como si fuesen los insectos de un huerto. Mide 12 cm de alto, 14 cm de largo y 10 cm de ancho. Su boca abierta tiene seis centímetros de ancho por tres centímetros de alto.

Cada uno de los jugadores, llegado su turno, se pone de pie y toma su posición detrás de la línea reglamentaria; separa las piernas para afirmar el equilibrio del cuerpo, como si quisiera sacudirse los resabios del alcohol; inclina ligeramente el dorso, acaricia por unos segundos el tejo que tiene entre el índice y el pulgar, apunta la mirada en dirección a la boca del sapo y detiene de golpe la respiración, antes de dibujar en el aire una parábola perfecta con el pequeño disco metálico.

Foto periodico Página Siete
En un cerrar de ojos, el tejo impacta contra la mesa metálica, produciendo un golpeteo que suena "¡tan, tan, tan!”, y si éste entra en la boca del sapo, por tiro fijo o por chiripas, los jugadores, entre una salva de aplausos, silbidos y voces de jolgorio, celebran la hazaña con un solo grito: "¡Tuti!”.

El sapo en la dimensión artística

El juego del sapo, debido a su popularidad en varias culturas, está presente en las manifestaciones artísticas de oriente y occidente. Ocupa su merecido espacio en fotografías, películas, pinturas, cerámicas, canciones y, como es natural, en todos los géneros de la literatura.

Por ejemplo, Isabel Allende, en el cuento "Boca de sapo”, que forma parte de su libro "Cuentos de Eva Luna”, nos refiere la historia de la hermosa Hermelinda, quien se ganaba el pan del día con este juego de fantasía en una pampa árida, habitada por hombres rudos que trabajaban en una compañía ganadera y que ocupaban las barracas de un campamento "vigilado por los guardias de la gerencia, atormentados por el frío y sin tomar una sopa casera durante meses”.

Foto periodico Página Siete
Hermelinda era una hembra acostumbrada a festejar con los peones ingleses, que no dudaban en pagarle por probar el almíbar de su cuerpo ni en hacerla partícipe en sus juegos de dados y naipes, hasta que después de unas cuantas rondas de licor, que ella misma destilaba en su casa para acumular un pequeño capital, se enfrentaban en el juego del sapo. El ganador recibía el premio de pasar un buen rato con esta mujer de memorable trasero y capaz de torcer la dirección del viento.

Isabel Allende relata, con desparpajo y brillante prosa, en qué consistía el perverso juego del sapo: "Hermelinda dibujaba una raya de tiza en el suelo y a cuatro pasos de distancia trazaba un amplio círculo, dentro del cual se recostaba, con las rodillas abiertas y sus piernas doradas a la luz de las lámparas de aguardiente.

Aparecía entonces el oscuro centro de su cuerpo, abierto como una fruta, como una alegre boca de sapo, mientras el aire del cuarto se volvía denso y caliente. Los jugadores se colocaban detrás de la marca de tiza y lanzaban buscando el blanco.

Algunos eran expertos tiradores (…), pero Hermelinda tenía una manera imperceptible de escamotear el cuerpo, de escabullirse para que en el último instante la moneda perdiera el rumbo. Las que aterrizaban dentro del círculo de tiza, pertenecían a la mujer. Si alguna entraba en la puerta, otorgaba a su dueño el tesoro del sultán, dos horas detrás de la cortina a solas con ella, en completo regocijo, para buscar consuelo por todas las penurias pasadas y soñar con los placeres del paraíso…”.

Cuando Hermelinda se fue de la compañía ganadera, detrás de un asturiano que viajó hasta la parte meridional de Sudamérica para conocerla en persona, los dueños de la compañía ganadera se vieron obligados a importar desde Londres un enorme sapo de losa pintada y con la boca abierta, para que los peones siguieran jugando en sus tiempos libres y siguieran entrenando su puntería lanzándole monedas, como cuando Hermelinda se tendía de espaldas dentro del círculo trazado con tiza, con sus bonitas piernas abiertas y las rodillas flexionadas, mientras los jugadores tenían que meter la moneda en ese agujero por donde se le escapaba el deseo sexual en las noches de juerga.

