Una foto tomada por Gonzalo Laserna Vargas desde el altiplano y cerca la la ciudad de La Paz muestra a el Bucle de Barnard ( Barnard’s Loop ) formando una aparente conexión entre los volcanes Parinacota y Pomerape, con la Nebulosa de Orión, la estrella Betelgeuse y la Nebulosa Roseta visibles en el cielo.
El Bucle de Barnard, una enorme nube de hidrógeno de la constelación de Orión, parece unir visualmente ambos volcanes, aunque estos no comparten un sistema magmático y no han registrado erupciones en aproximadamente mil años.Homenaje a la ciudad de La Paz Bolivia y al Bicentenario de su grito libertario. Guia turistica del departamento de La Paz. Destinos turisticos de La Paz Bolivia
Ads by Viator
Ads by Travel Payouts - Aviasales
Ads by Travel Payouts Get Transfer
Ads by Travel Payouts Intui Travel
Ads by Travel payouts Kiwi
- Tienda en facebook
- Recuerdos de La Paz
- Recuerdos de Bolivia
- Reservar hotel
- Comprar paseos turisticos
- Destinos turisticos
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo I
- Libros destinos turisticos de La Paz Tomo II
- Libro Destinos turisticos de La Paz Tomo III
- Libro Destinos turisticos de La Paz Tomo IV
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo V
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo VI
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo VII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo VIII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo IX
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo X
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XI
- Libro Destinos turisticos de La Paz Tomo XII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XIII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XIV
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XV
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XVI
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XVII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XVIII
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XIX
- Libro destinos turisticos de La Paz Tomo XX
Buscar lugares turisticos e información sobre La Paz
Noticias de Bolivia - Reciente - Google Noticias
Futbol de Bolivia - Google Noticias
Ads by TravelPayouts - Aviasales
Conociendo la carretera de la muerte
Un viaje por la carretera de la muerte en los Yungas de La Paz
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=Ni4KrjbUpTk
Un viaje por La Paz
Esta es la historia de un viaje de un colombiano por La Paz
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=havQuralaAs
Un cataclismo en la ciudad de La Paz
Terremoto en la ciudad de La Paz
Lluvia de meteoritos en la ciudad de La Paz
Una lluvia de meteoritos cae sobre la ciudad de La Paz provocando destrucción en varias partes
Fuente: https://www.youtube.com/shorts/siUX5z1U3AM
Viajar a La Paz
Para quien desee viajar la la ciudadd e La Pz Bolivia,. estos enlaces pueden ser de gran utilidad a la hora de hacer turismo, pasear o descansar un poco
Comprar pasajes de avión
Resrvar hotel
Transporte del aeropuerto al hotel
https://gettransfer.tp.st/A3aQorDx
Libros turisticos
Comprar paseos turisticos
Souvenirs
El Illimani entre en erupción
Una hipotetetica probabilidad que podría ocurrir el año 2029 debido a unos eventos que probablemente ocurriran en el Cusco haran que el Illimani entre en erupción
Fuente: https://youtu.be/EOFZ2oPb2mQ
La Paz Store
Para los que visitaron La Paz y desean un recuerdo de la ciudad y sus destinos turisticos puede ver aqui
También a traves de este otro enlace es posible encontrar souvenirs
Y también en nuestra página en facebook es posible encontrar recuerdos de la ciudad de La Paz
https://www.facebook.com/lapazdelbicentenario
Historia del colegio Ayacucho
Hay estrofas que no son solo versos: son constituciones morales. Las palabras que abren este homenaje no pertenecen a ningún decreto ni a ningún discurso de tribuna; pertenecen al himno que generaciones enteras de ayacuchenses han entonado en los patios de piedra de la calle Yanacocha, con la voz todavía quebrada por la emoción y el pecho henchido de un orgullo que, a diferencia de tantos otros, nunca ha necesitado exhibirse porque simplemente se lleva puesto. Ese himno —escrito por Froilán Pinilla y musicalizado por José Francisco Torricos— es la síntesis perfecta de lo que el Colegio Ayacucho ha sido y sigue siendo: un proyecto colectivo de nación, incubado en las aulas, forjado en las calles y consagrado por la historia.
El 27 de abril de 1826, el Mariscal Antonio José de Sucre firmó en Chuquisaca el decreto que daba vida, en la ciudad de La Paz, al Colegio de Ciencias y Artes. No fue un acto burocrático: fue un acto fundacional de la República misma. La Bolivia recién nacida necesitaba con urgencia ciudadanos ilustrados, juristas, médicos, ingenieros y maestros que no se limitaran a heredar el mundo colonial, sino que tuvieran el coraje de construir uno nuevo. El decreto de Sucre asignó rentas concretas —más de doce mil pesos anuales— y estableció siete cátedras fundacionales: desde lengua y retórica hasta filosofía moderna y derecho natural, con expreso estudio de la Constitución de la República. Ese gesto fundacional contenía ya, en germen, toda la vocación humanista, crítica y cívica que el Ayacucho nunca abandonaría.