Esta fantástica fotografía de Martín Chambi es un buen motivo para fantasear sobre las múltiples facetas de un juego que, aparte de entretener a los parroquianos que se dan cita en el patio de una chichería, requiere de la mirada de águila y los nervios de acero de los contendientes, quienes se meten en el juego con la intención de ganarse a pulso la fama de ser mentados como buenos "tiradores de sapo”; a diferencia de aquellos que, impulsados por la tentación de probar la suerte, pierden el salario del mes y reciben el castigo de vaciarse "a secas” las copas llenas de chicha de todos los jugadores. imagen imagen imagen imagen imagen imagen imagen

Destinos turisticos Museo de Arte Contemporaneo

Ubicación

Ubicado en la Avenida 16 de Julio en pleno Prado de la ciudad de La Paz

Tel 2335905

Visitas de lunes a Domingo de 9:00 a 21:00 horas

Para saber mas sobre este museo se puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/Museo_de_Arte_Contemporaneo_Plaza_La_Paz






Destinos turisticos Parque Nacional y Area Natural Cotapata

Ubicación y clima

Se halla al noroeste de la ciudad de La Paz. el clima varia según la gradiente altitudinal; def frio helado hasta temblado calido

Esta adosada al muro cordillerano. El Área se inicia en el camino a los Yungas en el tramo La Cumbre – Sacramento que corresponde al límite Sur. El PN ANMI Cotapata se encuentra en las Provincias Nor Yungas y Murillo del Departamento de La Paz. Los municipios involucrados son Coroico y La Paz.

Vegetación, flora y fauna

Registradas son 820 especies de flora y se estima la existencia de  de 1800 especies de plantas superiores. En fauna se registraron 204 especies como el oso jucumani, el aguila de montana, el guacharo, el taitetu y otros. Destacan especies de aves endémicas como la anairetes alpinus y el cinclodes aricomae

Población

Aymaras en las tierras altas. Campesino, mestizo y migrantes en los valles

Es un área creada para proteger los recursos genéticos y especies de importancia para la conservación, además de contribuir al resguardo del patrimonio arqueológico y cultural.

Es una de las regiones más turísticas de Bolivia. El Parque Nacional de Cotapata está situado en las provincias Murillo y Nor Yungas del Departamento de La Paz. Su superficie abarca 40mil hectáreas y su altitud oscila entre los 5.900 a 1000 metros sobre el nivel del mar. El Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Cotapata, fue creado en julio de 1993.

La superficie del territorio permite observar majestuosos nevados, lagunas de altura, cabeceras de montañas, bosques de yungas y otras ecoregiones ricas en biodiversidad. En la parte intermedia al descender por el parque, se observan pequeños y encantadores poblados, en los que habitan personas que subsisten de las actividades de siembra y ganadería.

El encanto de estos valles intermedios se complementa por lo general, con la posibilidad de tomar contacto con los habitantes originarios. Cotapata es visitado gran parte del año por turistas que realizan esta caminata por el camino prehispánico del Choro, la cual se inicia en Chucura (cerca de la cumbre de La Paz) a una altura de 4800 mts y desciende hasta la comunidad del Chairo a 1300 mts. La ruta deja apreciar nevados, lagunas y finalmente paisajes tropicales del valle de los Yungas. Es una de las rutas de caminata más populares de la región. El tiempo estimado de caminata es de 3 días.

CÓMO LLEGAR

Existen buses diarios desde esta ciudad de La Paz (zona de Villa Fátima) que se pueden tomar hasta Coroico. Desde Coroico es posible acceder al valle del río Huarinilla por carretera, se recomienda ingresar en vehículo propio pues no existe servicio de transporte público hasta este sector.
Para saber mas puede accesar

Con datos del periodico la región

https://es.wikipedia.org/wiki/Parque_nacional_y_%C3%A1rea_natural_de_manejo_integrado_Cotapata



La historia del club aleman - Un club con historia

Nota de prensa publica en el epriodico Página Siete el día domingo 24 de Abril de 2016 en la revista Miradas en las páginas 6, 7 8 y 9

El Club Alemán se ha constituido en parte de la historia de La Paz y el desarrollo de sus habitantes, motivos que lo hicieron merecedor de varios reconocimientos a lo largo de su existencia.

Martha Otazú

"¿Qué sucede cuando se encuentran dos alemanes?”, pregunta la primera parte de un dicho alemán. "Fundan una asociación”, contesta en seguida. La frase, que pretende de algún modo describir una de las características de los germanos, explica de algún modo la existencia del Club Alemán, institución que cumplió en marzo nada más ni nada menos que 125 años de existencia en La Paz.

Foto periodico Página Siete
 Los altos techos de madera del klubhaus (sede), construido en Achumani en 1975 con un estilo campestre ­y que pronto será remodelado, según anunció Marcos Córdova, su actual presidente- recibieron, la noche del pasado jueves 31 de marzo, a un número notable de invitados, la mayoría socios, los cuales, a diferencia de lo que sucedía allí por 1891, cuando fue fundado, se dividían entre bolivianos y alemanes o descendientes directos de los forjadores de esta entidad.

La ocasión fue propicia para la presentación del libro titulado Nuestra segunda casa, fruto del trabajo e investigación de Silvia Arze, el cual cuenta la historia de esta institución, ubicándola en un contexto más amplio que abarca desde la llegada de los primero alemanes a Bolivia durante la época colonial, libro que será entregado oficialmente en breve.

Según datos históricos, fue el explorador y cronista Ulrich Schmidl, un bávaro nacido en Strubing, enviado a América por los Welzer, banqueros que incursionaron en la minería allá por el siglo XVI, el primer germano en pisar territorio de la actual Bolivia. "Schmidl llegó al continente en 1535, ingresó por el río Paraguay junto al capitán Ñuflo de Chávez y llegó hasta Charcas, hoy Chuquisaca. Posiblemente, alrededor de 1547, estuvo en Potosí, donde dejó textos escritos sobre su exploración en estas regiones”, apunta Alberto Crespo.

Después de Schimidl, alentados por motivos económicos, científicos, sociales, comerciales e incluso religiosos, llegaron luego muchos otros, dejando en la historia de la entonces naciente República de Bolivia el sello inconfundible de su carácter visionario, emprendedor, ordenado y disciplinado. Imposible dejar de mencionar entre ellos a Otto Felipe Braun, militar y veterinario que "se convirtió en héroe nacional por la defensa del territorio boliviano del sur y recibió el nombramiento de Mariscal de Montenegro.

Braun fue prefecto de La Paz, Cochabamba y Oruro y, en 1835, ministro de Defensa, Guerra y Marina de Bolivia”.

Con su nombre fue bautizado, en 1943, el Colegio Alemán -que se inauguró en 1923-, entidad educativa que funciona a pocas cuadras del club, considerada una de las mejores en Sudamérica por el nivel educativo y también una de las más hermosas.

Los nombres Von Plotho y Von Vacano, fundadores, en 1901, de la Escuela de Clases para Suboficiales del Ejército; Hans Kundt, quien fue invitado por el presidente Daniel Salamanca a dirigir el Ejército boliviano, o Guillermo Kaiser, que tuvo una importante actuación en la defensa del Fortín Vanguardia durante la Guerra del Chaco, engrosan la lista de ciudadanos alemanes que forman parte de la historia del país.

El libro Nuestra segunda casa da cuenta también de cinco descendientes de alemanes que asumieron la presidencia de la República en distintas circunstancias y desde diferentes posiciones políticas: Germán Busch (1937-1939), hijo del médico alemán Pablo Busch; Enrique Hertzog (1947-1948); Hugo Banzer (1971-1978) (1997-2001), nieto de Georg Banzer; Lydia Gueiler, hija del inmigrante alemán Moisés Gueiler Grünewelt, y por un corto lapso en noviembre del año 1979 Alberto Natusch Busch. Esta una prueba indiscutible de la incorporación de los emigrantes alemanes a la dinámica de la sociedad que los cobijó.

La mejor manera de estar unidos

Allí donde se asentaron, las comunidades alemanas crearon instituciones de ayuda y asistencia para los conciudadanos que pasaran por algún contratiempo o dificultad, pero también que les permitieran mantener vivas sus tradiciones, estar unidos y conservar su identidad. Fue en ese marco que nacieron los deutsche vereine (clubes alemanes).

Para cuando fue fundado el Club Alemán de La Paz, el 2 de marzo de 1891, existían ya entidades similares en Valparaíso (1838), Chile, que se considera fue el primero; en Nueva York (1842), Buenos Aires y Rosario, en Argentina, por enumerar algunas.