La institución adoptó el nombre de “San Simón de Ayacucho” en homenaje doble: al Libertador Simón Bolívar y a la batalla de Ayacucho, librada el 9 de diciembre de 1824, donde el propio Sucre selló militarmente la independencia de América del Sur. El nombre no es un adorno; es un programa. Cada vez que un estudiante lo pronuncia, invoca dos siglos de historia liberadora.
El edificio que desde 1828 alberga al colegio —en la calle Yanacocha, entre Ingavi e Indaburo— fue antes el convento de los dominicos, cuyos pasillos y claustros de adobe y piedra conocieron los pasos de los frailes antes de conocer los de los jóvenes luchadores. La Universidad Mayor de San Andrés, creada en 1830 por Andrés de Santa Cruz, compartió ese mismo edificio durante más de dos décadas, y su primer rector, José Manuel Loza, fue también el primer regente del Ayacucho. En esas paredes no solo nació una escuela secundaria: nació también la universidad pública de La Paz. El escudo del colegio lleva aún la divisa latina “Universitas Minor Pacensis Divi Andreae”, testimonio pétreo de esa hermandad originaria.
La lista de hijos ilustres del Ayacucho es un mapa de la historia boliviana. En el siglo XIX, presidentes como José Ballivián y su hijo Adolfo Ballivián forjaron su carácter en sus aulas. Ya en el siglo XX, la nómina se expande hasta el asombro: los presidentes Ismael Montes, Bautista Saavedra, Enrique Peñaranda y Alfredo Ovando Candia; el poeta y ensayista Franz Tamayo, máxima cumbre de las letras bolivianas; el naturalista y botánico Martín Cárdenas; el escritor Alcides Arguedas y el intelectual Víctor Hugo Cárdenas. El Ayacucho no fabricó figuras de bronce: formó ciudadanos de carne y compromiso.Noticias de Bolivia
Patriotismo que se paga con sangre
El Ayacucho nunca fue un reducto de la contemplación. En 1879, cuando la Guerra del Pacífico arrancó a Bolivia su salida al mar, alumnos y profesores del colegio conformaron uno de los primeros contingentes que marcharon al frente. Cincuenta y cinco años después, en 1934, cuando los estudiantes solicitaron al director Delfín Eyzaguirre autorización para alistarse en la Guerra del Chaco y este les preguntó si siquiera sabían amarrarse los pantalones, ellos se quitaron las corbatas, se las ataron a la cintura y respondieron que ya estaban listos. Partieron como parte del Batallón Illimani, y muchos no volvieron. Las alumnas, por su parte, conformaron la Patrulla Kantutas y marcharon al frente a ejercer la enfermería de guerra con un valor inquebrantable.
La “llokhallada” indomable
Hay un apelativo que el colegio lleva con más orgullo que sus condecoraciones: el de llokhallada. Llokhallas (“muchachos” en aymara) era el término cariñoso con que maestros como Jaime Escalante se dirigían a sus estudiantes, y pronto se convirtió en un blasón de identidad.
Esa rebeldía fue siempre sinónimo de conciencia política. En 1946, los ayacuchenses estuvieron en las calles que terminarían con el gobierno de Villarroel. Esa misma estirpe de compromiso cívico volvió a encenderse durante la Revolución Nacional de abril de 1952. Lejos de ser espectadores pasivos, los jóvenes del Ayacucho descendieron de sus aulas a las calles adoquinadas de La Paz, sumándose a las barricadas y milicias populares que terminaron por derrocar al viejo orden oligárquico.Debates políticos
Años más tarde, durante la dictadura de Banzer, en pleno desfile de 1976, las escuadras del colegio avanzaron entonando consignas contra el régimen y se negaron a efectuar el saludo fascista hacia el balcón presidencial. Quien escribe estas líneas guarda el profundo y eterno orgullo de haber sido dirigente estudiantil y miembro de aquella Promoción Sesquicentenario de 1976, siendo parte viva y activa de esa histórica jornada de indomable rebeldía democrática. Más adelante, en febrero de 2003, serían las nuevas generaciones de estudiantes del Ayacucho quienes se sumarían al motín policial frente al Palacio de Gobierno, encendiendo la chispa contra el Gobierno de Sánchez de Lozada.
La efervescencia intelectual e institucional del colegio encontró siempre canales de expresión vigorosos. El Centro Intelectual y Deportivo Ayacucho (CIDA) y las sucesivas formas de gobierno estudiantil nunca fueron meros simulacros, sino auténticas escuelas de deliberación democrática donde los jóvenes aprendieron el arte de la retórica y la representación colectiva. A la par, la Brigada Scout “Max Paredes” ha inculcado durante décadas los valores del servicio comunitario, la disciplina voluntaria, la solidaridad y el profundo amor por la naturaleza, complementando de forma integral la educación humanística.