En otra ciudad de Bolivia, Oruro, se fundó también un club alemán en noviembre de 1898 al influjo del auge minero de finales del siglo XIX. "Fue inscrito legalmente con el nombre de Deutscher Kegelverein, es decir, Club de Boliche (palitroque). Su sede tenía un gran salón de baile con escenario, canchas de palitroque, sala de lectura, biblioteca, salón de billar, un invernadero y jardines”, detalla Arze. Con más o menos las mismas características comenzaron a funcionar los clubes de Cochabamba, Santa Cruz y Trinidad.

La primera sede paceña estuvo ubicada muy cerca de El Prado, en el terreno que hoy es ocupado por el hotel Europa. La hermosa casa, construida por el famoso arquitecto Emilio Villanueva, tenía espacios destina dos a actividades específicas, fueran éstas reuniones sociales, lectura, juegos de cartas, el skat "preferido por los alemanes del norte, y el schafkopf, que jugaban los alemanes del sur”, o palitroque, cuya pista estaba ubicada en el sótano. Tomar una cerveza o saborear las delicias de la cocina y la repostería tradicional estaban entre las actividades favoritas. Sus paredes fueron testigos del devenir de tiempos buenos y malos, difíciles y prósperos, pacíficos y aguerridos, y albergaron el sentir de un grupo humano que día tras día se convertía en parte activa del desarrollo de la ciudad.

Fernando Kyllman, past presidente del club, recordó en su discurso conmemorativo de los 125 años, que cuando él llegó a La Paz, en 1948, su abuelo lo invitó a ser parte de la institución, la cual, ante el temor de una posible intervención, funcionaba en la Casa Argentina. Eran tiempos difíciles, recuerda, pero el mandato era continuar adelante. Y así lo hicieron.

Achumani histórico

Foto periodico Página Siete

Una piedra de aproximadamente un metro de alto con tallado de cuadrícula en la parte superior y orificios en los costados, perteneciente a la época colonial y recientemente descubierta en las cercanías del Club Alemán a fines de 2015, da la bienvenida en la sede de Achumani.

La misteriosa pieza, que se supone pudo ser usada para trabajos relacionados con la minería o en tareas textiles durante la Colonia, habla por sí misma de la historia del lugar.

La decisión de trasladarse a Achumani tuvo que ver con la búsqueda de un espacio más cómodo para la práctica de algunos deportes y la necesidad de disfrutar de un clima algo más cálido.

Según la historiadora Arze, "en el sector donde está actualmente el Club Alemán se encuentra un sitio arqueológico: un asentamiento agrícola de la época de la cultura de Tiwanaku (500 a 1100 d. C.). En las cercanías se encontró un vaso ceremonial decorado (keru) de estilo Tiwanaku postclásico, batanes y morteros trabajados en cuarcita y también cuentas de collares (chaquiras) de lapislázuli. En los cerros cercanos de Achumani se identificaron restos de torres funerarias (chullpas) de la época de los Señoríos Aymaras (1100 a 1470 d. C.) y se encontraron piezas de cerámica decorada de la cultura incaica (1470 a 1532 d. C.)”.
Foto periodico Página Siete

Hernando de Chirinos, uno de los fundadores de la ciudad de La Paz, recibió, durante la época colonial, los derechos de propiedad sobre una amplia extensión territorial en la que instaló, "a mediados del siglo XVI, un establecimiento manufacturero para la producción de telas y sombreros, un obraje, como se llamaba durante la Colonia a este tipo de pequeñas fábricas”.

Más tarde, a finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII, la zona de Achumani formó parte de la Parroquia de San Pedro y pertenecía al Monasterio de las Concebidas. A principios de los años 60, el Centro Cultural Alemán compró parte de estos terrenos, destinando dos hectáreas a la construcción del club; el resto de las 36 fueron destinadas al colegio y la Ciudad Jardín.

Foto periodico Página Siete

"A mediados de los años 60, el club realizó la compra de terrenos (en Achumani), que fue de fundamental importancia. La compra del terreno para no solamente marcar el inicio de su expansión física, sino el inicio nueva etapa, una renovación en la esencia del club”, relata el libro Nuestra segunda casa, citando a Peter Bauer.

En sus inicios no había nada más que una construcción pequeña, la piscina y la cancha de fútbol. Llegar era una odisea, sobre todo en la época de lluvia, ya que el río Achumani aumentaba peligrosamente su caudal. Luego Gerardo Kyllmann organizó y financió la construcción de un puente, facilitando el acceso al lugar.

Foto periodico Página Siete

En 1981, luego de una asamblea, se decidió vender la sede de la calle Bravo y comenzar la construcción de nuevas instalaciones en Achumani. "El directorio formado por Friedrich Ohnes, Hans Günter-Heinze, Hartmut Schmidts, Pablo Lara, Hans Beckmann, Gustavo Winter, Óscar Mayorga, Gerardo Reznikowski, Rodolfo Wende y Peter Bauer trazó un plan general de construcciones que incluía una piscina cubierta, instalaciones para la administración, vestuarios, una sala de juegos, gimnasio, más canchas, una cancha de ráquet y el diseño de jardines y juegos para niños. En agosto de 1996 inauguraron las nuevas instalaciones y la piscina reglamentaria cubierta, que sumaban un total de 1.600 m2 construidos.

Los cambios más trascendentales, sin embargo, estuvieron ligados al cambio de la estructura del conjunto de socios. La asamblea extraordinaria del 20 de octubre de 1994 propuso cambiar los estatutos para permitir el ingreso de nuevos socios ligados a los miembros activos y ampliar la relación de socios de habla alemana y socios de habla no alemana en 1 a 1.

Rumbo al futuro

Foto periodico Página Siete

Las relaciones diplomáticas entre Alemania y Bolivia han tenido sus altas y bajas, sobre todo durante los periodos de guerra. Hoy, sin embargo, como destacó el actual embajador Peter Linder durante el coctel de los 125 años, son muy estrechas. Prueba de ello fue la visita de Evo Morales a Alemania en 2015 y la posterior visita del viceministro federal de Transporte de Alemania, Rainer Bomba a Bolivia.

"Los más de 100 años de presencia de los alemanes en Bolivia han contribuido a un intercambio cultural muy intenso”, dijo el embajador. Dijo sentirse lleno de gratitud con los bolivianos, porque siente que existe un genuino afecto hacia Alemania y su gente. "Los alemanes que viven en el país no se conciben como un grupo aislado, por el contrario, son parte de la sociedad boliviana, se saben ciudadanos integrados y están orgullosos de poder contribuir con el intercambio cultural”, manifestó.

Foto periodico Página Siete

"El Club Alemán es una de las instituciones con más tradición en Bolivia, durante su existencia ha jugado un rol muy importante en el desarrollo de las relaciones culturales y sus huellas en la vida social de La Paz son muy visibles, no se constituye solamente en un refugio para familias alemanas y bolivianas, sino que es el centro de importantes reuniones sociales como el Oktoberfest que atrae cada año a más personas”, ponderó.

El Club Alemán se ha constituido con el transcurso del tiempo en parte de la historia de La Paz y el desarrollo de sus habitantes, motivos que lo hicieron merecedor de varios reconocimientos a lo largo de su existencia. Este año recibió el reconocimiento como Institución Meritoria del Estado Plurinacional, otorgado por la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa, la condecoración Nuestra Señora de La Paz en el grado Chuspa de Oro, conferida por el Gobierno Autónomo Departamental de La Paz, y recibió también un homenaje del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz.
Foto periodico Página Siete

Para Marcos Córdova, actual presidente del directorio, el reto es sin duda, además de encarar una serie de mejoras en la infraestructura, hacer que el club siga siendo un lugar de encuentro de culturas, tradiciones, idiomas y personas de distinta procedencia y edad, en resumen, hacer que perdure esa idea unidad que inspira al pueblo alemán.

Asimismo, recibió placas recordatorias de entidades como la Asociación Interinstitucional de Clubes Deportivos, Sociales y Culturales, la Asociación Paceña de Tenis y los clubes Hípico Los Sargentos, Automóvil Club Boliviano, Tenis La Paz y Sucre Tenis.

Destinos turisticos Museo Postal Filatelico Dr José J. Lemoine

Este museo se encuentra ubica en el Hall del Palacio de Comunicaciones, esta ubicado en la Avenida Mariscal Santa Cruz y su ingreso es libre

Tel 2374145

las visitas son de luns a viernes de 8:00 a 12:00 y de 14:30 a 18:30

Ingreso libre

Foto Bolivia.com















Foto periodico La Razón

Destinos turisticos Área Integral de Manejo Integrado Apolobamba

Area natural de manejo integrado Apolobamba

Área natural de manejo integrado Apolobamba, ubicado en el extremo oeste del Departamento de La Paz entre las Provincias Bautista Saavedra, Franz Tamayo y Larecaja. Abarca los municipios de Pelechuco, Curva, charazani y Guanay. Es Reserva de Fauna “Ulla Ulla” desde 1972 Y Reserva de la Biósfera desde 1977. Es el reservorio más importante de vicuñas del país. En 1997 fué constituida como Área Natural de Manejo Integrado (AMNI).