Sería imposible relatar la historia del Ayacucho sin mencionar su profunda e indisoluble simbiosis con el deporte boliviano. Las crónicas reconocen que en las raíces mismas del glorioso Club The Strongest, fundado en 1908, palpita el espíritu de los estudiantes y exalumnos ayacuchenses. En los patios del colegio se incubó esa garra inconfundible, esa identidad “paceña, stronguista y liberal” que entiende el deporte no solo como una competencia física, sino como la más pura forja del carácter.Referencia geográfica
“¡Kori paití, kori paitá!” El grito que estremece el centro histórico de La Paz en cada aniversario tiene su propia leyenda: dicen que por la calle Yanacocha bajaba un riachuelo que arrastraba pequeñas pepitas de oro, y los vecinos gritaban “el oro está aquí, el oro está acá”. Otros cuentan que nació como un grito de rebeldía contra el gobierno de Melgarejo. Sea cual sea el origen, ese grito ha sonado durante dos siglos y siempre ha significado lo mismo: la inteligencia, el coraje y la dignidad están en este colegio.
Una visión para el tercer siglo
Dicen que algunas noches, cuando la ciudad de La Paz duerme bajo el peso de sus alturas y el frío baja desde el Illimani como una manta de plata, los muros del viejo claustro de la Yanacocha empiezan a hablar en voz baja. No es el crujido del adobe centenario: son las voces. La de Franz Tamayo, que recita endecasílabos al vacío del patio. La del director Eyzaguirre, que ríe solo recordando las corbatas convertidas en cinturones. La de los muchachos del Batallón Illimani, que no volvieron del Chaco, pero que tampoco se fueron del todo —se quedaron enrollados en las banderas negras y blancas que los domingos ondean en las ventanas. A veces, muy de madrugada, los vecinos juran oír el eco distante del ¡Kori paití, kori paitá! rebotando en los arcos de piedra. Los más viejos dicen que eso pasa cuando el colegio necesita recordarle algo a Bolivia.Noticias de Bolivia
Lo que necesita recordarle es esto: que doscientos años no son un mérito acumulado sino una responsabilidad renovada. El mundo que viene —más digital, más acelerado, más desigual, también más interconectado— no va a necesitar menos Ayacucho sino más. Va a necesitar jóvenes que sepan amarrarse los pantalones con lo que tengan a mano y pararse frente al poder sin parpadear. Va a necesitar que el hijo del obrero y el hijo del abogado sigan sentándose en el mismo banco, leyendo el mismo libro, discutiendo la misma idea con la misma ferocidad cívica que enseñaron los dominicos sin querer y los liberales con toda la intención.
El Colegio Ayacucho llega este 27 de abril de 2026 a su bicentenario con las paredes declaradas Patrimonio Monumental, con el himno intacto, con la llokhallada viva. Pero los patrimonios se conservan en los archivos; las instituciones se conservan en las personas. El verdadero desafío no es restaurar las piedras —aunque también— sino restaurar la convicción de que la educación pública, laica y estatal puede y debe ser, como lo fue desde 1826, la cantera más noble de la República.
Mientras exista en Bolivia un joven dispuesto a quitarse la corbata y amarrársela en la cintura antes de partir al combate que le toque vivir —sea en un aula, en un laboratorio, en un tribunal o en una plaza—, el Colegio Ayacucho seguirá siendo exactamente lo que Sucre soñó y lo que Pinilla cantó: el lugar donde de la unión nace la fuerza, del trabajo la riqueza, y de los corazones jóvenes de esta tierra, la Bolivia del futuro
por Patricia Cadena
Una visita al panoptico de San Pedro
Esta es la carcel de la ciudad de La Paz, que se encuentra en la plaza del mismo nombre, se la conoce como el panoptico o como la carcel de San Pedro a solo 2 cuadras del centro de la ciudad del prado de la ciudad
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=0AnDQV5XVOQ
Avión se accidenta en el aeropuerto de El Alto
Aqui una fotos del desastre aereo ocurido en el aeropuerto de El Alto donde un avión se salio de la pista y dejo a su paso 22 muertos un 27 de Febrero de 2026
TIAHUANACO La CIUDAD de los GIGANTES que desafía a la historia
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=lnaLJIXN9gM
Entradas populares
-
La Paz, 200 años libres, somos un fuego que no se apaga Frase de celebración de los 200 años de liberación Los discordes en concordia e...
-
El fricase es un plato de origen boliviano ( de La Paz ) que generalmente se sirve el mañana, sirve para curar el Chaqui o resaca para los q...
-
Este poema lo encontre en Facebook y fue atribuido a Carlos Mesa Poema a La Paz de Carlos D. Mesa G. Te miro Horizonte oscuro de humo y...