Se caracteriza por el gran número de pisos ecológicos que varían desde los 6.000 m.s.n.m. en la cordillera, hasta los 800 metros de altura en el bosque montano de Yungas. Cuenta con importante diversidad biológica concentrando animales típicos de las zonas de altura como la vicuña, Jucumari (oso andino), taruca o venado andino, ciervo, puma, gato andino, choca (pato silvestre) y el emblemático cóndor.

Se estima que la flora regiónal cuenta con alrededor de 1.500 especies. Posee asimismo una atractiva belleza natural principalmente por los imponentes nevados que se yerguen en la cadena montañosa como el Nevado Akhamani, el Presidente y Katantica.

En las estribaciones se tienen lagunas e impresionantes glaciares como el Chaupi Orcko. La región está surcada por sitios arqueológicos y caminos precolombinos. Sus habitantes son de origen aymara y quechua y conviven con las comunidades Kallawayas que conservan casi inalterados sus modos de vida y las tradiciones ancestrales.

Foto periodico La Región
Se pueda llegar al Área Protegida desde la Ciudad de La Paz siguiendo la ruta por vía terrestre La Paz - Achacachi. Puerto Carabuco - Ancoraimes - Escoma y Wilakhala, continuando a Charazani. Existe un desvío carretero antes de llegar a la última población con dirección a Ulla Ulla donde se ejecuta un ambicioso proyecto de camélidos y que es también otra vía de ingreso al Parque. La temporada aconsejable para visitar el sitio es en época seca, que comprende los meses de Mayo a Septiembre.

Ubicación y clima

Esta en el estremo oeste de La Paz, el clima de la zona es variado , desde muy frio en las zonas con altura hasta cálido en la zona de los Yungas, Fue declarado el 7 de enero de 1972

Vegetación, flora y fauna

Estan registradas 807 especies  de flora, pero se estima que existen alrededor de  1500. En fauna hay unas 275 especies , también es probable que exista  el rarisimo y amenazado cinclodes aricomae de la familia de furnaridae ( un tipo de ave )

Población 

Se encuentra dispersa , dentro del area viven unas 18500 personas agrupadas en 3500 familias  en 76 comunidades

APOLOBAMBA ESPECTACULAR

ATRACTIVOS

Caminata para observar la variación de pisos ecológicos, escalada técnica en los picos de la Cordillera de Apolobamba. Sitio propicio para la observación de vicuñas en Ulla Ulla.

COMO LLEGAR

Se pueda llegar al Área Protegida desde la Ciudad de La Paz siguiendo la ruta por vía terrestre La Paz - Achacachi - Puerto Carabuco - Ancoraimes - Escoma y Wilakhala, continuando a Charazani. Existe un desvío carretero antes de llegar a la última población con dirección a Ulla Ulla y que es también otra vía de ingreso al Parque.

Servicio público, transportes Altiplano y del Norte, los cuales salen de la Zona el Tejar en la Ciudad de La Paz, hasta la Población de Charazani.

Recomendaciones

Ropa abrigada apropiada para la zona alto andina y liviana para la región de valles y subtrópico; botiquín de primeros auxilios, medicamentos y protector solar.

¿Como llegar ?

Partida         Llegada       Distancia(aprox)

La Paz          Charazani              94 km.
Charazani    Escoma                  81 km.
Escoma        Charazani              89 km.


DATOS TÉCNICOS

Ubicación

Noreste del Departamento de La Paz. Provincia Bautista Saavedra.

Altura

ChaupiOrko 6,040 m.s.n.m.

Distancias

264 km. (8 horas aprox.)

Tiempo promedio de visita

4 a 8 días

Nivel de Experiencia

Media en caminata, expertos en escalada

Para saber mas puede acceder

https://es.wikipedia.org/wiki/
%C3%81rea_natural_de_manejo_integrado_Apolobamba
















Departamento

La Paz

Region

Valles Interandinos Norte

Provincia

Saavedra

Municipio

Charazani

Categoria

1.12.5. Áreas Naturales De Manejo Integrado

Jerarquia

Jerarquia Iii

Coordenadas

Latitud: -14.8453131 Longitud: -69.2833119

Temperatura

5 °C - 25 °C

Altitud

3847 M.s.n.m.

Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/area_natural_de_manejo_integrado_apolobamba/148

Comidas tipicas La picana

Plato elaborado a base de carne de res y variaciones posteriores con carne de pollo, cerdo y cordero, se consume durante la navidad y año nuevo meses de diciembre y enero, considerado como plato típico de la época por los ingredientes que son utilizados.


Destinos turisticos Valle de las animas

VALLE DE LAS ÁNIMAS

El valle de las animas o valle de las almas esta ubicado a no mas de 15 minutos de la ciudad de La Paz, es conocido como el bosque petrificado

En este lugar existe un sitio llamad el Limbo, que es un espacio donde van a parar as almas de los niños que no fueron bautizados, es recomendable no ir solo y menos de noche por ese lugar

Los expertos dicen que son resultado del deshielo de glaciares que cubrían el lugar durante la etapa final de la era terciaria de la Tierra. Precisan que las agujas rocosas tienen al menos unos 18 millones de años y son el rastro del retiro repentino, y muy brusco de un glaciar. Los cataclismos, vientos huracanados y tormentas que azotaban la Tierra en esa época hicieron su parte, y terminaron de tallar esta maravilla de la naturaleza que se encuentra a 15 minutos de la zona Sur de la ciudad de La Paz.

“También hay chullpas (tumbas prehispánicas) y está la Auto k’ala (piedra en forma de auto)”, añade el hombre.

Al Sud Este de la ciudad en las cercanías de los barrios suburbanos siguiendo el camino carretero La Paz — Palca, pasando por la tranca de Apaña se presentan una serie de formaciones geológicas altamente erosionadas por el efecto del viento y las lluvias que han dado lugar a formas curiosas y caprichosas en la tierra semejantes a un paisaje lunar con centenares de puntiagudas atalayas parecidas a extraños bosques petrificados; en la cercanía se puede apreciar la laguna de las ánimas y desde las alturas, cuando el tiempo lo permite, se tiene una de las más espectaculares vistas del Illimani y Mururata.

Foto periodico Página Siete

ATRACTIVOS

Impresionantes formaciones geológicas.

Ubicación 

El Valle de las Ánimas se encuentra al sudeste de la ciudad de La Paz, siguiendo el camino a Palca.

Cómo llegar 

 Al sitio se puede llegar en transporte público debido a que prácticamente ya forma parte del área urbana de La Paz.

¿Como llegar ?

Partida           Llegada            Distancia(aprox)

Plaza Murillo    Chasquipampa        15.9 Km 

Chasquipampa Ovejuyo                     2.1 km 

Ovejuyo            Valle de las Animas  20.2 km 

 DATOS TÉCNICOS

Acceso

Bus de la línea 48 y transporte interprovincial que va a Palca (calle Lara esquina Boquerón, San Pedro), además del Microbús 42 de la Av. 16 de Julio, El Prado

Foto periodico Página Siete
Paseo

 El lugar es ideal para realizar caminatas que pueden prolongarse hasta tres horas, admirando los farallones de lima, arcilla y grava, entre los que los habitantes cultivan algunos productos sin provocar ningún daño al lugar.

 Denominativo 

 Los comunarios aseguran que el lugar tiene ese nombre porque cuando cae la noche y el viento sopla, entre los picos gigantes parece escucharse los lamentos de un “ alma en pena ”.

 Vista 

 Desde el bosque petrificado se tiene una vista de los nevados Mururata e Illimani, símbolo de la ciudad de La Paz.

Con datos del periodico Página Siete


Departamento


La Paz

Región

Metropolitana

Provincia

Murillo

Municipio

Palca

Categoria

1.13. Formaciones Geológicas Y Paleontológicas

Jerarquia

Jerarquia Ii

Coordenadas

Latitud: -16.548041 Longitud: -68.011061

Temperatura

15 °C

Altitud

3965 M.s.n.m.


Foto periodico Página Siete





























































































































































Fuente: http://www.milapaz.travel/atractivo_turistico/index/valle_de_las_animas/547

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